miércoles, 26 de abril de 2017

FILOSOFÍA HERMÉTICA. TRATADO DE LOS SIETE RAYOS (III)

En la Introducción se nos indican los tres objetivos que se persiguen con estas enseñanzas. Hoy sólo leeremos estos objetivos, porque considero que hay muchos conceptos que asimilar y sobre todo un vocabulario al que hay que acostumbrarse. Un consejo práctico que os recomiendo es leer el texto con un papel en blanco a mano, para ir apuntando el significado de muchas palabras que acostumbramos a usar con un significado distinto. Estas distinciones no pueden darnos la idea de que nuestras capacidades sean limitadas. Si leemos dos o tres veces aquello que nos parece que no entendemos, veremos que nos suena casi todo el contenido. Sólo es la forma de expresarlo y exponerlo lo que se modifica.





TRATADO DE LOS SIETE RAYOS
DE ALICE A. BAILEY

CAPITULO 1

INTRODUCCIÓN

1. Los Tres Objetivos en el Estudio de los Rayos

EL ESTUDIO de los rayos y la verdadera y profunda comprensión de la significación interna de la enseñanza, proporcionará tres cosas:

A. Arrojar Luz sobre la historia.
Arrojará mucha luz sobre el panorama histórico transcurrido durante épocas y ciclos. En último análisis, la historia es un relato del crecimiento y desarrollo del hombre desde la etapa de las cavernas, con su conciencia centrada en la vida animal, basta el momento actual en que la conciencia humana va siendo cada vez más incluyente y mental, y así sucesivamente va ascendiendo hasta la etapa de un perfecto hijo de Dios. Narra lo que el hombre ha captado de las ideas creadoras que han moldeado la raza y están estableciendo su destino. Nos presenta un cuadro dramático del progreso realizado por esas almas que entran y salen de la manifestación debido a la aparición o desaparición de un rayo. A medida que estudiamos veremos que las palabras entorpecen en gran parte las explicaciones dadas sobre las realidades implicadas, por lo tanto, debemos procurar penetrar por debajo del significado superficial y llegar hasta la estructura esotérica de la verdad.

Los rayos están en constante movimiento y circulación, y manifiestan una actividad progresiva y cíclica que evidencia un impulso cada vez mayor. En ciertas épocas dominan, en otras permanecen inactivos, y de acuerdo al rayo particular que haga
sentir su presencia en un período determinado, así será la cualidad de la civilización, el tipo de formas que aparecerán en los reinos de la naturaleza y la consiguiente etapa de percepción (estado de conciencia) de los seres humanos que vienen a la vida en una era particular. Estas vidas que encarnan (en los cuatro reinos de la naturaleza) responderán a determinada vibración, cualidad, colorido y naturaleza en cuestión. El rayo que está en manifestación afectará poderosamente los tres cuerpos que constituyen la personalidad del hombre, y la influencia del rayo producirá cambios en su contenido mental y en su naturaleza emocional, determinando la
calidad del cuerpo físico.

Me doy cuenta que al dar a conocer esta enseñanza relativamente nueva sobre los rayos, y en mi esfuerzo por arrojar nueva luz sobre el tema, quizás momentáneamente aumente su complejidad. Pero a medida que se hacen experimentos y se estudian a las personas en los laboratorios de los sicólogos y de los psicoanalistas, en relación con los rayos y lo que ellos manifiestan, y a medida que las nuevas ciencias puedan ser utilizadas inteligentemente dentro de una esfera
decuada, obtendremos muchos beneficios y corroboraremos la enseñanza dada.

Entonces veremos surgir un nuevo acercamiento a las antiguas verdades y una nueva forma de investigar a la humanidad. Mientras tanto, procuremos enunciar con claridad la verdad acerca de los rayos, y tratemos de clasificar, delinear e indicar su
naturaleza, propósito y efectos.

Los siete rayos se manifiestan cíclicamente y, debido a ello, entran y salen continuamente de la manifestación, dejando en el transcurso de las épocas su impronta en el género humano, conteniendo por lo tanto la clave para toda verdadera investigación histórica, investigación que aún queda por hacerse.

B. Dilucidar la Naturaleza del Hombre.
Otro de los resultados que se lograrán por el estudio de los rayos esclarecerá nuestro conocimiento sobre la naturaleza del hombre. La moderna sicología experimental y académica ha reunido mucha información respecto a cómo funciona el hombre, cuál es la naturaleza de sus reacciones, la capacidad de su aparato mental, la cualidad de su mecanismo físico, su modo de pensar y la suma total de sus complejos, sicosis, neurosis, instintos, intuiciones y estabilidad intelectual, que indudablemente él es. La sicología médica también nos ha dado mucho, y hemos aprendido que el ser humano está totalmente condicionado por su instrumento de expresión y no puede manifestar más de lo que le permiten sus sistemas nervioso, cerebral y glandular. Sin embargo, algunas de las teorías, hasta las mejores que se han comprobado, se desmoronan dadas las diversas condiciones. El campo que abarca la sicología en la actualidad es tan vasto, como numerosas y variadas son sus escuelas y engorrosa su terminología, que no intentaré ocuparme de ello.

La deuda de gratitud que tiene el mundo para con los sicólogos entrenados es inestimable, pero si no se introduce una idea clave en el campo del pensamiento, caerá por su propio peso y producirá (como ya lo está haciendo) problemas, complejos y enfermedades mentales, resultado directo de sus propios métodos. El conocimiento que ahora tenemos del modo en que actúan los hombres en el plano físico como personalidades integradas, y cómo puede esperarse que actúen dadas ciertas condiciones, es extenso y sólido, y la amplitud de su comprensión puede, hasta cierto punto, ser medida si comparamos lo que actualmente sabemos con lo que se sabía hace ciento cincuenta años. El conocimiento se ha fundado en gran parte en el estudio de lo anormal y en el aspecto forma (siendo este último el verdadero método científico); por lo tanto se halla limitado y circunscripto al comprobarlo en el análisis definitivo, comprobado a la luz de lo supranormal que indudablemente existe.

Lo que quiero hacer y la contribución que deseo aportar al tema conciernen al énfasis que pondremos sobre la naturaleza del principio integrador que reside en todas las formas coherentes, y en aquellos que denominamos alma o yo, a falta de mejor término. Este principio, que anima al cuerpo y expresa sus reacciones por medio de sus estados emocional y mental, es
lógicamente reconocido por muchas escuelas de sicología, pero sigue siendo, sin embargo, la cantidad desconocida e indefinible. No pueden descubrir su origen; no saben qué es, si es o no una entidad animadora, distinta y separada del cuerpo; se preguntan si es la suma total energética integrada, traída a la existencia mediante la función de las células corporales y, por lo tanto, a través del proceso de la evolución, que constituye un ente pensante y sensible, o si es sólo el conjunto de vida y conciencia de las mismas células.

Lo antedicho es una generalización que servirá a nuestro propósito y abarcará el tema en general. A medida que se estudia, veremos que las energías que animan a las personalidades y constituyen la naturaleza del ser humano se dividen lógicamente en tres grupos:
  1.  Las energías denominadas "los espíritus de los hombres". Obsérvese la absoluta superficialidad de esta frase. Conduce a error y no tiene sentido. El espíritu es Uno, pero dentro de esa esencial unidad se ven y observan "los puntos de fuego" o "las chispas divinas". Estas unidades, dentro de la unidad, están matizadas por tres tipos de energía y reaccionan a ellas en forma cualitativa, porque es una verdad científica y una realidad espiritual de la naturaleza de que Dios es Tres en Uno y Uno en Tres. El espíritu del hombre vino a la encarnación a lo largo de una línea por donde emana la fuerza proveniente de una u otra de estas tres corrientes, las cuales forman una corriente que emana desde el Altísimo.
  2.  Estas corrientes de energía se dividen en tres corrientes principales, no obstante ser una sola corriente. Esto es un hecho oculto, que merece la más profunda reflexión. A su vez se diferencian en siete corrientes que "conducen hacia la luz" a los siete tipos de almas, según se dice, los cuales consideraremos aquí.
  3.  Las energías dentro de las cuales se distribuyen las tres corrientes se convierten en siete, que a su vez producen los cuarenta y nueve tipos de fuerza que se expresan a través de todas las formas, en los tres mundos y en los cuatro reinos de la naturaleza. Por lo tanto tenemos:

a. Tres grupos monádicos de energías. La Unidad esencial expresa, mediante estos tres, las cualidades de Voluntad, Amor e  Inteligencia.


b. Siete grupos de energías, por cuyo intermedio los tres grupos expresan las cualidades divinas.

c. Cuarenta y nueve grupos de fuerzas, a las cuales todas las formas responden, constituyendo el cuerpo de expresión de los siete, que a su vez son reflejo de las tres cualidades divinas.

Por lo tanto, en cierta forma misteriosa, las diferenciaciones que se manifiestan en la naturaleza se encuentran en el reino de la cualidad y no en el reino de la realidad.

Consideraremos los siete grupos de almas (o energía del alma) y las triples formas del cuarto reino de la naturaleza que ellas crean, a través de las cuales tienen que expresar la cualidad de su grupo de rayo y la energía de uno de los tres grupos esenciales con el que se relaciona el rayo del alma. Por eso intentaremos, si es posible, agregar algo más a la sicología moderna y enriquecer su contenido con la sicología esotérica que trata del alma o yo, la entidad animadora dentro de la forma.


C. Formular la Nueva Psicología.
El tercer efecto que se producirá al estudiar los rayos será doble. No sólo llegaremos a comprender algo de la parte interna de la historia, o a adquirir una idea de las cualidades divinas que surgen de los tres aspectos y determinan las formas de expresión en el plano físico, sino que tendremos un método práctico de análisis para llegar a una correcta comprensión de nosotros mismos como entidades animadoras, y a una comprensión más inteligente de nuestros semejantes. Por ejemplo, cuando comprobamos por el estudio que la tendencia de nuestro rayo de alma es de poder o voluntad, pero que el rayo que rige a la personalidad es el de devoción, entonces podemos medir con más exactitud nuestras oportunidades, capacidades y limitaciones y determinar con más precisión nuestra vocación y servicio, nuestro debe y haber y nuestro verdadero valor y fortaleza. Cuando podemos agregar a ese conocimiento un análisis que nos permita comprender que el cuerpo físico reacciona preeminentemente al rayo del alma, mientras que el cuerpo emocional está bajo la influencia del rayo de la personalidad, históricamente en manifestación en ese momento, entonces estamos en posición de juzgar con acierto nuestro problema, y podemos ocuparnos más inteligentemente de nosotros mismos, de nuestros hijos, amigos y asociados. Descubriremos que somos capaces de colaborar más inteligentemente con el Plan, a medida que trata de manifestarse en determinada época.

Es una verdad muy conocida que el verdadero significado de "sicología" es "lo que dice el alma". Es el sonido que puede ser emitido por un rayo determinado, el cual produce un efecto en la materia. Esto es en cierto modo difícil de expresar, pero si tenemos en cuenta que cada uno de los siete rayos emite su propio sonido, y al hacerlo pone en movimiento esas fuerzas que deben actuar al unísono con él, podrá solucionarse toda la cuestión del libre albedrío del hombre, de su destino eterno y de su poder de autofirmación. A medida que proseguimos trataremos de responder a estos interrogantes.

Algunos de los puntos que trataré de aclarar no podrán ser sustanciados ni comprobados por ustedes, por lo tanto, sería prudente aceptarlos como hipótesis activas, a fin de comprender lo que trato de decir. Otros puntos que mencionaré podrán ser verificados en sus propias experiencias de la vida, y demandarán el reconocimiento de la mente concreta, o podrán producir una reacción que traerá como consecuencia una intensa convicción que emanará de sus Yoes intuitivamente conscientes. De todos modos, lean lentamente; apliquen las leyes de analogía y de correspondencia; hagan un análisis de sí mismos y de sus hermanos; procuren vincular lo que digo con el conocimiento que puedan poseer de las teorías modernas, y recuerden que cuanto más vivan realmente como almas, tanto más captarán lo que se trata de impartir.

A medida que estudian no olviden el concepto fundamental de que todo trabajo oculto se ocupa de la energía -unidades de energía, energía contenida en las formas y corrientes de energía que afluyen; estas energías llegan a ser poderosas y encarnan nuestro propósito mediante el empleo del pensamiento, pues siguen las líneas bien definidas de las corrientes mentales del grupo.

Debe recordarse, sin embargo, que en la región del pensamiento se produce la separación entre la magia blanca y la magia negra. Utilizando el poder del pensamiento se puede observar cómo actúan los dos aspectos de la magia y, por lo tanto, verificar que no existe magia negra, en sí, hasta que se llega al reino de la mente. Nadie puede ser mago negro hasta que la voluntad y el pensamiento no trabajen al unísono, hasta que el control mental y el trabajo creador de la mente enfocada puedan comprobarse. Se ha dicho repetidas veces que el mago negro es muy raro, y esto es verdad porque el pensador creador que tiene el poder de aplicar la voluntad en forma sostenida, también es raro.

Permítaseme explicarlo. Es necesario pensar en forma clara sobre estas cosas, porque a medida que estudiamos la sicología del microcosmos y llegamos a comprender sus impulsos y energías de rayo, debemos lógicamente ver con claridad el camino a seguir, a fin de hollar el sendero del altruismo, que conduce a ser consciente del grupo, y no el sendero del individualismo que lleva oportuna e inevitablemente (a medida que el aspecto mental se organiza) al sendero de la izquierda, de la magia negra.

Esas almas fuertes que conscientemente y a sabiendas entran en los reinos de la fuerza espiritual y toman de allí lo que necesitan y desean, tienen que trabajar con inteligencia para que pueda haber la consiguiente y sensata distribución de fuerza dentro de una zona elegida. Quienes saben que forman parte de las filas de aspirantes y poseen la perseverancia que los llevará adelante hacia la meta, deben recordar que tienen la responsabilidad de agregar su cuota a la suma total, lo cual se lleva a cabo cada vez que piensan en el grupo, escriben a un aspirante o meditan.

Extiendan la idea, comenzando desde el estudiante de un grupo hasta el grupo mismo, considerándolo como una unidad grupal dentro de un grupo mayor. Así tendrán una perfecta analogía de la forma en que los Grandes Seres trabajan actualmente. Por lo tanto, consideren que todo el trabajo que realizan es grupal, que causa efectos inevitables y contribuye a la potencialidad de la forma mental del grupo.

La segunda cosa que quisiera explicar concierne a las pruebas que inevitablemente se realizan ahora entre aspirantes y discípulos. Esto no es sólo una prueba sobre el lugar que ocupan en el Sendero, sino más bien la capacidad de vivir en el mundo como ciudadanos de otro reino y como custodios de aquello que el mundo como regla general no reconoce. Hasta donde se aplique esa prueba y hasta donde pueda medirse, señalaré que no se la aplica como algunos creen por la afiliación en algún grupo, ni por su determinación fija de hollar el Sendero, sino porque la propia alma del aspirante lo ordenó antes de reencarnar y su voluntad era que debería lograrse cierta medida de desarrollo, desconocido hasta entonces, alcanzar cierto grado de desapego de la forma y adquirir cierta preparación que lo liberará de la vida de la forma. Es totalmente falsa la idea de que un renovado esfuerzo hacia la meta de la luz espiritual ocasione trastornos o produzca desastres. El grado de disciplina a que debe ajustarse un discípulo es decidido y conocido por su alma antes de reencarnar, lo cual está determinado por la ley.

Ahora trataremos de investigar el problema de las unidades de energía y la mutua interacción que subsiste en el tema de los rayos. Cada grupo en el mundo es un núcleo para el enfoque y la interacción de los siete tipos de fuerza, así como cada ser humano es el punto de reunión para los siete tipos de energía -dos en el ascendente y cinco menos poderosos. Cada grupo puede ser, por lo tanto, un centro creador, y producir aquello que es la expresión de las energías controladoras y del pensamiento dirigido de los pensadores del grupo. Según el punto de vista de Quienes observan y guían, cada grupo construye algo que sea relativamente tangible y esté regido por ciertas leyes constructivas. El gran trabajo de los Constructores prosigue con firmeza. Frecuentemente, lo que se construye es incipiente, fútil, amorfo, sin propósito, y no sirve a los dioses ni a los hombres. La raza como un todo está entrando en una era en que la mente se convierte en un poderoso factor; la mayoría está aprendiendo a mantener la mente firme en la luz y, en consecuencia, es receptora de ideas hasta ahora desconocidas. Si un grupo de mentes pueden atraerse mutuamente y fusionarse en una síntesis adecuada, y si (en sus meditaciones individuales y diarias) se mantienen enfocadas y orientadas en lo que puede ser aprehendido, se captarán grandes conceptos y se intuirán grandes ideas.

Los hombres pueden aprender a pensar -como grupo- y llevar a la manifestación las ideas intuidas sobre la verdad y la belleza del Plan; de esa manera podrá construirse una bella creación que incorpore un principio divino. Reflexionen sobre esto, traten de capacitarse para registrar tales ideas, entrénense para formularlas en pensamientos y trasmitirlas, a fin de que otros puedan también captarlas. Tal la naturaleza del verdadero trabajo que deben realizar los nuevos grupos, y los estudiantes que puedan captar hoy esta idea, tendrán la oportunidad de realizar algo de este trabajo precursor.

El individuo avanzado y equilibrado siempre ha sido capaz de intuir y concretizar ideas. Los grupos de estudiantes que meditan en forma sincronizada deben ahora tratar de hacer lo mismo. El empeño demostrado en sincronizar el esfuerzo no se relaciona con el elemento tiempo, sino con la unidad de intensión y de propósito.

En el reino de la intuición existen cosas maravillosas; hoy es posible hacer contacto con dicho reino. La raza tiene ahora el privilegio de hacer contacto con "esa nube de cosas conocibles", a la cual se refirió el antiguo vidente Patanjali en su cuarto libro de los Aforismos; la raza por medio de sus numerosos aspirantes puede hoy precipitar esa "nube", para que los cerebros humanos de todas partes puedan registrar ese contacto. Hasta ahora esto había sido el privilegio del raro e iluminado vidente. Así se introducirá la Nueva Era y penetrará el nuevo conocimiento en la mente de la humanidad.

Esto puede ser demostrado prácticamente si quienes se interesan por este Tratado sobre los Siete Rayos logran armonizarse y pensar con claridad, y con mente equilibrada e iluminada tratan de comprender lo que es relativamente un nuevo aspecto de la verdad.

Al comprometerme a revelar algo sobre los siete rayos siento la necesidad de recordar, a quienes emprenden este estudio, que cualquier conjetura que se hace respecto a la fuente de origen de los rayos no será útil hasta que cada estudiante desarrolle el aparato de respuesta y ese mecanismo sensible que le permitirá registrar campos de contacto más amplios de lo que es posible ahora. Muchas personas se encuentran todavía en la etapa inicial donde se registra la percepción de un campo de expresión que saben que existe -el campo de percepción del alma-, pero que aun no constituye para ellas el campo natural de expresión.
Teóricamente conocen mucho sobre esto, pero desconocen los efectos prácticos del conocimiento aplicado. Otros son conscientes de la conciencia, del reino del alma y de una casual reacción a una impresión de ese reino, pero aún no son la conciencia misma ni están tan identificados con el alma como para que desaparezca la conciencia de todo lo demás. Su meta y objetivo es lograrlo.

Además quiero recordarles que el curso que sigue la mónada (un aspecto de la energía que se halla en uno de los tres rayos principales) puede dividirse más o menos en tres partes, las cuales conducen a una cuarta:
  1.  La realización de una unidad inferior, es decir, la unidad de la naturaleza forma. El alma en esta unidad se identifica tan íntimamente con el aspecto material que no establece diferencia alguna, cree que es la forma, y no se conoce como alma. Esto con frecuencia llega a su máxima expresión en determinada vida donde se manifiesta plenamente la personalidad, donde el alma está totalmente centrada en las reacciones de la personalidad, y la vida inferior es tan fuerte y vital que se expresa en forma potente y material.
  2.  La consiguiente y dolorosa diferenciación de la conciencia en una dualidad realizada. En esta condición el hombre es consciente de lo que se denomina su dualidad esencial; sabe que es espíritu-materia, vida-forma y el alma en manifestación. Durante esta etapa, que abarca muchas vidas y conduce al hombre por el sendero de probación y del discipulado hacia la tercera iniciación, el centro de gravedad (si así puedo denominarlo) cambia constantemente, sale de la forma y se centra cada vez más en el alma. Hay una acrecentada conciencia de que existe una Realidad que envuelve y al mismo tiempo extingue a la dualidad.


Recuerden que toda la historia de la evolución es la historia de la conciencia y de la creciente expansión del principio de "llegar a ser consciente", de manera que desde el microscópico interés del hombre consciente de sí mismo -porque vamos a confinar la explicación dentro de los límites del cuarto reino de la naturaleza- tenemos una inclusividad que se desarrolla lentamente, y que lo llevará finalmente a la conciencia del Cristo cósmico.
  • 3. La elevada realización de la unidad sigue a este sentido de dualidad y, en esta etapa final, se pierde la sensación de ser el alma y el cuerpo. La conciencia se identifica con la Vida que mora internamente en el planeta y en el sistema solar. Cuando esto sucede, se registra un estado del ser que está más allá de las palabras, de la mente y de la forma. El gran vidente judío trató de explicar estas tres etapas con las palabras, Yo- Soy-Ese-Yo-Soy. Lo expresó en forma concisa y adecuada. ¡ Si tuviéramos el desarrollo necesario para comprenderlo ! La tercera etapa -en cualquier forma que se entienda- desafía toda explicación e insinúa un cuarto tipo de comprensión, el de la Deidad misma, sobre la cual no podemos hacer conjeturas.