QUE VIENE EL COCO
No
es que no me importen las elecciones, que me importan. Lo que me
fastidia es que los votos que han sido emitidos hayan valido
solamente como un sondeo para el Gobierno y, como los resultandos no
les han gustado, han hecho lo que hacíamos de pequeños cuando
empezábamos a jugar y perdíamos a la primera: “no se vale, no se
vale, que ésta era de prueba”. Es muy poco serio que los votados
se nieguen a formar un Gobierno porque las cuentas no les son
beneficiosas. Y, no estoy segura, pero a lo mejor, hasta es ilegal.
Desde luego, es inmoral.
Y
también es inmoral poner a los pensionistas en el punto de mira de
la indignación popular cada vez que se acerca la paga
extraordinaria. Los pensionistas de ahora, pertenecemos a la
generación de posguerra, la que pasó hambre, sed, frío y calor. La
que sufrió las represalias de los “salvapatrias” que, con el
consenso tácito de los países de “nuestro entorno”, se
permitieron sumir al pueblo en una humillación, decepción,
sufrimiento, represalias que se pagaron hasta la tercera generación
y algunos siguen pagando. Durante cuarenta años fuimos cautivos de
la dictadura más insidiosa que jamás hemos conocido, una dictadura
no sólo física, sino psíquica que negaba la existencia del
mundo, por enemigo de Dios y que la Iglesia calificó de “Cruzada”.
Aquello fue un ajuste de cuentas entre vecinos, oportunidad para
vengarte del tendero de la esquina, de tu primo que era más guapo
que tú y se las llevaba de calle, del señorito que tenía más
tierras y llenaba sus despensas con quesos, chorizos, jamones que tú
no podías tener. Al final, el señorito seguía teniendo la despensa
llena y los que se creyeron que la la justicia y la igualdad
consistía en comerse los jamones robados, acabaron en las cárceles
en las que a unos les fue mejor que a otros, pero ninguno salió
ileso en su dignidad. Además, se les impidió el acceso a un trabajo
digno y tuvieron que buscarse la vida como pudieron. Somos la
generación de los emigrantes que llevaron a cabo el tan cacareado
“milagro alemán”, el resurgir de un pueblo que por dos veces
había intentado crear un imperio de terror. Creo que todos los
pensionistas actuales nos hemos ganado de miles de formas las
pensiones que cobramos. Y la situación actual no se nos puede
achacar a ninguno de nosotros. Esta situación la han creado los
distintos gobiernos que, por su afán (otro lo llaman complejo) por pertenecer a Europa han pasado por tetas y carretas, han vendido la
soberanía, la justicia, el poco bienestar que habíamos conseguido,
mientras vaciaban poco a poco las “arcas del Estado” y repartían
por medio mundo, en cuentas secretas, lo poco o lo mucho que ahora
nos falta. En tiempos anteriores, nos daba casi vergüenza decir que
éramos españoles, porque teníamos complejo de inferioridad frente
a lo que nos parecían países mejores. Ahora, tampoco decimos muy
alto de dónde somos, porque nos miran (será otro complejo) como
corruptos y ladrones declarados. Así que “menos lobos, Caperucita”
la crisis no la provocarán las pensiones, sino los que quizá han
trasladado los fondos, que deberían ser intocables, a vete tú a
saber dónde.
Si
yo fuera alguien con influencia, pongamos por ejemplo Ministro de
Justicia y, puesto que el Gobierno ha puesto un plazo para que los
juicios de toda la masa de mafiosos se acaben y se dicte sentencia. Y
teniendo en cuenta la cantidad de implicados, es imposible deshacer
la madeja y habrá que archivar los expedientes estén como estén
(ley de punto final encubierta), yo, como ministro de Justicia haría
lo de “a grandes males, grandes remedios” y retiraría la
nacionalidad española a todos los implicados, aunque sólo se hayan llevado un euro. Al destierro con ellos. Que pidan asilo (no sería un asilo
político sino económico) en los países en los que tienen escondido
su botín. El ostracismo no es la primera vez que se emplea en la
historia de la humanidad. Y, a enemigo que huye, puente de plata.
No
sé si yo soy la única que ve las cosas desde un punto de vista
ético. Se me ha dicho muchas veces que no sólo existe lo negro y lo
blanco, que existen diversos tonos de grises y de otros colores. A mí
esto me parece bien para el modelito que quieras ponerte, pero en lo
concerniente al mal y el bien, lo que no está bien, está mal y a la
viceversa. Porque si no lo vemos así, acabaremos sustituyendo esos
términos por los indefinidos “correcto” e “incorrecto”, muy
al gusto de los “yankis”. Otros que se han creído los amos del
mundo y se permiten legislar sobre lo divino, humano, propio o ajeno.
En
conclusión, por hoy, que para esos 8000 millones que Angela Merkel dice
que tenemos que sacar de no sé dónde. sólo nos queda vender los
órganos que tenemos dobles, un ojo, un pulmón, un ovario, un
agujero de la nariz, e incluso, si se lo pagan bien a mi familia, el
estómago, total para lo que lo voy a necesitar me apaño con el
esófago, un testículo y contribuiríamos a reducir la población
mundial, que tanto preocupa a las multinacionales, sobre todo a
nuestro amigo Bill Gates, que está que no vive porque no queremos
que les pongan a nuestros niños esas vacunas que él fabrica y que
nos los deja tontitos.
¿Os
suena el nombre de Hitler? Sí, ese que se llamaba Adolf. Pues ya nos
lo dijo bien clarito. Crearía un régimen que duraría 1000 años.
Y, a lo mejor pensáis que de verdad se avergonzaron de la masacre y
la destrucción que sembraron y que todo acabó con el Juicio de
Nuremberg. No, hijos, no. Lo intentaron dos veces con las armas. Pero
les sale más barato acogotarnos con el dinero.
Si
yo fuera, por ejemplo, Primer Ministro (recordad que el Presidente de
la Nación es el Rey) lo primero que haría:
-Salario
mínimo igual en toda la UE
-Cotozaciones
iguales.
-Pensiones
iguales
-Endurecer
las condiciones de compra de inmuebles por parte de ciudadanos de
otros países
-Incentivación
de las exportaciones de nuestros productos
-Aumentar
los costes a la importación de aquellos productos que se cultivan en
España. El que quiera naranjas de la China, pues que se vaya a
comerlas a China y así hace turismo.
Y,
ya puestos, reunión de los más dotados juristas e historiadores,
de honradez probada, para que calculara cuánto nos debe Alemania por
todo lo que líaron. Y, de paso, recordarles a nuestros amigos
franceses que muchos huidos en nuestra Guerra Civil, se unieron a la
Resistencia Francesa y lucharon por aquello en lo que creían.
A lo
mejor todo lo que digo son tonterías, pero son mías y os propongo
meditar sobre el hecho de que en Austria está a punto de triunfar la
Extrema Derecha.
Y, por favor, no saquen más al señor Montoro en la televisión. Porque hace falta ser muy cínico para poner sonrisa de conejo cada vez que nos viene a dar una mala noticia.
Tengan
Vds. un buen día
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