jueves, 20 de julio de 2017

OERA LINDA. MANUSCRITO DEL SIGLO XIII ( VI )

LO SIGUIENTE FUE ESCRITO NO SOLO EN WARABURGT, SINO TAMBIÉN EN BURGT STAVIA, QUE ESTÁ JUNTO AL PUERTO DE STAVRE.

Cuando Teunis quiso volver a casa, fué en primer lugar hacia Dennmark, pero no pudo atracar allí, porque su madre había ordenado, que él no atracara en Flyland ni en ningún lugar parecido. Ante esta situación hubiera tenido que abandonar a su gente por la necesidad y la carencia, y así desembarcaba por la noche a por acero y navegaba de día. De esta forma, bordeando la costa, llegó al fin a la colonia de Kadik (Cádiz) , así llamada porque estaba construida con un embarcadero de piedra. Allí compró toda clase de provisiones, pero Tuntia, la Burgtmaad, no le permitía salir de allí. Cuando estuvieron dispuestos empezaron a protestar. Teunis quería navegar a través del estrecho hacia el Mar Mediterráneo y ponerse al servicio del rico rey Egipcio, como ya había hecho antes, pero Inka dijo que ya había tenido bastante con todos esos pueblos de Finda. Inka pensaba que quizá algunas altas cumbres de Atland habrían permanecido como islas, en las que él y su pueblo podrían vivir en paz. Como los dos primos no querían pelear, Teunis clavó una bandera roja en tierra e Inka una azul. Cada hombre podría elegir lo que quisiera y, para su sorpresa, la mayor parte de los Finns y Magyars siguieron a Inka, que se proponía servir a los reyes del pueblo de Finda. Cuando hubieron contado los barcos y el pueblo y los dividieron de común acuerdo, la flota se separó. Después hemos oído hablar de Teunis, pero nada más acerca de Inka.

Neef Teunis bordeó la costa a través del estrecho hacia el Mar Mediterráneo. Cuando Atland se hundió,, había mucho sufrimiento también en las tierras del Mediterráneo, en las que incontables habitantes de Finda, Krakeland y del pueblo de Lyda, vinieron a nosotros. Por otra parte, muchos de nuestro pueblo fueron a las tierras de Linda. El resultado de todo esto fue que los habitantes de Krakeland a lo largo y a lo ancho habían abandonado el cuidado de la madre. Teunis había conocido esto y por lo tanto había querido encontrar allí un buen refugio desde el que podría ir y servir a los ricos príncipes; pero, como sus barcos y su gente parecían buscar una ocasión de asaltar, los habitantes de las costas pensaron que eran piratas y los echaron. Al final, llegaron a las costas de Fhoeician, en el año ciento noventa y tres después de el hundimiento de Atland. Cerca de la costa encontraron una isla con dos bahías ocultas, por lo que parecían ser tres islas. El la del medio se establecieron ellos mismos, y más tarde construyeron una ciudad rodeada de un muro. Después eligieron un nombre, pero no se ponían de acuerdo. Algunos querían llamarla Fryasburgt, otros Neeftunia, pero los Magiares y los Finns decidieron que se debía llamar Thyrisburgt.

Thyr era el nombre de uno de sus ídolos y era el día de su fiesta cuando desembarcaron allí; y, a cambio, ellos ofrecieron reconocer a Teunis como su rey perpetuo. Teunis se dejo persuadir y los demás no hicieron ninguna objeción acerca de eso. Cuando estuvieron bien asentados, mandaron un antiguo lobo de mar y a los Magyars en una expedición tan lejos como la ciudad de Sidón, pero al principio los habitantes de la costa no quisieron hacer negocios con ellos, diciendo, “Sólo sois aventureros a los que no respetamos”. Pero cuando les vendimos algunas de nuestras armas de acero, todo estuvo bien. Querían también comprar nuestro ámbar, y sus preguntas sobre él eran numerosas. Pero Teunis, que era muy avispado pretendía que él no tenía más armas de acero ni ámbar. Entonces los mercaderes vinieron y le pidieron que les aceptara veinte vasijas, que habían llenado con objetos exquisitos, y pudieron comprobar que cuanto más gente se peleaba, él más pedía. Se cargaron doce barcos con vino, miel, cuero curtido, y sillas y bridas adornadas de oro, de manera que no se había visto antes.

Teunis navegó hacia Flyneer con todos aquellos tesoros, que le gustaron tanto al Gobernador de Westflyland que convenció a Teunis para construir un almacén en el monte de Flymeer. Más tarde este lugar se llamaría Almanaland, y el mercado dónde ellos comerciaban en Wyringen se llamó Teolaatmarkt. La madre advirtió que podían vender todo excepto armas de acero, pero no se prestó atención a lo que les dijo. Como los Tirios habían quedado fuera de juego, vinieron de lejos y cerca para robar nuestros artículos, y abandonar a nuestros marineros. Por lo tanto se resolvió en una asamblea general recibir sólo siete barcos Thirios al año y no más.


CUÁL FUE LA CONSECUENCIA DE ESTO

En la parte más septentrional del Mediterráneo había una islas cerrada al mar. Vinieron y hablaron de comprarla, según había decidido un consejo general.

La madre fué advertida de su pretensión y quiso verlos desde alguna distancia, así que no advirtió que estuvieran armados; pero, como después vimos que habíamos cometido una equivocación, llamamos a la isla Missellia (de mistake, error). Más tarde comprobaríamos cuánta razón teníamos. Los Golen (Galos), como eran conocidos los sacerdotes misioneros de Sidón, habían observado que la isla estaba poco habitada y alejada de la madre, Para causar una impresión favorable, se llamaron a sí mismos seguidores de la verdad; pero mejor hubieran debido llamarse abstemios de la verdad ,o,abreviado, “Triuwenden, como nuestro pueblo de pescadores les llamaron desde entonces. Cuando estuvieron bien establecidos, sus mercaderes cambiaron sus bellas armas de cobre y toda suerte de joyas por nuestras armas de acero y pieles de bestias salvajes, que había en abundancia en nuestras tierras del sur; pero los Golen celebraban toda clase de monstruosos festivales, que los habitantes de las costas promovían con sus desvergonzadas mujeres y su venenoso vino dulce. Si cualquiera de nuestro pueblo se conducía así ponía su propia vida en peligro y los Golen les daban cobijo y los mandaban a Phonisia, es decir, a Palmland. Cuando se establecían allí, les hacían escribir a sus familias, amigables y explicando que la tierra era tan buena y la gente tan feliz que nadie se podría hacer una idea de ello. En Bretaña todo estaba lleno de hombres, pero pocas mujeres. Cuando los Golen se enteraron, compraban mujeres de cualquier parte y se las regalaban a los Britones por nada. Así todas estas muchachas servían a sus propósitos de conseguir niños de Wr-alda con el propósito de inmolarlos a los falsos dioses.


AHORA ESCRIBIMOS SOBRE LA GUERRA ENTRE LAS BURGTMAAGDEN KALTA Y MIN-ERVA

Y ahora contamos cómo perdimos todas nuestras islas del Sur y Britania por los Golen

En el Sur, cerca de la desembocadura del Rhin y del Scheldt hay siete islas, nombradas después como las siete vírgenes de la semana de Frya. En Medio de una de las islas está la ciudad de Walhallagara (Middelburg), y en los muros de esta ciudad fué escrita esta historia. Sobre ella, las palabras “Lee, Aprende y Vigila”

Quinientos sesenta y tres años después del hundimiento de la Atlántida-es decir, 1600 años antes de Cristo- una sabia sacerdotisa presidía la ciudad, cuyo nombre era Min-erva -llamada por los marineros Nyhellenia. Este nombre estaba muy bien elegido, porque sus consejos eran nuevos y claros sobre todos los demás.
Al otro lado del Schelt, en Flyburgt, presidía Sirjed. Esta joven estaba llena de engaños. Su cara era bella y su lengua ágil; pero los consejos que daba casi siempre contenían términos misteriosos. Por consiguiente los marineros la llamaban Kalta, y los hombres del campo pensaban que este era su título. En las últimas voluntades de la madre fallecida, Rosamond era nombrada primera, Min-erva serguda y Sijrhed tercera en el orden de sucesión. Min-erva no dijo nada, Sirjrhed estaba muy ofendida. Como una princesa extranjera quería ser honrada, temida y adorada; pero Min_erva sólo deseaba ser amada. Al final todos los marineros, no sólo de Denmark sino de Flymeer, le rindieron homenaje. Esto enojó a Sijrshed, porque esperaba superar a Min-erva. Para dar la impresión de su gran clarividencia, pintó un gallo en su bandera. Entonces Min-erva fué y pintó un perro guardián de ganado y una lechuza en su bandera. El perro, dijo, guarda a su amo y a sus rebaños, y la lechuza cuida de que el ratón no devaste los campos; pero el gallo en su impudicia y su orgullo sólo es adecuado para matar sus relaciones más cercanas. Cuando Kalta vió que su plan había fracasado, se enojó tanto que en secreto llamó a los Magyars para aprender sus conjuros. Cuando ella hubo aprendido lo suficiente, se entregó ella misma en manos de los Golos; pero todas sus malas artes no aumentaron su posición. Cuando vió que los marineros empezaban a alejarse de ella cada vez más, intentó ganarlos por miedo. En la luna llena, cuando el mar estaba agitado, viajó sobre las tormentosas olas, diciendo a los marineros que todos perecerían si no la adoraban. Entonces cegó sus ojos, de manera que ellos confundieron la tierra con el agua y el agua con la tierra, y de esta forma se perdieron totalmente varios buenos barcos. En la primera celebración de la guerra, cuando todos los hombres estaban armados, compró barriles de cerveza, con la que les drogó. Cuando todos estuvieron borrachos montó su caballo de guerra, inclinando su cabeza sobre su lanza. La sonrisa no podría ser más hermosa. Cuando vió que todos los ojos estaban fijos en ella, habló y dijo:

Hijos e hijas de Frya, sabéis que en estos últimos tiempos he sufrido un gran abandono y miserias porque los marineros no vienen de lejos a comprar nuestro papel, pero no sabéis la razón. He guardado bastante silencio sobre ello, pero ya no puedo más. Escuchad, ahora, amigos míos, que lo que vais a saber ahora puede hacer rechinar vuestros dientes. Al otro lado del Schheldt, dónde de vez en cuando llegan barcos de todas partes, fabrican un papel con hojas de calabaza, por lo que ellos salvan el lino y nos superan. Ahora, como nuestra principal industria es casi toda la fabricación del papel, la madre quería que enseñáramos al pueblo; pero Min-erva ha hechizado a todo el pueblo -sí, hechizado, amigos míos- igual que al ganado que ha muerte últimamente. Yo debería acabar con esto, Si yo no fuera Burgtmaagd, sabría qué hacer. Quemaría a la bruja en su nido.

Tan pronto como acabó esta arenga emprendió un rápido camino hacia su ciudadela; pero el pueblo borracho estaba tan excitado que no paraban de sopesar lo que habían oido. Y con precipitación cayeron sobre Sandfal y, como la noche caía, incendiaron la ciudad. Sin embargo, Kalta ya había mandado su aviso, por lo que Min-erva, sus vírgenes y su lámpara fueron salvados todos por la alerta de los hombres del mar.


AHORA VAMOS A LA HISTORIA DE JON

Jon, Jôn, Jhon, Jan, son todos el mismo nombre, aunque la pronunciación varía, porque los hombres del mar gustan de abreviar todo para que sea posible hacerlo más fácil de decir. Jon – o sea, ·Dador”, fué un rey del mar, nacido en Alberga, que navegó desde Flymeer con una flota de 127 barcos preparado para un largo viaje, y cargado con ámbar, estaño, cobre, vestimentas, lino, fieltro, otras pieles, pieles de castor y conejo. Hubiera cogido también papel de aquí, pero cuando vió cómo Kalta había destruido la ciudad se enfadó tanto que se marchó con todo su pueblo a Flyburgt, y lejos de la venganza que la quemó. Su almirante y algunos de su pueblo salvaron la lámpara y a las vírgenes, pero nos pudieron coger a Sijrhed (o Kaltas). Ella subió a las almenas más altas, y ellos pensaron que merecía morir en las llamas, pero qué pasó?. Mientras todo su pueblo estaba espantado por el horror, ella apareció sobre su corcel más bella que nunca, diciéndoles, “Por Kalta”. Entonces el otro pueblo Schelda entró con ella. Cuando los hombres del mar vieron esto, gritaron: “Nosotros, por Min-erva” por lo que se entabló una guerra en la que murieron miles.

Entonces Rosamund, la madre, que había hecho todo posible pensando gentilmente en preservar la paz, cuando vió lo mal que iba todo, hizo un pequeño esfuerzo. Inmediatamente mandó mensajeros por todos los distritos para llamar a una leva general, que reunió a todos los defensores de la comarca. Los agricultores que habían combatido fueron todos atrapados,pero Jon con sus marineros se refugió a bordo de sus barcos, llevando con él las dos lámparas, así como a Min-erva y las vírgenes de las dos ciudades. Helprik, el jefe, le mandó parar, pero mientras todos los soldados estaban al otro lado del Scheldt, Jon volvió hacia Flymeer y después derecho a nuestras islas. Sus guerreros y muchos de nuestro pueblo subieron las mujeres y los niños a bordo, y cuando Jon vio que él y su pueblo serían castigados por sus delitos, ordenó secretamente su partida. Hizo bien para todos los habitantes de nuestras islas y el otro pueblo Scheldt que había luchado fué transportado a Britain. Esta decisión fue una equivocación porque ahora empezó el comienzo del fin. Kalta, que, según la gente, podía caminar por el agua como por la tierra, fue a tierra firme y a Missellia (Marsella). Entonces aparecieron los Galos por el Mediterráneo con sus naves hacia Cádiz y a lo largo de nuestras costas, y cayeron sobre Britain, pero no pudieron adentrarse mucho, porque el gobierno era fuerte y los exiliados eran todavía Frisones. Pero, entonces llegó Kalta y dijo: “Vosotros nacisteis libres, y por un pequeño delito fuisteis expulsados, no para vuestro propio provecho, sino para sacar estaño para sus trabajos. Si quereis ser libres otra vez, y hacer caso a mis consejos y vivir bajo mi protección, venid. Os proporcionaré armas y os cuidaré”. Las noticias vuelan por la tierra como los relámpagos y antes que la rueda del carro completase una revolución ella se convirtió en la sacerdotisa de todos los Tirios y todos nuestros estados del Sur tan lejos como el Sena. Ella se construyó una ciudadela en las tierras altas del norte y la llamó Kaltasburgh. Todavía existe bajo el nombre de Kêrenat. Desde este castillo actuaba como una madre, contra sus deseos, no para sus servidores, sino sobre ellos, que desde entonces fueron llamados Kelts. Los Galos gradualmente obtuvieron el dominio sobre la mayor parte de la Britain, en parte porque no lejos tenían una ciudadela, en segundo lugar, porque no tenían ninguna Burgtmaagden y, en tercer lugar, porque no tenían una lámpara verdadera. A causa de todo esto el pueblo no aprendía nada. Eran estúpidos y necios, y habiendo llegado los Galos a robarles sus armas, no hicieron nada como un toro con un anillo en su nariz.


AHORA CONTAREMOS QUÉ PASÓ CON JON

ESTO SE ESCRIBIÓ EN TEXLAND

Diez años después de que Jon se hubiera ido, llegaron tres barcos a Flymeer, el pueblo gritaba ¡huzza! (que es una bendición) y de sus relatos la madre hizo este escrito.

Cuando Jon alcanzó el Mar Mediterráneo, la fama de los Galos le precedía, así que en las costas italianas más cercanas, encontró refugio. Desde allí llegó directamente a Libia. Allí unos hombres negros le cogieron y le quisieron comer. Por último llegaron a Tyre, pero Min-erva dijo: “Vámonos de aquí !! Por aquí el aire ha sido muy envenenado por los sacerdotes. El rey era un descendiente de Teunis, como ya hemos informado antes, pero como los sacerdotes querían tener un rey que, de acuerdo con sus ideas, fuera de gran descendencia, deificaron a Teunis, para humillación de sus seguidores. Después de haber pasado Tyre, los Tirios se apoderaron de uno de los barcos mejor armados, y como este barco iba demasiado lejos detrás de nosotros, no podíamos volver a por él. Pero Jon juró que se vengaría. Cuando llegó la noche, Jon tomó el rumbo hacia la lejana Krakelanden. Por fin llegaron a un pueblo que parecía muy árido pero allí encontraron un puerto. “Aquí ,dijo Min-erva, quizá no tengamos nada que temer de príncipes ni sacerdotes, porque ellos solo quieren tierras abundantes y fértiles. Cuando arribaron al puerto no había suficiente espacio para los barcos, y además muchos entre el pueblo estaban demasiado asustados para ir más allá. Entonces Jon, que quería seguir camino, llegó con su lanza y su estandarte, hablando a los jóvenes, para saber quién querría ser voluntario para participar en sus aventuras. Min-erva hizo lo mismo, porque quería quedarse allí. La mayor parte permanecieron con Min-erva, pero los jóvenes marineros se fueron con Jon, llevándose la lámpara de Kalta y sus vírgenes. Min-erva conservó su lámpara y sus propias vírgenes.

Entre las costas de cerca y las distantes, Jon encontró varias islas, que consideró deseables. Sobre la más grande construyó una ciudad de madera entre las montañas. Desde las más pequeñas realizabas expediciones para vengarse de los Tirios y saqueaba sus barcos y sus tierras. Por eso estas islas se llamaron Islas de los piratas (latín) así como las Islas de Juan.

Cuando Min-erva examinó la región que era conocida por sus habitantes como Attice, vió que en el pueblo todos eran cabreros y que vivían de comer carne, raíces silvestres, hierbas y miel. Se vestían con pieles y tenían sus casas en la ladera de los montes, por lo que se les llamaba Hellingers. Al principio huyeron, pero cuando vieron que no íbamos a atacarles, volvieron y demostraron una gran cordialidad. Min-erva preguntó si podríamos quedarnos allí apaciblemente. Ellos consintieron, con la condición de que les ayudáramos a luchar contra sus vecinos, que venían continuamente a robarles a los niños y desvalijar sus casas. Entonces construimos una ciudadela a una hora de distancia del puerto. Por consejo de Min-erva se la llamó Atenas, porque, según dijo, los que vinieran después de nosotros debían saber que nos habíamos quedado sin astucias ni violencia, sino que se nos recibió como amigos (âtha). Mientras estábamos construyendo la ciudadela vinieron personas importantes a vernos, y, cuando vieron que no éramos esclavos, no les agradó y se dirigieron a ella para comprenderlo, como si pensaran que era una princesa. Pero Min-erva dijo: Cómo conseguís vuestros esclavos?, ellos contestaron, Algunos los compramos y otros los conseguimos en la guerra. Min-erva replicó. Si nadie comprara esclavos, no perderíais a vuestros hijos, y no haríais las guerra por este motivo. Si quereis seguir siendo nuestros aliados, debéis liberar a vuestros esclavos. A los jefes esto no les gustó e intentaron echarnos, pero el más inteligente del pueblo llegó y nos ayudó a construir nuestra ciudadela, que se construyó en piedra.


Esta es la historia de Jon y Min-erva

Cuando acabaron con esta historia preguntaron específicamente por las armas de acero; porque, dijeron, nuestros enemigos son poderosos, pero si tuviéramos buenas armas podríamos rechazarlos. Cuando llegaron a un acuerdo sobre esto, el pueblo preguntó si los vestidos de Frya habían sido confeccionados en Atenas o en otra parte de Grecia (Krekalanden). La madre respondió que si los antiguos griegos pertenecían a algún descendiente directo de Frida, los podrían confeccionar; pero si no descendían de Frya, tendrían que abstenerse de ello, porque la rueda del tiempo debería hacer cinco mil revoluciones desde el último Juul antes de que el pueblo de Finda pudiera ser puesto en libartad.


ESTO ES ACERCA DE LOS GEERTMEN

Cundo Hellenia o Min-erva murió, los sacerdotes pretendieron permanecer con nosotros, y para que pareciera así, deificaron a Hellenia. Rehusaron tener que elegir otra madre, diciendo que temían que no hubiera ninguna entre sus vírgenes en quien pudieran confiar como habían confiado en Minerva, llamada Nyhellenia.

Pero nosotros no podemos reconocer a Min-erva como una diosa, porque ella misma nos había dicho que nadie podría ser perfectamente bueno excepto el espíritu de Wr-alda. Por tanto elegimos para nuestra madre hijas de Geert Pyre. Cuando los sacerdotes lo vieron no frieron sus peces en nuestro fuego (cada cosa por sus propios caminos), se quedaron en Atenas y dijeron que habíamos rechazado reconocer a Min-erva como diosa por envidia, porque ella había sentido demasiado cariño por los nativos. En seguida dieron al pueblo estatuas de ella, declarando que deberían consultar con ellos todo lo que quisieran, siempre que ellos la obedecieran. Con este tipo de cuentos, el estúpido pueblo fué apartado de nosotros y, por último nos atacó, pero como habíamos construido nuestra ciudad con muros de piedra y con dos cuernos hacia el mar, no pudieron llegar a nosotros. Entonces, yo advertí a un alto sacerdote Egipcio, de ojos penetrantes, cerebro claro y pensamiento inteligente, que se llamaba Cecrops, y vino para acosejarles.

Cuando vió que con su pueblo no podía asaltar nuestros muro, mandó mensjeros a Tyre. Al momento llegaron trescientos barcos llenos de terribles soldados montañeses, que navegaron inesperadamente hacia nuestro puerto mientras nosotros defendíamos la muralla. Cuando conquistaron nuestro puerto, los terribles soldados quisieron aplastar la ciudad y nuestros barcos -uno había raptado previamente a una joven- pero Cecrops no lo permitió, y el Tirio que todavía tenían sangre Frisia en sus venas, dijo, Si haces eso nosotros incendiaremos tus barcos y no volverás a ver tus montañas otra vez. Cecrops, que no tenía inclinaciones hacia la muerte ni a la devastación, envió mensajeros hacia Geert, invitándola a dejar la ciudad, ofreciéndole una salida libre con todas sus propiedades vivas y muertas, y lo mismo a sus seguidores. Los más inteligentes de los ciudadanos, viendo que no podían conseguir la ciudadela, aconsejaron a Geert que aceptara al momento, antes de que Cecrops se pusiera furioso y cambiara de idea. Tres meses después Geert parti´ño con la mayor parte de los hijos de Frya, y por lo menos treinta barcos de Tyre con mujeres y niños. Podían haberse quedado en Atenas, pero cuando oyeron cómo estaban las cosas allí, se fueron con Geert. El rey del mar de los Tyrios los cogió y los llevó a través del estrecho que en aquel tiempo llevaba al Mar Rojo (ahora restablecido como Canal de Suez). Al final desembarcaron el el Punjab, llamado en nuestra lengua los Cinco Ríos, porque cinco ríos fluyen juntos hacia el mar. Allí se establecieron y se llamó Geertmania. Mas tarde el Rey del Mar de Tiro, viendo que todos sus mejores marineros se habían ido, envió todos sus barcos con sus salvajes guerreros a esarle, vivo o muerto. Cuando llegaron al estrecho, tanto el mar como la tierra temblaron. La tierra se levantó tanto que el gua se derramó sobre el estrecho, y una fangosa tierra se levantó como un terraplén. Esto ocurrió en favor de las virtudes de los Geertmen, como cada uno puede claramente comprender.


LO QUE SIGUE SE ESCRIBIÓ EN EL MURO ESTE DE FRYASBURGT EN EL AÑO MIL CINCO DESDE EL HUNDIMIENTO DE ATLAND

Después de haber pasado doce años sin ver ningún Italiano en Almanland, llegaron tres barcos, más hermosos que cualquiera de los nuestros y que hubiéramos visto jamás.
En el más grade de ellos había un rey de las Islas Jónicas cuyo nombre era Ulises, cuya gran sabiduría era famosa. Una sacerdotisa le había profetizado que sería nombrado rey de toda Italia consiguiendo una lámpara que hubiera sido encendida en la lámpara de Texland. Con este propósito llevaba un gran tesoro con él, sobre todo, las más bellas joyas que se hubieran visto antes para las mujeres. Venía de Troya, una ciudad que los griegos habían conquistado. Todos aquellos tesoros se los ofreció a la madre, pero la madre no quería tratos con él. Al final, cuando comprendió que no tenía nada que temer de ella, fué a Walhallagara (Walcheren). Allí se había establecido una Burgtmaagd cuyo nombre era Kaat, pero a la que se conocía comúnmente por Kalip, porque su insolente amor atrapaba como una droga. Allí se quedó él durante años, para escándalo de los que le conocían. Contando con la complicidad de las Vírgenes, obtuvo una lámpara, pero no le sirvió de nada, porque cuando fué a buscar su barco al mar éste había desaparecido, él estaba desnudo y desprovisto de cualquier barco. Había desaparecido por un escrito de un rey de pura sangre de Frya, nacido en el nuevo puerto de Atenas, que nos había informado de lo que había pasado en Atenas, por lo que se podía ver cuán acertadamente habló la madre Hei-licht cuando dijo que las costumbres de Frya nunca se instaurarían firmemente en Atenas.


De otros griegos tendréis que haber oído bastantes cosas malas acerca de Cecrops, porque no tenía buena reputación, yo me atrevería a afirmar que era un hombre muy inteligente, muy recordado tanto entre los habitantes como entre nosotros, porque siempre estuvo contra la represión y supo evaluar la sabiduría de las naciones distantes. Sabiendo esto, nos permitió vivir de acuerdo con nuestro propio Asegaboek. Corría la historia de que nos era favorable porque era hijo de una muchacha frisona y un sacerdote Egipcio: la razón de esto era que tenía los ojos azules, y que varias de nuestra jóvenes habían sido secuestradas y vendidas o Egipto, pero él nunca lo confirmó. Quizá fuera así, cierto es que nos demostraba más amistad que todos los otros sacerdotes juntos. Cuando murió, su sucesor pronto empezó a recortar nuestros privilegios, y a emitir gradualmente tan inaceptables normas que a la larga no quedó nada de la libertad, sino su sombra y el nombre. Además, ellos no permitían escribir las leyes, así que el conocimiento de ellas nos estaba vetado. En todo caso en Atenas normalmente se suplicaba en nuestra lengua, más tarde en ambas lenguas y al final sólo en la lengua nativa. Al principio los hombres de Atenas sólo se casaban con mujeres de nuestra propia raza, pero los jóvenes como crecían con las muchachas del lugar las tomaban por esposas. Los hijos bastardos de estas uniones eran los más educados y los más inteligentes del mundo; pero elegían las cosas malvadas, bandeando entre las dos partes, sin tener en cuenta las leyes ni las costumbres excepto cuando redundaban en su propio beneficio. Mientras un rayo del espíritu de Frya existió, todos los materiales para construir eran de uso común, y nadie pretendía construir una casa más grande o mejor que sus vecinos; pero cuando algún ciudadano degenerado se hacia rico por los viajes por mar y por la plata que sus esclavos obtenían en las tierras de la plata, iban a vivir fuera en las colinas o en los valles. Allí, tras de altos escondites de árboles o muros, construían palacios con costosos adornos y para conservar la estimación de los indecentes sacerdotes, colocaban allí representaciones de falsos dioses e impúdicas estatuas. Algunas veces los sucios sacerdotes y príncipes tenían deseos de muchachos más que de muchachas, y entonces les hacían extraviarse del sendero de la virtud con ricos regalos o a la fuerza. Porque los ricos son más valorados por la perdida y degenerada raza que por la virtud y el honor, alguna vez se vieron chicos vestidos con espléndidos y coloreados trajes, para desgracia de sus padres y muchachas y para vergüenza de su propio sexo. Si nuestros pobres padres fueran a la asamblea general en Atenas y presenta alguna queja, se elevará un grito, Mirad, mirad!!! un monstruo de mar viene a hablar. Así es como Atenas se ha convertido, en una especie de cenagal de un país tropical lleno de sanguijuelas, y serpientes venenosas, en la que ningún hombre con hábitos decentes pueda pone los pies.

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