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lunes, 28 de agosto de 2017

LA INVENCIÓN DEL CRISTIANISMO, COMO SE FALSIFICAN LAS ESCRITURAS Y MENSAJES OCULTOS

ACRÓSTICOS OCULTOSMarzo 14, 2017
 
En el SEGUNDO ARTÍCULO de esta serie sobre el fraude en la fundación del Cristianismo, Fernando Conde Torrens, nos mostraba el primer conjunto de pruebas que sostienen su teoría sobre la falsificación del cristianismo y su creación en el siglo IV.

El investigador exponía las pruebas sobre la existencia de dos etapas de redacción en los Evangelios y en las Cartas del Nuevo Testamento, que aprovechando un primer escrito, manipulaban su mensaje e introducían un enfoque doctrinal totalmente diferente al del texto original.

Como ejemplo de esta manipulación que serviría de base para fundar el Cristianismo, Conde Torrens analizaba la Carta de Santiago en sus primeros 25 versículos, que podemos encontrar en la Biblia y nos mostraba los indicios que sostienen la redacción en dos etapas del escrito, o interpolación.

En este tercer capítulo de la serie, Fernando Conde Torrens, nos descubre la existencia de "señales" secretas ocultas en el texto, que uno de los participantes de esta manipulación histórica de magnitudes incalculables, Eusebio de Cesarea, habría introducido sutilmente, como muestra de la manipulación.


Otra prueba de que Los Evangelios y todos los libros "cristianos" primitivos fueron escritos en el siglo IV lo constituyen los acrósticos - que llamaremos también "firmas" - que están escondidos en numerosos escritos "cristianos" anteriores a Nicea.

¿Qué es un acróstico? Un mensaje que se da medio oculto en un escrito. He aquí un ejemplo.

Mensaje de un muchacho:
 



La destinataria se sentirá muy complacida, siempre que no sospeche que el verso esconde un mensaje envenenado en forma de acróstico:
 



Había en la Antigüedad dos tipos de acrósticos:
  • los que se colocaban en un texto para ser vistos
  • los que se incrustaban en un texto para ser vistos sólo por el destinatario del escrito
Que tal acróstico se encontrara en ese escrito era prueba de que aquel mensaje venía, efectivamente, de la persona que firmaba el escrito.

Para ello era necesario que ambos, remitente y destinatario, se hubieran puesto de acuerdo previamente para concretar qué palabra o palabras podían formar parte del mensaje oculto y a qué distancia de los extremos de los párrafos, o líneas, debían encontrarse sus letras.

Lo mejor será explicarlo con un ejemplo.

Supongamos que el lector y el Autor de estas líneas se ponen de acuerdo para incluir en su correspondencia una determinada clave, que indique que es precisamente el otro el que ha escrito el mensaje que uno recibe.

Sea esa clave "SIMÓN".

El acuerdo previo podría ser como sigue:
  1. En escritos con 5, 6 ó 7 párrafos, se incluirá la palabra "SIMÓN" hacia el inicio o hacia el final de los párrafos, pudiendo colocarse tanto al derecho como al revés. Para escritos con más párrafos, se establecerá otra clave con más letras.
     
  2. Las letras de "SIMÓN" estarán a 8 lugares de los extremos, contando la letra de la firma como un lugar.
Los acrósticos más frecuentes se colocan al inicio de los párrafos, como primera letra de dicho párrafo. Es el ejemplo ofrecido.

En tal caso es fácil ver si hay un acróstico o no; basta echar una mirada a las primeras letras y ver si forman un texto legible o no. Así son los acrósticos que hemos denominado "para ser vistos".

No se pretende ocultarlos, todo lo contrario.
 


Acróstico de Porfirio
dedicado al Emperador Constantino
 

Pero en la Antigüedad también se usaban acrósticos "para no ser vistos" sino por dos personas, las que habían pactado a qué reglas debía obedecer.

Si el acróstico que hemos mencionado, "SIMÓN", fuera un acróstico "para ser visto", las reglas serían que se colocara siempre al inicio de los párrafos, y siempre de modo que se lea al derecho, conforme avanza la lectura. Y los lugares que ocuparían el total de las letras de la firma serían 5, las propias letras.

Pero como nuestro acróstico es del tipo "para no ser visto", se colocará preferiblemente al final de los párrafos, para dificultar su localización. Y se meterá alguna letra un lugar, dos, o tres lugares dentro del texto, porque así lo ordena la segunda regla pactada.

Un ejemplo de qué aspecto ofrecería un texto arbitrario dotado de acróstico oculto sería el siguiente:
Mi querido amigo Sisebuto:
Espero que al recibo de ésta estés bien.
A mí me son totalmente favorables los hados.
He podido encontrar al amigo del que hablamos.
Lo hemos resuelto todo y pronto podré salir de aquí.
Recibe un fuerte abrazo y mis mejores saludos.
Siempre tuyo, Fulgencio.
Recuérdese que el acróstico está puesto "para no ser visto". Nada hace sospechar a un lector ignorante del convenio privado que en este escrito haya una palabra clave oculta.

Pero sepamos lo que Sisebuto va a ver cuando reciba la misiva:




Las letras de la palabra pactada, "SIMÓN", ocupan las posiciones 1-1-3-2-1, cuya suma es, efectivamente, 8.

Eso le indica a Sisebuto que la carta proviene, en efecto, de su amigo Fulgencio. Sólo él es capaz de dar esa estructura al escrito.

Se entiende ahora que esta clave, "SIMÓN", vale para escritos con 5, 6 ó 7 párrafos. Que dejan ninguna, una o dos frases sin letra de la firma. La firma se colocaba centrada en el texto. Para escritos más largos, habrá que pactar otras palabras con más letras.

Dicho esto, digamos también que una de las personas que redactó Evangelios y escritos "cristianos" primitivos, anteriores a Nicea, no estaba de acuerdo con la tarea que le habían encomendado y que debía realizar.

Y se las ingenió para colocar el mismo acróstico, "SIMÓN", en todos los textos que escribió. Con ello demostraba que todos aquellos libros los había escrito él y no eran de los diversos Autores que figuraban como tales. Estamos refiriéndonos a los Evangelios.

La falsa Carta de Santiago era uno de estos escritos. Por ello en dicha Carta hay una firma de "SIMÓN". Como él escribía en griego, la firma está en el texto primitivo, que está en griego.

Para poder ofrecer al lector la firma en el texto en griego, antes lo traduciremos al castellano. Pero lo haremos de modo que se conserve la firma.

Para ello debemos forzar un poco el texto, ya que de lo contrario la firma no aparecería en la traducción.



Traducción de la Primera Carta Original

en la Carta de Santiago


1. Santiago, siervo de Dios y del Señor Jesúcristo, a las doce tribus de la Diáspora.
Salud
2. Tened amplio gozo, hermanos míos, cuando encaréis tentaciones diversas,
3. sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia,
4. y la paciencia consigue una obra completa,
para que seáis perfectos y plenos, y nada os falte.
5.    Si alguno de-vosotros está-falto de Sabiduría, pídala al-que la da,
Dios, a-todos, generosamente, y sin reproches, y la tendrá.
6. Pero pídala con fe, sin dudar.
Que el que duda es como ola del mar llevada y zarandeada por el viento.
7. Que no imagine ese hombre que recibirá algo de Dios.
8. Unhombre indeciso, inestable en todos sus caminos.
9. Gloríese en cambio el hermano humilde en su grandeza,
10. Opuestamente el rico gloríese en su pequeñez,
porque pasará como la flor de heno,
11. porque salió el sol con calor abrasador y secó la hierba,
y su flor cayó y la belleza de su rostro murió.
Así también se marchitará el rico en sus negocios.
12. Muy dichoso es el hombre que soporta la tentación,
porque, una vez probado, recibirá la corona de la vida,
que él prometió a quienes le aman.
13.   Nadie, tentado, diga, que: “Por Dios soy-tentado“,
porque Dios nada malo procura, ni tienta a nadie.
14.  Todos somos tentados por nuestras propias concupiscencias,
halagados y arrastrados.
15. Siempre la concupiscencia, tras concebir, engendra pecado,
y consumado el pecado, surge la muerte.
16. No os equivoquéis, amados hermanos míos.
17.  Todo don bueno y toda dádiva perfecta viene de-Arriba,
procede del Padre de las Luces, en quien no hay cambio
alteración o sombra.
18.   Por-su-deseo os engendró con-la-Esencia de-la-Verdad,
siendo vosotros las primicias de cuanto Él ha creado.
19. Escuchad, amados hermanos míos.
Sea todo hombre rápido para oír, lento para hablar, lento a la ira.
20. Que la ira del hombre no produce la justicia de Dios.
21. Luego, expulsando toda mancha y resto de maldad,
con mansedumbre, recibid la-Esencia injertada en-vosotros,
que puede salvar las almas vuestras.
22.    Volveos pues Esencia activa, no sólo la escuchéis,
engañándoos vosotros-mismos.
23.    Pues si alguno escuchara la Esencia, pero no actuara,
sería como un hombre que mira su rostro innato en el-espejo,
24.   Pero mira y se va, y repentinamente olvidó cómo era.
25 Pero quien atisba la Ley perfecta, la de la-libertad, y persevera,
no como oyente olvidadizo, sino haciendo obras,
ése será bienaventurado en las obras suyas.

Veamos qué enseñanzas se pueden obtener de este texto. El

Autor coloca el acróstico en la interpolación, en la segunda etapa de redacción. Siempre lo hace así.

Es el momento de descubrir la personalidad de los dos Autores de que hemos hablado. El hombre que presenta a Jesús como un Maestro de Sabiduría es Eusebio de Cesarea (luego veremos por qué se sabe que es él.)

Él era un Maestro de Sabiduría y toda la doctrina auténtica que hay en el Nuevo Testamento es suya, son parte de su Sabiduría.

El Autor que defiende las ideas de la interpolación es Lactancio, el hombre de la idea, el jefe del equipo, el protegido de Constantino. Cuando Eusebio escribe los escritos del lote que le han correspondido debe hacer que el total refleje las ideas de Lactancio.

Pero incluye una primera etapa, con doctrina verdadera.

Y luego él mismo la interpola con las ideas de Lactancio, copiando su estilo, muletillas, ideas a inocular, etc.
 



Y es el momento de decir también que la palabra "SIMÓN" en griego 'koiné' significa "falso, burla".

Con ello Eusebio se estaba burlando de toda la doctrina de Lactancio y dejaba constancia de que era falsa.

Debemos aclarar también que la división en versículos es muy posterior, y es un intento de desdibujar la estructura original en párrafos, cada párrafo con una letra de la firma.

En concreto, digamos que los versículos 1, 2 y 3 eran un solo párrafo en el texto primitivo. Un solo párrafo queda fuera de la firma de "SIMÓN". Pero si se ponen más, se disimula este hecho.

Del mismo modo, 6 y 7 eran un solo párrafo, y se dividió en dos por la misma razón. También 8 y 9 eran un solo párrafo, y se dividió en dos para que así las letras de la firma no encabezaran párrafos seguidos y no se vea tan clara la firma.

Igualmente, 10 y 11 eran un mismo párrafo. Esto se ve con toda claridad, porque ambos tratan de la flor de heno. Se dividió en dos para echar un poquito de niebla sobre la firma. Y por último, también 19 y 20 eran un solo párrafo. Ambos hablan sobre la ira.

Evidentemente, una traducción no es prueba de nada. La prueba es el texto original en griego. Y en él se aprecia con toda claridad la firma delatora, "SIMÓN", puesto por Eusebio de Cesarea.

Lo que en nuestro idioma es SIMÓN, en griego antiguo, con la fuente empleada - Symbol - es…




Primera Carta Original en la Carta de Santiago




Por limitaciones de espacio, no podemos ofrecer más que un solo acróstico de "SIMÓN" obra de Eusebio de Cesarea, autor de los Evangelios.

En "Año 303 - Inventan el Cristianismo", se ofrecen catorce.

Lo que sí se puede indicar es por qué identificamos a "SIMÓN" con Eusebio de Cesarea.

Es muy sencillo, porque hay una obra perfectamente conocida por todos los estudiosos del Cristianismo primitivo, la "Historia eclesiástica" de Eusebio de Cesarea.

En ella también aparecen varias firmas de "SIMÓN". Eso también se ve en el libro citado.

Los detractores que han surgido - ninguno de los cuales ha leído el libro donde expongo las pruebas documentales - argumentan que lo de "SIMÓN" no son acrósticos.

El argumento que esgrimen es que no responden a la definición que de "acróstico" hace la "Real Academia Española de la Lengua".
 


Epístolas de Plinio. Lyon, 1.693.
Contienen acrósticos ocultos.
 

A esto pueden objetarse tres cosas.

Que las reglas a las que obedecían los escritos de tiempos de Constantino y de Trajano (pues también se han encontrado acrósticos similares en la correspondencia de Trajano con Plinio) no pueden verse limitada por las definiciones que se hagan por una Institución que ve la luz en el siglo XVIII.

Equivale a darle efectos retroactivos en el tiempo y en el idioma, y eso no es de recibo. Porque la Academia define conceptos para el castellano y los acrósticos están en latín del siglo IV y anteriores.

Pero a mayor abundamiento, dice la Real Academia Española de la Lengua (1):
Acróstico: Dicho de una composición poética: Constituida por versos cuyas letras iniciales, medias o finales forman un vocablo o una frase. Utilizase también como sustantivo masculino.
(1) Algunos cambian el orden y hablan de la Real Academia de la Lengua Española. No. La que es Española es la Academia, no la Lengua.
 

Y de "medio" dice mi Diccionario Espasa Quince:
Medio: Dícese de lo que está entre dos extremos, en el centro de algo o entre dos cosas.
De modo que lo que se adjetiva con el calificativo de "medio" puede estar en el centro de algo, pero también puede estar entre dos extremos, o entre dos cosas.

Y las letras de los acrósticos de Eusebio están entre dos extremos de los textos. Luego son efectivamente "acrósticos", incluso según lo definido para el idioma castellano por la Real Academia Española de la Lengua desde tiempos de la Ilustración.

Y por último, casi podría asegurarse que incluso los autores modernos colocan acrósticos en sus obras.

¿Para qué? Por si se copia su obra, para poder demostrar ante un Juez que oculto en el texto y con unas reglas que sólo él conoce y que él ha decidido, esta su nombre como autor del libro.

Y precisamente porque este hecho es sabido, quien copia la obra de otro se la da usualmente a un ayudante, para que la re-escriba cambiando todas las frases, y destroce así cualquier acróstico del autor que pueda haber.

Y las reglas que coloque un determinado autor para su acróstico pueden ser todo lo complicadas que quiera, pero siempre eso será un acróstico, porque esas reglas son fijas, se cumplen siempre.

No se puede poner vallas a la decisión de cómo hace uno su propio acróstico. Porfirio hacía acrósticos "para ser vistos" y el mensaje estaba en las diagonales y bordeando el texto, que era cuadrado. Editado en la Colección Pisaurensis...
 



Para finalizar este tema, todos los Evangelios, otras obras más del Nuevo Testamento - como la Carta de Santiago - y otros escritos "cristianos" anteriores a Nicea, obras de Eusebio de Cesarea, llevan la firma delatora de "SIMÓN" puesta por Eusebio, su Autor.

Ya sé que razonar con acrósticos y con etapas de redacción a alguien que tal vez nunca se haya dedicado a estos temas, pueda resultar un poco arduo. Pero para entender el mundo hay que saber cómo funciona.


 

Y en tiempos de los romanos se funcionaba así, con falsificaciones, con acrósticos, con libros usurpados por terceras personas … Y con lo que aun nos queda por ver, que es todavía más complicado.

La vida nunca ha sido simple, y antiguamente, menos.

Por raro que nos parezca. Los antiguos tenían mucho más ingenio que nosotros hoy en día. Los ordenadores nos han vuelto perezosos, de mente roma…

Nos queda la tercera prueba, las "estructuras" con las que se escribía en la Antigüedad.

sábado, 26 de agosto de 2017

CÓMO SE INVENTA UNA RELIGIÓN (PARTE I Y II )

https://elrobotpescador.com/2017/02/28/el-fraude-del-cri

https://www.bibliotecapleyades.net/imagenes_biblianazar/biblianazar100_01.jpg 

Febrero 28, 2017

En los próximos artículos vamos a tratar un tema sensible, un tema políticamente incorrecto:
Nuestra religión, el Cristianismo.
Vayan por delante algunas matizaciones, para que lo que defendamos no hiera sensibilidades, o no hiera la sensibilidad de personas razonablemente maduras.

Lo primero es distinguir entre una doctrina, cualquier doctrina, y las personas que la profesan. Las personas merecen nuestro respeto. Toda persona, sea cual sea la creencia a la que da su conformidad, merece respeto.

Este artículo no va en contra de ninguna persona, no es personal.

No va en contra de los cristianos practicantes, ni de los no practicantes, ni va contra las personas agnósticas, ni contra los ateos.
 


 
https://www.bibliotecapleyades.net/imagenesbiblianazar/biblianazar100_02.jpg

Para todos ellos, nuestro respeto.

No se busca que modifiquen ni un ápice sus creencias. Las creencias son cosa personal, de cada uno. Y todos somos libres para elegir la que nos parezca más apropiada.

Incluso no tener ninguna. Eso, defendemos, ya es adoptar una postura en el campo de la ideología: Cero doctrinas.

Ahora bien, respetar a todas las personas no exige la obligación de abstenerse de analizar las doctrinas.

Las doctrinas en sí se pueden analizar y llegar a conclusiones sobre las mismas, siempre que ese análisis esté realizado con mentalidad científica, con rigor, y que las conclusiones sean fehacientes, comprobables por cualquier persona normalmente dotada.

Hechas estas aclaraciones previas, adelantemos qué se ofrecerá al lector en los próximos cinco artículos sobre este tema, incluido éste.

Se comenzará por describir el estado actual de nuestro mundo, presentándolo como lo que es, un mundo completamente desequilibrado, dividido, sin un norte claro. Casi podríamos decir vergonzoso, impresentable.

La atención se fijará en la educación recibida por los occidentales (los habitantes de Europa, América y parte de Oceanía).

Más en concreto, analizaremos las pruebas documentales que demuestran que la religión predominante en Occidente, el Cristianismo, es una religión falsa, inventada en el siglo IV, no en el siglo I.

Con un supuesto fundador,
Jesús de Nazaret, inexistente.


 

Dedicaremos tres artículos a explicar y mostrar las tres pruebas documentales, fehacientes, de que la tesis aquí defendida es correcta:
 

Los occidentales vivimos engañados desde hace 1.700 años

Todas nuestras ideas sobre,
la vida, la muerte, el Más Allá, la Ética, el objetivo de vida de los seres humamos,
...todo eso es falso, una manipulación.

Y las consecuencias de este engaño abarcan todas las facetas de la vida de los occidentales y muchas de los no occidentales.

Finalmente, en el artículo quinto, se obtendrán las consecuencias de tal situación y una propuesta de solución.

Nuestra situación global es muy similar a la que habría en nuestra sociedad si no hubiera enseñanza de ningún tipo para ejercer las diversas profesiones de la vida habitual.

Como si no hubiera Facultades de ninguna de las disciplinas conocidas, ni Colegios; sólo una formación básica, en la Escuela Primaria, donde se aprendiera a leer, a escribir, a sumar y a restar.

Las otras dos reglas, sólo a los hijos de los guerreros principales. A partir de ahí, a ganarse cada cual la vida como pueda.

El chiquillo que le gustara diseccionar renacuajos y pececillos del río, sería el futuro médico de la aldea. Al chaval que le gustaba hacer construcciones con piedras y barro se le encomendaría la dirección de los puentes para salvar los ríos del entorno. Y lo mismo para los demás oficios.

Y ellos enseñarían a sus hijos sus habilidades. Y éstos heredarían el oficio.

Total ausencia de educación en todos los campos. Sólo la experiencia personal, a lo que cada cual llegue. Preparación, nula...

Ya se comprende que un mundo así equivaldría a volver a la edad de las cavernas. Todos los frutos de la civilización quedarían prácticamente borrados.

Pues bien, así estamos - defendemos - en el campo de las ideas:
Asilvestrados, salvajes, ignorantes de todos los progresos de que podríamos disfrutar si hubiéramos recibido una educación digna del ser humano.
Y el mundo que esa ignorancia ha generado es el nuestro, lleno de desigualdades, ambiciones, corrupción, guerras, abusos de unas naciones a otras, de unos seres a otros.
 


 
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Hace menos de una hora he leído en Facebook un artículo titulado algo así como "10.000 frases célebres de ateos empedernidos".

Si hay en nuestro Occidente tantos ateos es porque todos han sido inoculados, de pequeños, con una doctrina falsa, que hace aguas. Y su alejamiento, de mayores, es la reacción. Normal...

El Cristianismo, como se demostrará en los artículos que siguen, es una religión falsa, que nació para algo absurdo.

Absurdo para nuestra mentalidad. No era absurda la razón en el tiempo en que se inventó:
Para evitar el fin del mundo, por extraño que parezca.
En Roma se permitían múltiples religiones.

Eso era obligado, ya que Roma conquistaba indefectiblemente todos los reinos vecinos que no la superaban en potencia militar.

Sólo paró sus conquistas ante los Partos, en Oriente, y ante los Germanos, al Norte, por la derrota sufrida en tiempos de Augusto. Y por la inclemencia del clima. Ante el desierto, al Sur. Y ante el Océano, al Oeste.

Con tantos pueblos, adorando a distintos dioses, Roma debía permitirlos todos. No por tolerancia, sino por sentido común...
 


 

Tal hecho, según un desdichado personaje, había indignado al Dios único.

Y éste, furioso, estaba a punto de enviar el fin del mundo sobre Roma. Salvo que se le desagraviara, instaurando una religión única en todo el Imperio, que le diera el culto debido.

Tal dislate fue rechazado por Diocleciano, Augusto Máximo el año 303. Pero convenció a Constantino, que supo del plan de Lactancio, que así se llamaba el personaje de la feliz idea.

Veinte años más tarde toda la ficción cristiana estaba montada. Los "textos sagrados", escritos. Los nuevos obispos, designados a lo largo y ancho del Imperio.

Y el Concilio de Nicea iba a dar el pistoletazo de salida, iba a suponer la puesta de largo de la nueva religión.

Entretanto, Constantino se había hecho con el control total del Imperio, derrotando primero a Majencio, en el Puente Milvio, y luego a Licinio, su cuñado, en dos batallas definitivas.
 


 

Debe darse en Occidente un cambio de paradigma. Un cambio de paradigma en la Historia y un cambio de paradigma, aún mayor, en las ideas. Hay que rehacer nuestro concepto de la Historia del siglo IV.

Todo lo que nos han referido es falso, inventado, interesado, deformado, falsificado, un fraude. Y es vergonzoso que lo sigamos dando por bueno. Impropio, infantil...

No hay otra opción, si queremos pasar a la posteridad como una civilización digna de tal nombre, que acceder a un nuevo paradigma, restaurando los valores auténticos, dejando atrás la falsificación ingente que Lactancio,Constantino y Teodosio impusieron a sus coetáneos, nuestros antepasados de hace 17 siglos.

Ahora que las pruebas de todo ello están sobre la mesa, es inadmisible - y sería incomprensible, por no decir inaudito - que se siguiera dando crédito y valor al viejo paradigma, lleno de engaños infantiles, que sólo sirve a unos pocos, en perjuicio de todos los demás.

Instalados en el viejo paradigma, lo que aquí se afirma podría calificarse de locura, insensatez, algo imposible de que sea cierto.

La realidad, como se demostrará en los próximos artículos, es que la inmensa mayoría de los occidentales razona dentro del viejo paradigma, discurre en el seno de la locura.

Occidente lleva 1.700 años instalado en la locura. Por eso tenemos, los occidentales, un grave problema. El problema más grave que puede tener una civilización.

Algo que habrá que solucionar …


 


 
DOS ETAPAS DE REDACCIÓNMarzo 6, 2017
 
En el PRIMER ARTÍCULO de esta serie sobre el fraude que rodea la fundación del Cristianismo, Fernando Conde Torrens, realizaba una introducción al tema, en la exponía que el Cristianismo es una religión falsa, inventada en el siglo IV y no el el siglo I.

Asimismo, el investigador, concluye también que Jesús de Nazaret, jamás existió.

Estas conclusiones tan atrevidas como polémicas, se basan en las investigaciones realizadas por Conde Torrens y tal y como prometimos, en este artículo, empiezan a presentarse las primeras pruebas (muy sintetizadas para encuadrarlas en un artículo corto) que sirven de base para sustentar tales afirmaciones.

Antes de continuar, recordemos que la trama de esta presunta falsificación histórica de consecuencias tan abrumadoras, tendría como figuras centrales, a los siguientes personajes…

LACTANCIO, el hombre de la idea, el origen de todo el montaje. No convenció a Diocleciano, pero convenció a Constantino.

EUSEBIO DE CESAREA, historiador y amigo de Constantino. A las órdenes de Lactancio y en contra del proyecto para el que el Emperador Constantino le requirió.

CONSTANTINO, primero tribuno, el año 303, y desde el 306 César y luego Augusto, según ambos cargos, Emperador.

Este es el primer conjunto de pruebas en las que se fundamenta la teoría de Conde Torrens…
 

CONSTANTINO

https://www.bibliotecapleyades.net/imagenes_biblianazar/biblianazar100_07.jpg 


La primera prueba que se va a exponer va a requerir la atención plena del lector.

La prueba consiste en que parte de los Evangelios y Cartas del Nuevo Testamento están redactadas en dos etapas de redacción.

Primero se redactó una etapa, un cierto texto, y posteriormente ese texto fue añadido ("interpolado", se dice) por otro Autor. Esto sería curioso, pero no grave, si la aportación del segundo Autor fuera una continuación de lo que escribió el primero.

Es decir, si ambos tuvieran la misma mentalidad, las mismas ideas. Es decir, si predicaran lo mismo...
 


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Pero no es así.

El primer Autor escribe textos ciertos, verídicos, con doctrina válida incluso para hoy en día. El segundo, en cambio, aporta barbaridades conceptuales, errores de grueso calibre.

Y que esto es así no es una invención del Autor de estas líneas, sino que veremos luego tres pruebas de que se trata de dos Autores diferentes, con dos mentalidades incluso opuestas.

Vamos a ver un ejemplo de dos etapas de redacción. Hay otros muchos ejemplos, pero vamos a elegir uno, la primera parte de la Carta de Santiago, los primeros 25 versículos. El lector la puede encontrar inmediatamente después de la Epístola a los Hebreos. Comienza con un saludo, en el que no vamos a fijarnos.

Veamos la que fue la primera etapa de redacción. Se indican los versículos de la parte inicial, de la primera etapa de redacción. Están subrayadas las palabras de lo que luego explicaremos son "despegues" y "aterrizajes".

Y están en cursiva las muletillas, palabras que el Autor repite.

Al finalizar la exposición de esta primera etapa, explicaremos el significado de alguna palabra poco frecuente.
 

Primera Carta Original en Santiago - Primera etapa de redacción
5. Si alguno de-vosotros está-falto de Sabiduría, pídala al-que la da,
Dios, a-todos, generosamente, y sin reproches, y la tendrá.

13. Nadie, tentado, diga, que: "Por Dios soy-tentado",
porque Dios nada malo procura, ni tienta a nadie.

14. Todos somos tentados por nuestras propias concupiscencias,
halagados y arrastrados.

17. Todo don bueno y toda dádiva perfecta viene de-Arriba,
procede del Padre de las Luces, en quien no hay cambio
alteración o sombra.

18. Por-su-deseo os engendró con-la-Esencia de-la-Verdad,
siendo vosotros las primicias de cuanto Él ha creado.

21. Luego, expulsando toda mancha y resto de maldad,
con mansedumbre, recibid la-Esencia injertada en-vosotros,
que puede salvar las almas vuestras.

22. Volveos pues Esencia activa, no sólo la escuchéis,
engañándoos vosotros-mismos.

23. Pues si alguno escuchara la Esencia, pero no actuara,
sería como un hombre que mira su rostro innato en el-espejo,

24. Pero mira y se va, y repentinamente olvidó cómo era.

25. Pero quien atisba la Ley perfecta, la de la-libertad, y persevera,
no como oyente olvidadizo, sino haciendo obras,
ése será bienaventurado en las obras suyas.

Sería bueno que el lector comprobara en su Biblia si el texto que figura en la misma guarda más o menos semejanza con esta traducción, hecha directamente del griego.

Puede haber alguna sorpresa y así verá cómo se deformaron con las traducciones algunos conceptos clave.

Conviene explicar el concepto de Esencia. Realmente el original dice "Logos", que significa "Divinidad" según Heráclito. Desde tiempos de Heráclito, siglo IV antes de nuestra era, todos los Maestros griegos empleaban el "Logos" de Heráclito para nombrar a la Divinidad, una Divinidad no personal, entendida como "la Causa de las cosas".

Es el mismo "Logos" del inicio del Evangelio de Juan, "En el principio existía el Logos, y el Logos era Dios".

Decir "el Logos" era lo mismo que decir "la Divinidad".
 


 
https://www.bibliotecapleyades.net/imagenes_biblianazar/biblianazar100_09.jpg
Un concepto común a todos los Maestros griegos es que cada humano lleva dentro una semilla de la Divinidad. Y el Autor de la primera etapa de redacción recoge esta doctrina.

Pero lo que nos interesa es la suerte de esta primera etapa de redacción. Va a ser añadida, interpolada. Y se va a convertir en lo que sigue, que el lector tiene en su Biblia.

En negro la primera etapa de redacción, o parte Original.

En rojo, la interpolación, o segunda etapa de redacción.
 
Primera Carta en Santiago - Primera y segunda etapas de redacción
2. Tened amplio gozo, hermanos míos,
cuando encaréis tentaciones diversas
,

3. sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia,

4. y la paciencia consigue una obra completa,
para que seáis perfectos y plenos, y nada os falte
.

5. Si alguno de-vosotros está-falto de Sabiduría, pídala al-que la da,
Dios, a-todos, generosamente, y sin reproches, y la tendrá.

6. Pero pídala con fe, sin dudar. Que el que duda es como ola del mar
llevada y zarandeada por el viento
.

7. Que no imagine ese hombre que recibirá algo de Dios.

8. Un hombre indeciso, inestable en todos sus caminos.

9. Gloríese en cambio el hermano humilde en su grandeza,

10. opuestamente el rico gloríese en su pequeñez,
porque pasará como la flor de heno
.

11. Porque salió el sol con calor abrasador y secó la hierba,
y su flor cayó y la belleza de su rostro murió.
Así también se marchitará el rico en sus negocios
.

12. Muy dichoso el hombre que soporta la tentación, porque,
una vez probado, recibirá la corona de la vida, que él prometió a quienes le aman
.

13. Nadie, tentado, diga, que: "Por Dios soy-tentado",
porque Dios nada malo procura, ni tienta a nadie.

14. Todos somos tentados por nuestras propias concupiscencias,
halagados y arrastrados.

15. Siempre la concupiscencia, tras concebir, engendra pecado,
y consumado el pecado, surge la muerte
.

16. No os equivoquéis, amados hermanos míos.

17. Todo don bueno y toda dádiva perfecta viene de-Arriba,
procede del Padre de las Luces, en quien no hay cambio
alteración o sombra.

18. Por-su-deseo os engendró con-la-Esencia de-la-Verdad,
siendo vosotros las primicias de cuanto Él ha creado.

19. Escuchad, amados hermanos míos.
Sea todo hombre rápido para oír, lento para hablar, lento a la ira
.

20. Que la ira del hombre no produce la justicia de Dios.

21. Luego, expulsando toda mancha y resto de maldad,
con mansedumbre, recibid la-Esencia injertada en-vosotros,
que puede salvar las almas vuestras.

22. Volveos pues Esencia activa, no sólo la escuchéis,
engañándoos vosotros-mismos.

23. Pues si alguno escuchara la Esencia, pero no actuara,
sería como un hombre que mira su rostro innato en el-espejo,

24. Pero mira y se va, y repentinamente olvidó cómo era.

25. Pero quien atisba la Ley perfecta, la de la-libertad, y persevera,
no como oyente olvidadizo, sino haciendo obras,
ése será bienaventurado en las obras suyas.

Capte el lector la diferente mentalidad de ambos Autores.

Vamos a fijarnos ahora en lo que hemos llamado "despegues" y "aterrizajes". La situación es la siguiente:

El primer Autor ha dejado escrita la primera etapa de redacción. Al cabo de cierto tiempo viene el segundo Autor y a este hombre no le agrada en absoluto lo que ve escrito. Y decide cambiarlo.

¿Qué autoridad tenía él para modificar lo que había escrito el anterior? Ésa es una pregunta a la que todavía no podemos responder.

El hecho es que actuó y cambió el texto.

Pero hay un problema, tiene que añadir sus frases de modo que encajen con lo que ya está escrito. Eso le obliga a que ciertas palabras, o conceptos, de lo que irá justo antes de lo ya escrito entronquen con las ideas ya establecidas por el primer Autor.

La primera frase del Autor primero - mire el lector el versículo 5 - dice,
"Si alguno de-vosotros está-falto de Sabiduría".
Por eso el interpolador termina su primer aporte (versículo 4) con "y nada os falte". En griego son leipomenoi y leipetai.

Tras la primera frase en negro, el interpolador quiere añadir más material. La frase en negro (vers. 5) es "pídala al-que la da". Por eso él empieza su siguiente aportación (vers. 6) con "Pero pídala con fe".

Y así encaja perfectamente y no se nota que hay dos manos.

En ambos casos se emplea la misma palabra en griego, aiteitw.

Sigamos. El versículo 13, siguiente párrafo en negro, comienza con "Nadie, tentado, diga".

Por eso el interpolador coloca en la última frase de su aportación previa lo de,
"Muy dichoso el hombre que soporta la tentación", porque eso encaja perfectamente con lo que ya está escrito, "Nadie, tentado, diga".
En griego son peirasmon y peirazomenos.

Siguiente "despegue":
Dice el original en negro (vers. 14): "Todos somos tentados por nuestras propias concupiscencias". Y comienza a continuación lo aportado por el interpolador (vers. 15): "Siempre la concupiscencia…"

La misma palabra en ambos, epizumia.
Para los dos últimos "aterrizajes" el interpolador recurre a la llamada de atención.

Está hablando de las concupiscencias. Y como debe aterrizar en un discurso totalmente distinto, intercala (vers. 16) ese "No os equivoquéis, amados hermanos míos", que cambia la dirección del discurso.

Y lo mismo para el último acto, donde aporta algo completamente diferente con ese "Escuchad, amados hermanos míos". Es decir, que ambas muestras de efusión son falsas, lo fueron por necesidades del guión.

Y se acaba la Carta primera, con sus dos etapas de redacción, que han quedado perfectamente ocultas hasta el día de hoy.
 


 

Otras dos pruebas complementarias de que alguien le enmendó la plana al primer redactor - por si el lector las necesita - son:
  • Las muletillas de uno y otro, señaladas en cursiva.
     
  • Las ideas que ambos introducen en el texto.
Las muletillas del interpolador, sacadas de la continuación de la carta, son:
Fe pobre rico juez juzgar juicio cosmos nombre Ley pecado todos obras Escritura gracia Parusía paciencia verdad.
El juicio, al final de la vida. El pecado. La fe y las obras. La Parusía, o segunda venida de Jesucristo al final de los Tiempos. Las citas de la Escritura.

Éstas son las ideas que gustan al interpolador. Estas palabras no son muletillas del primer Autor.

Anote el lector, si lo necesita, las ideas que el interpolador introduce en su prédica. Y compárelas con las del Autor de la primera etapa de redacción.

El lector queda invitado a leer el resto de la Carta de Santiago y a descubrir una segunda Carta Original, oculta en el texto total, que fue interpolada con la misa técnica y por el mismo interpolador.

Una ayuda para encontrarla puede ser la expresión "poner freno".

Esperamos que haya quedado claro que algo oscuro se esconde en los "textos sagrados" del Nuevo Testamento. Las tres cartas de Juan, el Evangelio de Juan y el de Marcos están escritos íntegramente en dos etapas de redacción, asimismo con doctrinas opuestas.

Algo raro se ocultaba en la fundación del Cristianismo.

Daba la impresión de que un primer fundador escribió los textos fundacionales con doctrina acertada, similar a la de los Maestros griego del pasado.

Y luego vino otro, con ideas mucho más elementales, llenas de visión mágica y con ganas de meter miedo, e hizo que el texto final reflejara su visión, destruyendo las ideas primeras, a pesar de ser mejores que las suyas.

Por cada 10 frases de la primera etapa de redacción, el segundo colocó 90 de las suyas.
 


https://www.bibliotecapleyades.net/imagenes_biblianazar/biblianazar100_11.jpg 

Los propios textos demuestran - sin ningún género de duda - que se dio una pugna ideológica brutal en los mismos comienzos, cuando se estaban redactando los "textos sagrados" cristianos, el Nuevo Testamento.

La prueba ha quedado en los mismos escritos en griego. No se puede negar el hecho, porque son los textos con los que se predica la doctrina y se defiende la historia.

Y nunca desaparecerán...
  • ¿Quiénes eran el uno y el otro?

  • ¿Cuándo actuaron?

  • ¿Por autoridad de quién?
A estas preguntas podremos responder, también con pruebas escritas, en un par de artículos.
 



NOTA DEL AUTORSUGERENCIAS PARA PODER ESTUDIAR ESTE ARTÍCULO 2 de 5
No se trata, como algún Comentario del grupo 3 ha indicado, de que nadie se crea nada.

Ni de que el Autor del libro esté en posesión de la verdad absoluta. Cuando alguien investiga, averigua algo y escribe un libro sobre ello, es suficientemente sensato como para tener claro que sus razones han de convencer.

Por eso se esfuerza en que éstas aparezcan claras en su libro. Y eso he hecho. Las razones aparecen claras y convincentes en el libro. Las pruebas tantas veces mencionadas están en el libro.

En estos artículos se puede sólo mostrar en qué consisten las pruebas, de qué índole son.

No pretenda nadie convencerse de la tesis del Autor con estos artículos. No plenamente, sin ningún género de dudas. No se pretendió eso en ningún momento. Porque no es posible. Las 864 páginas del libro no pueden producir el mismo efecto de convicción que las 20 ó 30 páginas de estos artículos.

Con estos artículos el lector sabrá si la investigación es genuina o no. Si expone aspectos conocidos o desconocidos, serios o insulsos, con cierta fuerza probatoria o sin ninguna. Si le merece la pena enterarse a fondo, en el libro, o no. Nada más.

Vamos ahora con unos comentarios sobre cómo entrar en la prueba primera, la doble etapa de redacción.

Este artículo no es para leerlo de principio a fin y pretender llegar a una conclusión sobre la validez o no de la prueba. Tal cosa, así, es imposible. Cualquiera que tenga estudios universitarios sabe que para entender y aprenderse una lección difícil no basta con leerla una vez de corrido.

Ya se ha dicho en lea primera línea del artículo, se requiere la atención plena del lector. Porque lo que se muestra es una lección difícil, algo de lo que el lector no tenia idea, algo nuevo. Por tanto hay que estudiarlo, no sólo leerlo.

Sólo con leerlo no se entiende. Y quienes han comentado algo en las primeras 24 horas tras su publicación, no han entendido. Porque no lo han estudiado.

Hay que leer muy despacio, volviendo continuamente sobre sus pasos cada vez que surja alguna duda.

La Carta Original, en negro, se entiende fácil. Cuando se ha leído es obligado buscar ese pasaje en los propios Evangelios y cotejar la versión ofrecida con la versión que tiene el lector en su "Biblia". Y fijarse en las diferencias, que las habrá.

Especial interés en la traducción al griego "Logos", que aquí se traduce por "Esencia" (también podría ser "Divinidad") y ver qué pasa con ese concepto si se traduce, por ejemplo, por palabra. Darse cuenta de ello.

Como el texto total de la Carta está a diferentes colores, es fácil percibir qué es etapa original y que es añadido posterior. El lector debiera leer todo seguido el texto en rojo, para comprender qué conceptos son queridos al interpolador, o segundo escritor. Y leer de corrido el texto total.

Primero, en la versión que aquí se ofrece, bien traducida del griego, lo que escribió Eusebio. Y, luego, leer el texto que le ofrece su Biblia, la que él compró en una tienda de Biblias. Y comparar ambos textos, el mensaje que transmiten.

Viene la parte más complicada, más laboriosa de entender: Captar cómo se hace una interpolación para que ésta no sea notada.

Se trata de ver la habilidad del falsificador, [porque una "interpolación" es una falsificación, no nos engañemos; llamemos a las cosas por su nombre] para que su trampa pase inadvertida.

Y aquí es donde el lector debe aplicar lo mejor de su mente para poder seguir las indicaciones que se hacen, volviendo al texto rojo y negro cuantas veces haga falta, para captar los conceptos de "despegues" y "aterrizajes". Hay que verlo con toda claridad.

Es siempre lo mismo, repetir una palabra que haga de nexo, que engañe al lector, y éste no pueda diferenciar lo que había de lo que se añade.

Una vez esta comparación esta dominada y comprendida, viene lo último ya.

Las pruebas complementarias para demostrar que son dos textos hechos por dos personas con mentalidades opuestas. Esto es vital, porque no sería grave si el segundo ampliara y prolongara la predicación del primero, que tiene más derecho que él para predicar algo en concreto, porque es anterior, más cercano al "Fundador".

Las muletillas, palabras que se repiten, indican qué mensaje puso el primero y qué quiere introducir el segundo autor.

Son distintas, porque las ideas de uno y otro son excluyentes, no son las mismas, son opuestas. El primer mensaje no contenía las ideas del segundo. Esto se comprueba con las muletillas y con las ideas que se contienen en el texto.

No las hemos indicado en el artículo, lo debe hacer el lector.

Hemos puesto una tarea al lector interesado: Encuentre, en el resto de la Carta de Santiago, una segunda Carta original. La clave, la expresión "freno" o "poner freno".

Con eso debe bastar.

Es difícil y largo encontrar las tres primeras frases de la Carta Original. Pero, una ve encontradas las tres primeras, las demás salen enseguida.

Para el que no logre encontrarla, la solución está en este enlace. Tenga en cuenta que si mira el enlace, ya no podrá buscarla por él mismo nunca:


sábado, 27 de agosto de 2016

LA RELIGIÓN PROHIBIDA (10)

16. MANVANTARAS Y PRALAYAS

A la pregunta de si la creación es eterna o va a desaparecer alguna vez, la Gnosis tiene una respuesta: todo lo que ha sido creado habrá de desaparecer. El demiurgo crea universos y luego de un lapso los destruye. Los rabinos dicen: “El Señor, bendito sea, crea mundos y los destruye”. En las enseñanzas de Shankara encontramos: “Como las burbujas en el agua, así los mundos nacen, existen y se disuelven en el Señor Supremo” (Atmabodha, 8). Aesto los hinduistas lo llaman “respiraciones de Brahma”. Brahma es el dios creador de los hindúes. Es otro de los nombres del demiurgo. Con cada Big Bang comienza una nueva creación del dios creador. Es la espiración, su aliento exhalado hacia afuera. Esta creación se expande hasta que él decide ponerle un fin, retrayéndola hasta el punto inicial, reabsorbiéndola.
Esta es la inspiración, la absorción de su aliento. Cuando la creación llega a su fin y es destruida, puesta a involucionar, y el tiempo comienza a correr hacia atrás hasta desaparecer, hay un largo período en el que el demiurgo no crea nada. En India llaman a ese lapso “la noche de Brahma”. A
cada período de creación le sigue un período de silencio cósmico en el cual todo lo creado es llevado hacia atrás, contrayéndose hasta desaparecer. Después que todo es destruido, reducido a nada, con otro Big Bang comenzará una nueva creación y así indefinidamente. A cada tentativa del demiurgo le seguirá otra, persiguiendo constantemente esa perfección que nunca llegará.
En India llaman manvantaras a los ciclos de creación y pralayas a los de destrucción.
Hay una canción que es muy común en Israel y que se llama “Adon Olam” (“Señor del Mundo”), la cual tiene un párrafo que nos hace pensar en este descanso del creador cuando destruye su obra. Dicen así esos versos: “…y cuando todo deje de existir, él solo reinará en su majestad”. Se
refiere al período de silencio del creador, cuando ya no queda nada de lo creado.
Cuando toda la creación se derrumba, lo increado sigue existiendo como siempre porque es eterno, no tiene principio ni fin. Pertenece al plano incognoscible de la eternidad. Sólo lo creado desaparece en el pralaya. Solo lo creado puede ser destruido.
Cuando el demiurgo decide destruir todo lo que ha creado, es decir cuando concluye un manvantara, solo allí son liberados los Espíritus increados que han permanecido aprisionados en la materia. Toda materia, todo cuerpo, toda alma serán destruidos. Solo lo increado, lo no creado, no
será alcanzado por esa destrucción, retornando al mundo incognoscible de donde proviene.
Los Gnósticos no quieren esperar miles de millones de años. Los Gnósticos quieren liberarse ahora, cuanto antes. Y no solo liberarse. Pretenden además terminar con todo este sistema satánico, con las respiraciones del demiurgo, con sus planes demenciales, con el tormento de los Espíritus prisioneros, con las creaciones y destrucciones sucesivas, con las muertes y reencarnaciones, con todo lo creado, con todo lo impuro y con el demiurgo también.


17. LA GRAN CONSPIRACION

En todas las épocas, las instituciones religiosas y políticas del demiurgo en la Tierra han conspirado deliberadamente para eliminar, o al menos tergiversar, la visión Gnóstica allí donde aparezca. Se prohíbe o deforma todo pensamiento detrás del cual pueda hallarse algún vestigio de Gnosis Primordial. Así de peligroso es el conocimiento Gnóstico para los planes del demiurgo. El ocultamiento de la Verdad forma parte del plan orquestado para que los hombres no puedan despertar y menos rebelarse. Se trata que los seres humanos permanezcan confundidos, engañados y adormecidos, para que nunca lleguen a advertir quiénes son realmente y en qué situación se encuentran. Se procura que nunca conozcan la verdad de lo que ha ocurrido,
ni en qué consiste su presente, ni cuál será su futuro. Se pretende que ningún hombre pueda jamás conocer las respuestas correctas a las tres preguntas fundamentales: ¿Quién soy yo? ¿Por qué estoy aquí? ¿Qué debo hacer?

Pero la Verdad nunca desaparece. Perseguida y ocultada siempre pugnará por salir a la luz. Lo peor que puede hacerse con la Verdad es prohibirla. Se producirá el efecto contrario: resurgirá con mayor fuerza y violencia. ¿Qué es lo primero que habría que ocultar? En primer lugar, sería necesario eliminar la idea de que más allá del demiurgo ineficiente hay otro Dios, superior a él e infinitamente perfecto.

Para poder oscurecer esta parte de la Verdad Gnóstica se ha inventado la idea de que el dios creador y el Dios Incognoscible son la misma cosa, que juntos forman el único dios que existe: el demiurgo, creador del cielo y de la tierra.

En los comienzos del cristianismo, el gran maestro Gnóstico Marción lo dijo bien claro: “el dios del antiguo testamento no es el Dios del nuevo testamento. Son dos dioses diferentes. El primero es un dios que aplica la ley y castiga, mientras que el otro es un Dios de amor que siempre perdona. Ambos son inconciliables”. ¿Qué puede hacerse para ocultar esta afirmación? Fue Origenes a quien se le ocurrió la brillante idea: “No existen dos dioses diferentes, uno justo y el otro bueno. Es el mismo Dios, y es justo y es bueno”. Esta fue la manera en que el demiurgo vino a ser bueno y perfecto. En segundo lugar, ha quedado eliminado también, de esta forma, la diferencia entre el mundo incognoscible y el mundo creado. Todo aquel que se refiera a la existencia de los dos reinos irreconciliables, será tachado despectivamente de “dualista”, como si describir la realidad tal cual es fuera algo malo. Los conspiradores redujeron todo a un solo reino: el reino del demiurgo. En tercer lugar, si el demiurgo es bueno y perfecto ¿A quién podemos echarle la culpa de todo el mal que hay en el mundo? Si los atributos divinos del Dios Incognoscible han sido trasladados al demiurgo ¿Qué hacer con los atributos demiúrgicos de maldad e ineptitud, de plagio y de mentira? Por eso se recurrió al invento de que el demiurgo no es
satanás, satanás es otro. El demiurgo se ha vuelto bueno y perfecto, ha sido despojado de sus rasgos satánicos. Todo lo malo proviene ahora de ese nuevo satanás que es exterior a él. Lo malo del demiurgo ha sido llevado afuera, a un satanás diferente del creador. Ahora es a este nuevo satanás a quien le gusta la sangre, el olor de la carne quemada, los esclavos, las guerras, los rituales, los sacrificios, las conspiraciones y los genocidios. Ahora es a este nuevo satanás a quien le agrada que los hombres se postren ante él y lo adoren, y que hagan alianzas o pactos de sangre con él, a cambio de poderes o riquezas terrenales. Es fácil descubrir que todas las características que satanás tiene hoy, han sido tomadas del dios creador de la biblia.
Entonces tenemos esto: el Dios Incognoscible no existe, sus atributos han sido trasladados al demiurgo, y los atributos del demiurgo han sido trasladados a un satanás exterior a él. ¿Qué falta ahora en esta gran conspiración, en esta gran estafa? Falta encontrar a alguien a quien podamos
transformar en ese satanás. Debe ser alguien a quien le tengamos mucho odio, pues la figura de satanás es lo más abyecto que pueda concebirse. En cuarto lugar, así surgió la ocurrencia brillante de esta conspiración: a alguien se le ocurrió que lo más apropiado sería divulgar que ese satanás maligno no es otro que Lucifer. De esta manera, no solo el demiurgo fue “limpiado” de su naturaleza satánica, sino que fue absolutamente distorsionada la figura de Lucifer. El Ángel de Luz, enviado por el Dios Incognoscible para salvar a los hombres, vendría a transformarse en un monstruo cuya función es la de mantenerlos esclavizados. Genial ocurrencia de los representantes del demiurgo en la Tierra y oportuna venganza contra Lucifer, el enemigo eterno del satanás verdadero.

De dos entidades opuestas e irreconciliables, el dios creador y el Dios Incognoscible, han hecho una sola: el demiurgo “bueno y único”. De los dos mundos opuestos e irreconciliables han hecho uno solo, que es “bueno”: el del demiurgo. De igual forma han procedido con las otras dos entidades opuestas e irreconciliables: Lucifer y satanás, el Enviado del Dios Verdadero y el satanás creador de la materia y del tiempo. Los han transformado en una sola entidad: el “Lucifer satánico”. Así conspiran contra la verdad los charlatanes del demiurgo.

Hasta el día de hoy persiste esta creencia de que satanás y Lucifer son una y la misma cosa, a quien también llaman diablo. En el Nuevo Testamento, ya se encuentra establecido que Lucifer es igual a satán (Lucas, X.18) (2 Corintios, XI.14). Incluso Monseñor Meurin, en su obra que hemos
citado incurre en esta misma confusión: denomina al demiurgo “Jehová-Lucifer” y no “Jehová-Satanás”, como hubiera sido lo correcto en su línea de razonamiento. Y si Meurin, un teólogo tan renombrado dentro del catolicismo romano cometió este error, ¿Qué podemos esperar del
hombre común?
En quinto lugar, tenemos el gran plagio que dió origen al cristianismo y a su personaje ficticio: Jesucristo. A Kristos Lucifer, el Enviado del Dios Incognoscible, lo cambiaron por “Cristo Jesús”, el enviado del demiurgo. Plagiaron un suceso real para inventar un suceso falso.
Lucifer vino a traer la Gnosis para despertar y liberar a los hombres, mientras que Jesucristo solo vino a hacer cumplir la ley de su “padre”, el demiurgo Jehová.

En sexto lugar, ¿Qué puede hacerse para tergiversar la idea Gnóstica de que este mundo creado es el infierno y que el cielo es el plano del Dios Incognoscible? Los conspiradores elucubraron lo siguiente: afirmaron que este mundo no es el infierno, el infierno está afuera, lejos de aquí. El
infierno sería un lugar de castigos para quienes desobedezcan al demiurgo, durante su vida aquí en la Tierra. ¿Y qué características tendría ese infierno? A alguien se le ocurrió que las características propias del mundo incognoscible podrían servir muy bien como escenario para este nuevo infierno. Si Lucifer, el Portador de Luz, un ser de fuego a quien se representa envuelto en llamas, es satanás, entonces podemos decir que este infierno sería un lugar lleno de fuego. Un lugar donde son quemados los “pecadores”.
Según los Gnósticos, el reino incognoscible es efectivamente un fuego antimateria que aborrece esta creación impura y si pudiera la aniquilaría, pero para ellos ese fuego es algo bueno y deseable, nada satánico.
En séptimo lugar, el Espíritu fue otra de las cosas que consideraron importante eliminar, o al menos deformarla hasta tornarla irreconocible. Los representantes del demiurgo en la Tierra no podían permitir que, después de todo lo adulterado, persistiera la creencia de que hay algo increado y divino dentro del hombre. Había que eliminar al Espíritu también.

Ya vimos que para los Gnósticos el hombre está compuesto de tres partes: cuerpo, alma y Espíritu. El cuerpo y el alma han sido creados por el demiurgo, mientras que el Espíritu ha sido capturado del plano de lo increado y eterno, y no pertenece a esta esfera de creación. El alma y el Espíritu, las dos entidades no visibles para el ojo humano común, son perfectamente opuestas e irreconciliables. El alma ha sido creada por el demiurgo, es lo que da vida al cuerpo, lo que lo anima, lo anímico. El alma solo ansía unirse a su creador, fusionarse con él. El Espíritu, por el contrario, es un prisionero en este mundo extraño que no le pertenece y que para Él es un infierno. Él sólo desea liberarse y volver al mundo incognoscible de donde proviene.

Para el Espíritu, el cuerpo y el alma son tan horribles como la materia y el tiempo. Para el demiurgo y su creación, es necesario y fundamental que el Espíritu permanezca amarrado al alma del hombre. Su proyecto evolutivo no puede prescindir de los Espíritus encadenados a la materia. Pero una cosa es importante: el demiurgo desea que esto permanezca en secreto, que los hombres jamás puedan advertir que poseen en su interior una chispa increada robada del otro mundo. Entonces, para eliminar la idea Gnóstica de Espíritu, los agentes del demiurgo en la Tierra tuvieron esta ingeniosa ocurrencia: de las dos entidades, opuestas e irreconciliables, harían una sola. Del Espíritu tomarían todas sus características divinas de perfección y pureza. Sólo omitirían su aspecto increado, pues si los hombres descubrieran que tienen algo increado en su interior comenzarían a hacer preguntas, y eso no es bueno. Todas las virtudes del Espíritu serían trasladadas al alma, que así, de satánica pasaría a ser perfecta. Ya no volvería a hablarse más del Espíritu increado.

Ahora quedaría sólo una entidad en el cuerpo humano: “el alma divina y perfecta creada por Dios”. Hemos dicho que en los comienzos del cristianismo, los primeros teólogos cristianos, San Agustín entre otros, se referían siempre al cuerpo, alma y Espíritu del hombre.
Pero con el paso de los años esto fue desapareciendo. El Espíritu se fue transformando, primero en “intelecto”, luego en sinónimo de alma, hasta que un buen día se decidió eliminar por completo al Espíritu como parte constituyente del ser humano, quedando sólo cuerpo y alma. La conspiración tuvo éxito: se logró que los hombres se olviden del Espíritu.
Y no sólo en el cristianismo, en todas las religiones del demiurgo se habla exclusivamente de cuerpo y alma como los únicos constituyentes del hombre.

No sólo se ha logrado eliminar la idea de algo increado dentro del hombre, sino también la idea de que hay un prisionero injustamente encerrado dentro de él. Es mejor que nadie sepa por qué ha sido aprisionado el Espíritu, pues los hombres comenzarían a preguntarse cosas y hasta algunos podrían llegar a despertar. Es mejor que continúen con su ceguera, hablando de temas menos peligrosos como el fútbol o el sexo.

En octavo lugar, para distorsionar la afirmación Gnóstica de que esta creación es imperfecta debido a que el creador es un ser imperfecto, los conspiradores debieron aguzar aún más su ingenio satánico. La imperfección de todas las cosas de este mundo es algo tan evidente y palpable que es imposible de negar. Por más idiotizados que estén los hombres, jamás admitirán que este mundo es un paraíso. ¿Qué hacer entonces? ¿Cómo justificar que “un demiurgo perfecto” haya creado semejante adefesio? Además, los Gnósticos oponían a la creación errónea, realizada por un demiurgo plagiador e ineficiente, el reino increado y eterno del Dios Verdadero. ¿Cómo hacer para eliminar estas peligrosas ideas? Se les ocurrió una solución que aboliría la idea del mundo increado y perfecto, a la vez que daría por tierra con estas sospechas de un demiurgo inexperto creador del mundo. Esta solución sería útil también para justificar lo inocultable: la impureza e imperfección del mundo creado. ¿Qué engaño pergeñaron esta vez? Ahora lo veremos. Todos los atributos que caracterizan al reino del Dios Incognoscible fueron trasladados a la creación del demiurgo, pero no a esta sino a otra anterior. A una supuesta creación del demiurgo que era, esa sí, perfecta y pura. O sea que el demiurgo, que ha devenido perfecto, además ha sido capaz de crear un mundo perfecto y puro. Hasta aquí, notamos que ya no hay lugar para el Dios Incognoscible y su reino, a la vez que el demiurgo devenido perfecto realiza
obras perfectas. Pero ¿Qué ocurrió para que toda esa creación perfecta se haya convertido en algo tan imperfecto como lo es ahora? Aquí está la genialidad de los apóstoles del engaño: la creación se volvió impura e imperfecta por culpa del hombre. El creador, un ser perfecto, hizo perfecto al mundo, pero el hombre lo arruinó. El paraíso era perfecto, pero el hombre y la Serpiente Lucifer destruyeron esa perfección, “cayendo” con ella.

Tenemos entonces un creador perfecto y bueno que realizó una obra buena y perfecta. Toda su creación, la materia, el tiempo, el hombre, eran buenos. El paraíso era un lugar perfecto y el hombre vivía felíz allí. Todo esto cayó y se degradó por culpa de la desobediencia del hombre.
Afirmar que el hombre tiene la culpa del “pecado original” y de la “caída”, ha sido una de las más burdas ocurrencias concebidas en contra del Espíritu y del Dios Verdadero.
¡Se lo ha responsabilizado al hombre por la ineptitud del creador y las deficiencias de su obra!
Ya vimos que en el paraíso el hombre no era más que un siervo ignorante. Ignoraba todo acerca de sí mismo y de su creador, como parece ignorarlo todavía. No sabía que existía otro Dios, inmensamente superior al dios creador. No sabía que más allá de su cuerpo y de su alma tenía aprisionado un Espíritu. No lo sabía hasta que despertó y pudo rebelarse.
Para la Gnosis, el único “pecado original” que existió fue el rebelarse. Para la Gnosis, el único “pecado original” que existió fue el cometido por el demiurgo al encadenar Espíritus Eternos al alma perecedera del hombre. Para la Gnosis, la única “caída” que existió, propiciada por el demiurgo, fue la caída de los Espíritus en el mundo infernal de la materia.

Hemos pasado revista a los ocho principales ocultamientos y tergiversaciones, realizadas contra la Gnosis por los sirvientes del demiurgo en la Tierra. Ahora veremos los medios de que se valen estos conspiradores para imponer mejor sus falsificaciones. El objetivo es barrer con todo conocimiento que se refiera a lo increado, al despertar del hombre, a la liberación de los Espíritus y a la rebelión contra el demiurgo. Ese conocimiento increado es la Gnosis, absolutamente peligrosa para la Dictadura Universal Satánica. Se pretende eliminar el saber Gnóstico porque es la máxima amenaza contra el demiurgo y su obra. Su divisa es la siguiente: debe ser destruido todo lo que se oponga al sistema creado por el demiurgo, y lo que no pueda ser eliminado debe ser distorsionado y corrompido hasta tornarlo irreconocible. Stalin, agente del demiurgo, decía: “si no puedes estrangular a tu enemigo, abrázalo”. Así operan contra la Gnosis los agentes correctores del demiurgo. Si no se puede prohibir algo se lo abraza, se lo rodea para asfixiarlo, transformándolo en algo inofensivo. Y no sólo inofensivo, el conocimiento así neutralizado y transformado muchas veces es puesto a trabajar al servicio del demiurgo mismo. Es el caso de las religiones que en sus inicios fueron revolucionarias y opuestas al demiurgo, las cuales luego de infiltradas y deformadas fueron puestas a su servicio, convirtiéndose cada una de ellas en una religión demiúrgica más. Es el caso, por ejemplo, del cristianismo, budismo y tantrismo, entre otras. Fueron convertidas en religiones perfectamente opuestas a lo que fueron en sus comienzos.
Se trata de que ningún conocimiento pueda quedar fuera del control dictatorial del demiurgo. Se procura que ningún elemento proveniente del mundo increado pueda poner en peligro la obra y los planes del demiurgo.
Algo que continúa haciéndose es quemar los libros peligrosos. Por supuesto que esto es realizado ahora en secreto. Los tiempos han cambiado y en las dictaduras “democráticas” modernas la destrucción de libros es llevada a cabo subrepticiamente. Ya no se los quema en público, ahora los libros son comprados individualmente y entregados a algún agente o autoridad religiosa que procederá a destruirlos. Cuando es posible, se compran ediciones enteras con ese fin, y lo mismo hacen con los derechos de autor. Hay otros métodos, pero sólo describo lo que he podido comprobar fehacientemente. Poseo un amplio listado de libros y autores que han corrido con esta suerte, los cuales no figuran en los listados “oficiales” de libros perseguidos o desaparecidos.
También se suele perseguir o castigar a los autores de estos libros. Es muy común que sean amenazados, acorralados o perseguidos de diversas formas. Son frecuentes los robos de manuscritos, conozco varios de estos casos, sabotajes durante la impresión, etc. Por escribir libros opuestos al sistema demiúrgico muchos autores han sido desprestigiados, encarcelados o encerrados en manicomios, y no sólo en los países comunistas, pues en las dictaduras “democráticas” sucede lo mismo.
Muchos autores recalcitrantes han muerto misteriosamente, de enfermedades o accidentes extraños, nunca exhaustivamente investigados. Actualmente, los escuadrones de exterminio del demiurgo disponen de medios inmensamente eficaces para disfrazar sus homicidios. Tal ha sido
generalmente el destino de los grandes rebeldes y opositores al demiurgo y su obra. En este mundo creado, el demiurgo y sus agentes tienen todas las de ganar, pues este es su reino: el reino del demiurgo. Este reino es para el Gnóstico todo lo contrario: el campo enemigo donde él
debe actuar. Todo, absolutamente todo lo creado estará contra él. La guerra del Gnóstico, por lo tanto, deberá ser de la misma manera: total.
Tomemos el caso de Mani, el gran maestro Gnóstico fundador de la religión maniquea, a la que San Agustín perteneció durante nueve años. Mani existió realmente, no se trata de un personaje ficticio de una religión demiúrgica más. Temiendo que sus enseñanzas fueran distorsionadas, Mani escribió varias obras, las cuales fueron perseguidas y destruidas u ocultadas durante siglos. Cuando se creían perdidas para siempre, fue encontrada toda una biblioteca maniquea en China, en el siglo XX. Eso fue un milagro como el de Nag Hammadi. Estuvieron ocultas casi mil quinientos años. Mani, quien jamás renunció a su prédica, fue perseguido, encarcelado y torturado hasta la muerte por sacerdotes del demiurgo en la antigua Persia. Una versión dice que Mani fue despellejado vivo. Le arrancaron la piel y la rellenaron con paja para ser exhibida en las puertas de la ciudad, como advertencia para los enemigos del dios creador. Otra versión sostiene que Mani fue despellejado después de muerto. Fuertemente inmovilizado con cadenas, vivió veintiséis días de intensos sufrimientos y murió. Por todo esto se habla de la “crucifixión de Mani”. Así como el demiurgo encadena a los Espíritus, así los sirvientes del demiurgo encadenaron a Mani. Pero Mani no era un hombre común, Mani fue un liberado en vida. La tortura y la muerte no pueden afectar a quienes han realizado su Espíritu, al contrario, les producen risa.
Tomemos otro caso entre muchos, el de Zenón de Elea. Encarcelado y amarrado, durante las torturas a que era sometido, Zenón le dijo al torturador: “Acércate y te diré al oído todo lo que quieres saber”. Cuando el torturador se acercó, Zenón le arrancó la oreja con los dientes. El torturador, enloquecido, le dijo que le aplicaría torturas aún más fuertes hasta obligarlo a renunciar a sus concepciones. La respuesta de Zenón fue la siguiente: se cortó la lengua con
sus dientes y la arrojó a los pies del torturador. ¡Cómo pudo llegarse a creer que a un hombre como Zenón, realizado en su Espíritu, podría importarle lo que pudiera sucederle a su cuerpo y a su alma! Ese torturador, para Zenón sólo pudo haber sido un pobre payaso. La tortura y la muerte antes de retractarse, así son los Guerreros del Espíritu.

En la gigantesca dictadura del demiurgo y sus secuaces, hay otro tipo de amenazas: los castigos propinados por el mismo demiurgo. Los libros sagrados de las religiones del demiurgo están llenos de estas advertencias: el castigo de Adán y Eva, el diluvio universal, Sodoma y Gomorra, la
torre de Babel, las plagas de Egipto y muchas más. ¿Para qué sirven los castigos, además de eliminar opositores? ¿Por qué tantas amenazas y advertencias? La respuesta es simple: para infundir miedo. El miedo al castigo hace que los esclavos trabajen mejor y renuncien a escapar. Un esclavo con miedo es más obediente y sumiso. El miedo al castigo es el medio que utiliza el demiurgo para hacer que los hombres transcurran su existencia sometidos a él, obedeciendo sus mandamientos. Para el demiurgo, el mejor esclavo es el que le teme y obedece mejor. El desea que sus esclavos desperdicien sus vidas trabajando para su causa, pensando que cuando mueran “van a ir al cielo”. Ese es el esclavo perfecto para el demiurgo. El desea que los hombres envejezcan sin rebelarse, sin despertar, sin liberar su Espíritu. Para eso es el miedo y para eso la conspiración: para que nadie pueda hallar nunca el Camino de la Liberación y del Retorno. En la dictadura del demiurgo, los hombres solo tienen libertad para elegir entre varias cosas iguales. Entre varias cosas que son la misma cosa, pero con disfraces diferentes. Hay libertad de pensamiento siempre que no se contradiga el “pensamiento políticamente correcto”, impuesto por los representantes del demiurgo.
Tenemos el caso de las religiones. Parecen todas diferentes, pero no lo son. Son la misma cosa, sólo son diferentes sus apariencias. Su dios es el mismo: el creador del mundo. Lo llamen Brahma, Baal, Yahvé, Jehová, Moloch, Dios Padre o Alá, es siempre el mismo: el demiurgo. Se pretende dar una falsa impresión de diversidad, para que el hombre dormido crea que hay una variedad de caminos, con destinos diferentes y libertad para elegir entre ellos. Incluso hay hombres que se trasladan de una religión a otra, creyendo que con ello hacen un gran cambio.
A René Guenón, por ejemplo, le llevó años de estudio y meditación tomar la decisión de abandonar el cristianismo para ingresar en la masonería y el martinismo, para luego renunciar a todo eso y convertirse en musulmán. Él creyó dar saltos inmensos con esos cambios, pero lo único que hizo fue dar vueltas en círculo dentro de su laberinto. Su búsqueda no sirvió de nada. Y si Guenón, erudito en estos temas, tuvo semejante confusión, ya pueden imaginar lo que será en el hombre común. El caso de San Agustín es más patético todavía. Perteneciendo al maniqueísmo en calidad de oyente, y a punto de conocer personalmente a Mani, resolvió abandonar todo y convertirse al cristianismo. Con su apostasía, Agustín rechazó al Incognoscible y al Espíritu, optando por el demiurgo y por el alma. Se opuso al radical ascetismo maniqueo, para encolumnarse tras la nueva religión, mundana e imperial, de Constantino: el cristianismo.

Hay personas medianamente despiertas que, temerosas de pasar su vida durmiendo, buscan desesperadamente una salida en el laberinto en que están inmersas. Por desgracia, la mayoría ignora que las opciones que aparecen ante sus ojos son la misma cosa, sólo que con ropajes diferentes. El objetivo de todo esto es que nunca puedan encontrar la salida,
que nunca puedan darse cuenta que las religiones, como los partidos políticos, son la misma cosa con diferentes rostros, todas bajo el control del demiurgo.
El Dalai Lama dijo hace unos años que no debería haber una sola religión, sino un “supermercado de religiones”. Es esta la mejor manera de hacer que los hombres crean que están rodeados de una diversidad de opciones diferentes, y que cuando eligen obtienen algo que es distinto al resto.
La finalidad de estas religiones es mantener al hombre adormecido, conduciéndolo a ciegas hacia el matadero final: su fusión con el demiurgo.