sábado, 22 de julio de 2017

OERA LINDA. MANUSCRITO DEL SIGLO XIII (VII)

Aunque parece que el libro ha terminado, en realidad, no es así. Tiene unos apéndices con las notas que se fueron incluyendo según el original iba pasando de mano en mano.
Los Frisones no se han extinguido. Aunque tampoco han sido estudiados profundamente. He encontrado en la WIKI un estudio que no está mal y de allí he cogido el mapa que os adjunto al final, por si os dá por salir al extranjero que podáis presumir.


ESTO SE ESCRIBIÓ EN TODAS NUESTRAS CIUDADELAS

Una vez que Dennmark nos fué arrebatada 1602 años después del hundimiento de Atland, a causa de la furiosa lascivia de Wodin, Magy se convirtió en dueño de la parte Este de Escandinavia. No se atrevieron a llegar a las colinas ni al mar. La madre no se lo permitiría. Ella dijo, Yo no veo peligro en sus armas, pero mucho en que los Escandinavos vuelvan, porque son demasiado degenerados y echados a perder. La asamblea general fue de la misma opinión. Sin embargo se le permitió. Unos cientos de años antes Denmark empezó a negociar; daban sus armas de hierro a cambio de adornos de oro, así como por cobre y mineral de hierro. La madre envió mensajeros aconsejándoles no seguir con estos negocios. Corría peligro su moral con ellos y si perdían su moral, pronto perderían su libertad. Pero los habitantes de Dinamarca no le prestaron atención. Ellos no creían que pudieran perder su moral, por lo tanto no quisieron escucharla. Al final acabaron ellos mismos por perder sus armas y las cosas necesarias y esta dificultad fue su castigo. Sus cuerpos estaban brillantemente adornados, pero sus almacenes y sus cobertizos estaban vacíos. Justo cien años después de que el primer barco con provisiones saliera de la costa, la pobreza y la necesidad hicieron su aparición, el hambre desplegó sus alas sobre todo el territorio, el desacuerdo caminaba altivamente por las calles y dentro de las casas, la caridad no encontraba lugar y la unidad se desvaneció. Los niños pedían a sus madres alimentos; ellas no tenían comida para darles, sólo joyas. Las mujeres culpaban a sus maridos, los maridos apelaban a los condes; los condes no tenían nada que dar, o si lo tenían, lo mantenían en secreto. Ahora era preciso vender las joyas, pero mientras los marineros estaban lejos con este propósito, la helada llegó y extendió un gruesa plancha sobre el mar y en las calles (el Estrecho). Cuando el hielo se convirtió en un puente, la vigilancia cesó en la zona y la traición ocupó su lugar. En vez de vigilar las costas, pusieron sus caballos en sus trineos y se dirigieron hacia Escandinavia. Entonces los Escandinavos, que deseaban la tierra de sus antepasados, llegaron a Denmark. Todos ellos llegaron una brillante noche. Entonces dijeron, tenemos derecho a la tierra de nuestros padres, y mientras ellos peleaban por este asunto, los Finns llegaron a los indefensos pueblos y arramblaron con todos los niños. Como no tenían buenas armas, abandonaron la batalla, y con ella su libertad y Magy se convirtió en el dueño. Todo esto fué consecuencia de que no habían leído los Textos de Frya y abandonaron negligentemente sus consejos. Hay algunos que piensan que fueron traicionados por los condes, y que las sacerdotisas lo sabían desde hacía tiempo, pero si ninguna intentó hablar de ello, sus bocas estaban cerradas por cadenas de oro.

No podemos expresar ninguna opinión sobre esto, nosotros sólo podemos contártelo. No hay que confiar demasiado en la sabiduría de tu príncipe o de tus sacerdotisas, pero si quieres conservar las cosas de forma correcta, cada uno debe vigilar sobre sus propias pasiones, tanto como del bien general.

Dos años después el mismo Magy llegó con una flota de relucientes barcos para robar la lámpara de la madre de Texland. Para esta maliciosa hazaña eligió una noche tormentosa de invierno, mientras el viento rugía y el granizo repiqueteaba contra las ventanas. El vigilante sobre la torre al oir el ruido encendió su antorcha. Tan pronto como la luz de la torre cayó sobre el bastión, vió que hombres previamente armados habían escalado el muro.

Inmediatamente dió la alarma, pero era demasiado tarde. Antes de que la guardia estuviera dispuestas, una muchedumbre de dos mil había derribado la puerta. La contienda no fué demasiado larga.

Como la guardia no había realizado una buena vigilancia, fueron totalmente rodeados. Mientras el enfrentamiento se llevaba a cabo, un truhán Finés entró furtivamente en la habitación de la madre y quiso ejercer violencia sobre ella. Ella se resistió y le empujó contra la pared. Cuando se levantó, la amenazó con su cuchillo. Si no te entregas a mí, te hincaré mi cuchillo. Un soldado Danés se acercó por detrás de él y partió su collar en dos. Entonces surgió de él un chorro de negra sangre y una espiral de llama azul.

El Magy cuidó a la madre en su propio barco. Tan pronto como ella mejoró lo suficiente como para hablar claramente, Magy le dijo que debería navegar con él, pero que debería llevar su lámpara y sus muchachas, y alcanzaría una situación más alta de la que ella había tenido antes. Además le dijo que él le preguntaría en presencia de todos sus aliados, si él sería el jefe de todos las tierras y los jefes de Frya; que ella debería declarar y afirmarlo así, o tendría que morir con una muerte dolorosa. Después, cuando hubo reunido a todos los jefes alrededor de su cama, él preguntó con recia voz, Frana, puesto que tú eres profetisa ¿seré yo el jefe de todas las tierras y pueblos de Frya? Frana hizo como si no le conociera; pero al final abrió sus labios y dijo: Mis ojos están débiles, pero otra luz alumbra mi alma. Sí, lo veo. Escucha Irtha y regocíjate conmigo. En los tiempos del hundimiento de Atland, el primer designio de Juul se estableció en lo alto. Después esto se derrumbó y nuestra libertad con él. Cuando dos designios , o dos mil años hubieron pasado, todo se vino abajo, y los hijos provenían de quien había sido engendrado por la fornicación de príncipes y sacerdotes con el pueblo, y eran testigos contra sus padres. Todos ellos serían abatidos por el crimen, pero lo que han proclamado perdudará, y quedará el fruto en el corazón de hombres capaces, como la buena semilla que es guardada en tu regazo. Todavía el rayo durante mil años descenderá, y se hundirá más profundamente en la oscuridad, y en la sangre derramada sobre aquel por la maldad de príncipes y sacerdotes. Después de esto, el amanecer empezará a brillar. Cuando esto se perciba, los falsos príncipes y sacerdotes atacarán y lucharán contra la libertad, pero la libertad, el amor y la unidad tomará al pueblo bajo su protección y saldrá del asqueroso pozo. La luz que al principio será sólo un tenue resplandor se convertirá gradualmente en llama. La sangre del malvado fluirá sobre la superficie, pero no debéis absorberla. Al final los animales venenosos la comerán y la matarán. Todas las historias que han sido escritas a favor de príncipes y sacerdotes serán consumidas por las llamas. Después vuestros hijos vivirán en paz. Cuando ella acabó de hablar se dejó caer.

El Magy, que no la había entendido, chilló, Te he preguntado si seré el jefe de todas la tierras y el pueblo de Frya, y ahora has hablado de otras cosas. Frana se incorporó, le miró fijamente y dijo. Antes de que hayan pasado siete días tu alma bajará a la tumba con los pájaros nocturnos y tu cuerpo estará en el fondo del mar. Muy bien, dijo el Magy, llenándose de rabia, habla que yo llego. Entonces dijo a sus verdugos, arrojad esta mujer por la borda. Este fué el fin de la última madre. Nosotros no pedimos venganza. El tiempo se encargará de ello; pero durante miles y miles de años diremos con Frya, Vigilad! Vigilad! Vigilad!


LO QUE PASÓ DESPUÉS CON MAGY

Después del asesinato de la madre, se metió la lámpara y las sacerdotisas en su propio barco, junto con todo el botín que había conseguido. Más tarde se dirigió a Flymeer porque deseaba coger una muchacha de Meadeasblik o Stavaron e colocarla como madre., pero allí estaban en guardia. Los marineros de Stavoren y Alderga hubieran acudido con gusto a Jon, pero la gran flota estaba fuera en un distante viaje, así que se dirigieron en su pequeña flota hacia Medeasblij, y se ocultaron en un lugar disimulado tras unos árboles. El Magy se acercaba a Medeasblik en pleno día, sin embargo, sus hombres alborotaban la ciudadela alegremente. En cuanto pusieron pie en tierra, nuestro pueblo salió de la ensenada y disparó sus dardos sobre la flota con bolas de fuego encendidas con trementina. Tenían tan buena puntería que muchas de las naves se incendiaron rápidamente. Ellos abandonaron de vigilar los barcos para dispararnos, pero no pudieron alcanzarnos. Cuando por último un barco ardiendo chocó contra el barco de Magy, ordenó a un hombre que girara completamente el timón, pero este hombre era Dane, el que había partido la cabeza del Finlandés. Él dijo, Tú oiste a nuestra Eeremoeder decir que acabarías en el fondo del mar. En el fragor de la batalla, lo has debido de olvidar, ahora yo cuidaré de que tú cumplas sus palabras. El Magy intentó empujarle, pero el marinero, un verdadero Frisón y fuerte como un buey, agarró su cabeza con ambas manos y lo lanzó a las agitadas olas. Entonces izó su bandera marrón y navegó hacia nuestra flota. Así llegaron las vírgenes a nosotros pero la lámpara se había extinguido y nadie sabía cómo había sucedido. Cuando los que permanecían en los barcos intactos oyeron que Magy había caído, navegaron fuera su guarnición era Danesa. Cuando la flota estaba suficientemente lejos, nuestros marineros dieron la vuelta y dispararon sus ardiente flechas contra los Fineses. Cuando los Fineses vieron esto y vieron que habían sido traicionados, cayeron en confusión y perdieron toda disciplina y orden. En este momento la guarnición salió furiosa de la ciudadela. Los que se resistían caían muertos y los que huían encontraron la muerte en los pantanos del bosque de Krylinger.

POSTDATA

Cuando los marineros estaban en la ensenada, hubo inquietud entre los Stavoren, decían, Medea se reirá , si la rescatamos de su ciudadela. Después, las vírgenes llamaron a la ensenada Lago de Medea. Lo que sucedió después de esto, lo puede recordar todo el mundo. Las vírgenes pueden relatarlo a su manera, y lo escribieron muy bien. Nosotros pensamos que nuestra faena está cumplida. Salud!!

FIN DEL LIBRO





jueves, 20 de julio de 2017

OERA LINDA. MANUSCRITO DEL SIGLO XIII ( VI )

LO SIGUIENTE FUE ESCRITO NO SOLO EN WARABURGT, SINO TAMBIÉN EN BURGT STAVIA, QUE ESTÁ JUNTO AL PUERTO DE STAVRE.

Cuando Teunis quiso volver a casa, fué en primer lugar hacia Dennmark, pero no pudo atracar allí, porque su madre había ordenado, que él no atracara en Flyland ni en ningún lugar parecido. Ante esta situación hubiera tenido que abandonar a su gente por la necesidad y la carencia, y así desembarcaba por la noche a por acero y navegaba de día. De esta forma, bordeando la costa, llegó al fin a la colonia de Kadik (Cádiz) , así llamada porque estaba construida con un embarcadero de piedra. Allí compró toda clase de provisiones, pero Tuntia, la Burgtmaad, no le permitía salir de allí. Cuando estuvieron dispuestos empezaron a protestar. Teunis quería navegar a través del estrecho hacia el Mar Mediterráneo y ponerse al servicio del rico rey Egipcio, como ya había hecho antes, pero Inka dijo que ya había tenido bastante con todos esos pueblos de Finda. Inka pensaba que quizá algunas altas cumbres de Atland habrían permanecido como islas, en las que él y su pueblo podrían vivir en paz. Como los dos primos no querían pelear, Teunis clavó una bandera roja en tierra e Inka una azul. Cada hombre podría elegir lo que quisiera y, para su sorpresa, la mayor parte de los Finns y Magyars siguieron a Inka, que se proponía servir a los reyes del pueblo de Finda. Cuando hubieron contado los barcos y el pueblo y los dividieron de común acuerdo, la flota se separó. Después hemos oído hablar de Teunis, pero nada más acerca de Inka.

Neef Teunis bordeó la costa a través del estrecho hacia el Mar Mediterráneo. Cuando Atland se hundió,, había mucho sufrimiento también en las tierras del Mediterráneo, en las que incontables habitantes de Finda, Krakeland y del pueblo de Lyda, vinieron a nosotros. Por otra parte, muchos de nuestro pueblo fueron a las tierras de Linda. El resultado de todo esto fue que los habitantes de Krakeland a lo largo y a lo ancho habían abandonado el cuidado de la madre. Teunis había conocido esto y por lo tanto había querido encontrar allí un buen refugio desde el que podría ir y servir a los ricos príncipes; pero, como sus barcos y su gente parecían buscar una ocasión de asaltar, los habitantes de las costas pensaron que eran piratas y los echaron. Al final, llegaron a las costas de Fhoeician, en el año ciento noventa y tres después de el hundimiento de Atland. Cerca de la costa encontraron una isla con dos bahías ocultas, por lo que parecían ser tres islas. El la del medio se establecieron ellos mismos, y más tarde construyeron una ciudad rodeada de un muro. Después eligieron un nombre, pero no se ponían de acuerdo. Algunos querían llamarla Fryasburgt, otros Neeftunia, pero los Magiares y los Finns decidieron que se debía llamar Thyrisburgt.

Thyr era el nombre de uno de sus ídolos y era el día de su fiesta cuando desembarcaron allí; y, a cambio, ellos ofrecieron reconocer a Teunis como su rey perpetuo. Teunis se dejo persuadir y los demás no hicieron ninguna objeción acerca de eso. Cuando estuvieron bien asentados, mandaron un antiguo lobo de mar y a los Magyars en una expedición tan lejos como la ciudad de Sidón, pero al principio los habitantes de la costa no quisieron hacer negocios con ellos, diciendo, “Sólo sois aventureros a los que no respetamos”. Pero cuando les vendimos algunas de nuestras armas de acero, todo estuvo bien. Querían también comprar nuestro ámbar, y sus preguntas sobre él eran numerosas. Pero Teunis, que era muy avispado pretendía que él no tenía más armas de acero ni ámbar. Entonces los mercaderes vinieron y le pidieron que les aceptara veinte vasijas, que habían llenado con objetos exquisitos, y pudieron comprobar que cuanto más gente se peleaba, él más pedía. Se cargaron doce barcos con vino, miel, cuero curtido, y sillas y bridas adornadas de oro, de manera que no se había visto antes.

Teunis navegó hacia Flyneer con todos aquellos tesoros, que le gustaron tanto al Gobernador de Westflyland que convenció a Teunis para construir un almacén en el monte de Flymeer. Más tarde este lugar se llamaría Almanaland, y el mercado dónde ellos comerciaban en Wyringen se llamó Teolaatmarkt. La madre advirtió que podían vender todo excepto armas de acero, pero no se prestó atención a lo que les dijo. Como los Tirios habían quedado fuera de juego, vinieron de lejos y cerca para robar nuestros artículos, y abandonar a nuestros marineros. Por lo tanto se resolvió en una asamblea general recibir sólo siete barcos Thirios al año y no más.


CUÁL FUE LA CONSECUENCIA DE ESTO

En la parte más septentrional del Mediterráneo había una islas cerrada al mar. Vinieron y hablaron de comprarla, según había decidido un consejo general.

La madre fué advertida de su pretensión y quiso verlos desde alguna distancia, así que no advirtió que estuvieran armados; pero, como después vimos que habíamos cometido una equivocación, llamamos a la isla Missellia (de mistake, error). Más tarde comprobaríamos cuánta razón teníamos. Los Golen (Galos), como eran conocidos los sacerdotes misioneros de Sidón, habían observado que la isla estaba poco habitada y alejada de la madre, Para causar una impresión favorable, se llamaron a sí mismos seguidores de la verdad; pero mejor hubieran debido llamarse abstemios de la verdad ,o,abreviado, “Triuwenden, como nuestro pueblo de pescadores les llamaron desde entonces. Cuando estuvieron bien establecidos, sus mercaderes cambiaron sus bellas armas de cobre y toda suerte de joyas por nuestras armas de acero y pieles de bestias salvajes, que había en abundancia en nuestras tierras del sur; pero los Golen celebraban toda clase de monstruosos festivales, que los habitantes de las costas promovían con sus desvergonzadas mujeres y su venenoso vino dulce. Si cualquiera de nuestro pueblo se conducía así ponía su propia vida en peligro y los Golen les daban cobijo y los mandaban a Phonisia, es decir, a Palmland. Cuando se establecían allí, les hacían escribir a sus familias, amigables y explicando que la tierra era tan buena y la gente tan feliz que nadie se podría hacer una idea de ello. En Bretaña todo estaba lleno de hombres, pero pocas mujeres. Cuando los Golen se enteraron, compraban mujeres de cualquier parte y se las regalaban a los Britones por nada. Así todas estas muchachas servían a sus propósitos de conseguir niños de Wr-alda con el propósito de inmolarlos a los falsos dioses.


AHORA ESCRIBIMOS SOBRE LA GUERRA ENTRE LAS BURGTMAAGDEN KALTA Y MIN-ERVA

Y ahora contamos cómo perdimos todas nuestras islas del Sur y Britania por los Golen

En el Sur, cerca de la desembocadura del Rhin y del Scheldt hay siete islas, nombradas después como las siete vírgenes de la semana de Frya. En Medio de una de las islas está la ciudad de Walhallagara (Middelburg), y en los muros de esta ciudad fué escrita esta historia. Sobre ella, las palabras “Lee, Aprende y Vigila”

Quinientos sesenta y tres años después del hundimiento de la Atlántida-es decir, 1600 años antes de Cristo- una sabia sacerdotisa presidía la ciudad, cuyo nombre era Min-erva -llamada por los marineros Nyhellenia. Este nombre estaba muy bien elegido, porque sus consejos eran nuevos y claros sobre todos los demás.
Al otro lado del Schelt, en Flyburgt, presidía Sirjed. Esta joven estaba llena de engaños. Su cara era bella y su lengua ágil; pero los consejos que daba casi siempre contenían términos misteriosos. Por consiguiente los marineros la llamaban Kalta, y los hombres del campo pensaban que este era su título. En las últimas voluntades de la madre fallecida, Rosamond era nombrada primera, Min-erva serguda y Sijrhed tercera en el orden de sucesión. Min-erva no dijo nada, Sirjrhed estaba muy ofendida. Como una princesa extranjera quería ser honrada, temida y adorada; pero Min_erva sólo deseaba ser amada. Al final todos los marineros, no sólo de Denmark sino de Flymeer, le rindieron homenaje. Esto enojó a Sijrshed, porque esperaba superar a Min-erva. Para dar la impresión de su gran clarividencia, pintó un gallo en su bandera. Entonces Min-erva fué y pintó un perro guardián de ganado y una lechuza en su bandera. El perro, dijo, guarda a su amo y a sus rebaños, y la lechuza cuida de que el ratón no devaste los campos; pero el gallo en su impudicia y su orgullo sólo es adecuado para matar sus relaciones más cercanas. Cuando Kalta vió que su plan había fracasado, se enojó tanto que en secreto llamó a los Magyars para aprender sus conjuros. Cuando ella hubo aprendido lo suficiente, se entregó ella misma en manos de los Golos; pero todas sus malas artes no aumentaron su posición. Cuando vió que los marineros empezaban a alejarse de ella cada vez más, intentó ganarlos por miedo. En la luna llena, cuando el mar estaba agitado, viajó sobre las tormentosas olas, diciendo a los marineros que todos perecerían si no la adoraban. Entonces cegó sus ojos, de manera que ellos confundieron la tierra con el agua y el agua con la tierra, y de esta forma se perdieron totalmente varios buenos barcos. En la primera celebración de la guerra, cuando todos los hombres estaban armados, compró barriles de cerveza, con la que les drogó. Cuando todos estuvieron borrachos montó su caballo de guerra, inclinando su cabeza sobre su lanza. La sonrisa no podría ser más hermosa. Cuando vió que todos los ojos estaban fijos en ella, habló y dijo:

Hijos e hijas de Frya, sabéis que en estos últimos tiempos he sufrido un gran abandono y miserias porque los marineros no vienen de lejos a comprar nuestro papel, pero no sabéis la razón. He guardado bastante silencio sobre ello, pero ya no puedo más. Escuchad, ahora, amigos míos, que lo que vais a saber ahora puede hacer rechinar vuestros dientes. Al otro lado del Schheldt, dónde de vez en cuando llegan barcos de todas partes, fabrican un papel con hojas de calabaza, por lo que ellos salvan el lino y nos superan. Ahora, como nuestra principal industria es casi toda la fabricación del papel, la madre quería que enseñáramos al pueblo; pero Min-erva ha hechizado a todo el pueblo -sí, hechizado, amigos míos- igual que al ganado que ha muerte últimamente. Yo debería acabar con esto, Si yo no fuera Burgtmaagd, sabría qué hacer. Quemaría a la bruja en su nido.

Tan pronto como acabó esta arenga emprendió un rápido camino hacia su ciudadela; pero el pueblo borracho estaba tan excitado que no paraban de sopesar lo que habían oido. Y con precipitación cayeron sobre Sandfal y, como la noche caía, incendiaron la ciudad. Sin embargo, Kalta ya había mandado su aviso, por lo que Min-erva, sus vírgenes y su lámpara fueron salvados todos por la alerta de los hombres del mar.


AHORA VAMOS A LA HISTORIA DE JON

Jon, Jôn, Jhon, Jan, son todos el mismo nombre, aunque la pronunciación varía, porque los hombres del mar gustan de abreviar todo para que sea posible hacerlo más fácil de decir. Jon – o sea, ·Dador”, fué un rey del mar, nacido en Alberga, que navegó desde Flymeer con una flota de 127 barcos preparado para un largo viaje, y cargado con ámbar, estaño, cobre, vestimentas, lino, fieltro, otras pieles, pieles de castor y conejo. Hubiera cogido también papel de aquí, pero cuando vió cómo Kalta había destruido la ciudad se enfadó tanto que se marchó con todo su pueblo a Flyburgt, y lejos de la venganza que la quemó. Su almirante y algunos de su pueblo salvaron la lámpara y a las vírgenes, pero nos pudieron coger a Sijrhed (o Kaltas). Ella subió a las almenas más altas, y ellos pensaron que merecía morir en las llamas, pero qué pasó?. Mientras todo su pueblo estaba espantado por el horror, ella apareció sobre su corcel más bella que nunca, diciéndoles, “Por Kalta”. Entonces el otro pueblo Schelda entró con ella. Cuando los hombres del mar vieron esto, gritaron: “Nosotros, por Min-erva” por lo que se entabló una guerra en la que murieron miles.

Entonces Rosamund, la madre, que había hecho todo posible pensando gentilmente en preservar la paz, cuando vió lo mal que iba todo, hizo un pequeño esfuerzo. Inmediatamente mandó mensajeros por todos los distritos para llamar a una leva general, que reunió a todos los defensores de la comarca. Los agricultores que habían combatido fueron todos atrapados,pero Jon con sus marineros se refugió a bordo de sus barcos, llevando con él las dos lámparas, así como a Min-erva y las vírgenes de las dos ciudades. Helprik, el jefe, le mandó parar, pero mientras todos los soldados estaban al otro lado del Scheldt, Jon volvió hacia Flymeer y después derecho a nuestras islas. Sus guerreros y muchos de nuestro pueblo subieron las mujeres y los niños a bordo, y cuando Jon vio que él y su pueblo serían castigados por sus delitos, ordenó secretamente su partida. Hizo bien para todos los habitantes de nuestras islas y el otro pueblo Scheldt que había luchado fué transportado a Britain. Esta decisión fue una equivocación porque ahora empezó el comienzo del fin. Kalta, que, según la gente, podía caminar por el agua como por la tierra, fue a tierra firme y a Missellia (Marsella). Entonces aparecieron los Galos por el Mediterráneo con sus naves hacia Cádiz y a lo largo de nuestras costas, y cayeron sobre Britain, pero no pudieron adentrarse mucho, porque el gobierno era fuerte y los exiliados eran todavía Frisones. Pero, entonces llegó Kalta y dijo: “Vosotros nacisteis libres, y por un pequeño delito fuisteis expulsados, no para vuestro propio provecho, sino para sacar estaño para sus trabajos. Si quereis ser libres otra vez, y hacer caso a mis consejos y vivir bajo mi protección, venid. Os proporcionaré armas y os cuidaré”. Las noticias vuelan por la tierra como los relámpagos y antes que la rueda del carro completase una revolución ella se convirtió en la sacerdotisa de todos los Tirios y todos nuestros estados del Sur tan lejos como el Sena. Ella se construyó una ciudadela en las tierras altas del norte y la llamó Kaltasburgh. Todavía existe bajo el nombre de Kêrenat. Desde este castillo actuaba como una madre, contra sus deseos, no para sus servidores, sino sobre ellos, que desde entonces fueron llamados Kelts. Los Galos gradualmente obtuvieron el dominio sobre la mayor parte de la Britain, en parte porque no lejos tenían una ciudadela, en segundo lugar, porque no tenían ninguna Burgtmaagden y, en tercer lugar, porque no tenían una lámpara verdadera. A causa de todo esto el pueblo no aprendía nada. Eran estúpidos y necios, y habiendo llegado los Galos a robarles sus armas, no hicieron nada como un toro con un anillo en su nariz.


AHORA CONTAREMOS QUÉ PASÓ CON JON

ESTO SE ESCRIBIÓ EN TEXLAND

Diez años después de que Jon se hubiera ido, llegaron tres barcos a Flymeer, el pueblo gritaba ¡huzza! (que es una bendición) y de sus relatos la madre hizo este escrito.

Cuando Jon alcanzó el Mar Mediterráneo, la fama de los Galos le precedía, así que en las costas italianas más cercanas, encontró refugio. Desde allí llegó directamente a Libia. Allí unos hombres negros le cogieron y le quisieron comer. Por último llegaron a Tyre, pero Min-erva dijo: “Vámonos de aquí !! Por aquí el aire ha sido muy envenenado por los sacerdotes. El rey era un descendiente de Teunis, como ya hemos informado antes, pero como los sacerdotes querían tener un rey que, de acuerdo con sus ideas, fuera de gran descendencia, deificaron a Teunis, para humillación de sus seguidores. Después de haber pasado Tyre, los Tirios se apoderaron de uno de los barcos mejor armados, y como este barco iba demasiado lejos detrás de nosotros, no podíamos volver a por él. Pero Jon juró que se vengaría. Cuando llegó la noche, Jon tomó el rumbo hacia la lejana Krakelanden. Por fin llegaron a un pueblo que parecía muy árido pero allí encontraron un puerto. “Aquí ,dijo Min-erva, quizá no tengamos nada que temer de príncipes ni sacerdotes, porque ellos solo quieren tierras abundantes y fértiles. Cuando arribaron al puerto no había suficiente espacio para los barcos, y además muchos entre el pueblo estaban demasiado asustados para ir más allá. Entonces Jon, que quería seguir camino, llegó con su lanza y su estandarte, hablando a los jóvenes, para saber quién querría ser voluntario para participar en sus aventuras. Min-erva hizo lo mismo, porque quería quedarse allí. La mayor parte permanecieron con Min-erva, pero los jóvenes marineros se fueron con Jon, llevándose la lámpara de Kalta y sus vírgenes. Min-erva conservó su lámpara y sus propias vírgenes.

Entre las costas de cerca y las distantes, Jon encontró varias islas, que consideró deseables. Sobre la más grande construyó una ciudad de madera entre las montañas. Desde las más pequeñas realizabas expediciones para vengarse de los Tirios y saqueaba sus barcos y sus tierras. Por eso estas islas se llamaron Islas de los piratas (latín) así como las Islas de Juan.

Cuando Min-erva examinó la región que era conocida por sus habitantes como Attice, vió que en el pueblo todos eran cabreros y que vivían de comer carne, raíces silvestres, hierbas y miel. Se vestían con pieles y tenían sus casas en la ladera de los montes, por lo que se les llamaba Hellingers. Al principio huyeron, pero cuando vieron que no íbamos a atacarles, volvieron y demostraron una gran cordialidad. Min-erva preguntó si podríamos quedarnos allí apaciblemente. Ellos consintieron, con la condición de que les ayudáramos a luchar contra sus vecinos, que venían continuamente a robarles a los niños y desvalijar sus casas. Entonces construimos una ciudadela a una hora de distancia del puerto. Por consejo de Min-erva se la llamó Atenas, porque, según dijo, los que vinieran después de nosotros debían saber que nos habíamos quedado sin astucias ni violencia, sino que se nos recibió como amigos (âtha). Mientras estábamos construyendo la ciudadela vinieron personas importantes a vernos, y, cuando vieron que no éramos esclavos, no les agradó y se dirigieron a ella para comprenderlo, como si pensaran que era una princesa. Pero Min-erva dijo: Cómo conseguís vuestros esclavos?, ellos contestaron, Algunos los compramos y otros los conseguimos en la guerra. Min-erva replicó. Si nadie comprara esclavos, no perderíais a vuestros hijos, y no haríais las guerra por este motivo. Si quereis seguir siendo nuestros aliados, debéis liberar a vuestros esclavos. A los jefes esto no les gustó e intentaron echarnos, pero el más inteligente del pueblo llegó y nos ayudó a construir nuestra ciudadela, que se construyó en piedra.


Esta es la historia de Jon y Min-erva

Cuando acabaron con esta historia preguntaron específicamente por las armas de acero; porque, dijeron, nuestros enemigos son poderosos, pero si tuviéramos buenas armas podríamos rechazarlos. Cuando llegaron a un acuerdo sobre esto, el pueblo preguntó si los vestidos de Frya habían sido confeccionados en Atenas o en otra parte de Grecia (Krekalanden). La madre respondió que si los antiguos griegos pertenecían a algún descendiente directo de Frida, los podrían confeccionar; pero si no descendían de Frya, tendrían que abstenerse de ello, porque la rueda del tiempo debería hacer cinco mil revoluciones desde el último Juul antes de que el pueblo de Finda pudiera ser puesto en libartad.


ESTO ES ACERCA DE LOS GEERTMEN

Cundo Hellenia o Min-erva murió, los sacerdotes pretendieron permanecer con nosotros, y para que pareciera así, deificaron a Hellenia. Rehusaron tener que elegir otra madre, diciendo que temían que no hubiera ninguna entre sus vírgenes en quien pudieran confiar como habían confiado en Minerva, llamada Nyhellenia.

Pero nosotros no podemos reconocer a Min-erva como una diosa, porque ella misma nos había dicho que nadie podría ser perfectamente bueno excepto el espíritu de Wr-alda. Por tanto elegimos para nuestra madre hijas de Geert Pyre. Cuando los sacerdotes lo vieron no frieron sus peces en nuestro fuego (cada cosa por sus propios caminos), se quedaron en Atenas y dijeron que habíamos rechazado reconocer a Min-erva como diosa por envidia, porque ella había sentido demasiado cariño por los nativos. En seguida dieron al pueblo estatuas de ella, declarando que deberían consultar con ellos todo lo que quisieran, siempre que ellos la obedecieran. Con este tipo de cuentos, el estúpido pueblo fué apartado de nosotros y, por último nos atacó, pero como habíamos construido nuestra ciudad con muros de piedra y con dos cuernos hacia el mar, no pudieron llegar a nosotros. Entonces, yo advertí a un alto sacerdote Egipcio, de ojos penetrantes, cerebro claro y pensamiento inteligente, que se llamaba Cecrops, y vino para acosejarles.

Cuando vió que con su pueblo no podía asaltar nuestros muro, mandó mensjeros a Tyre. Al momento llegaron trescientos barcos llenos de terribles soldados montañeses, que navegaron inesperadamente hacia nuestro puerto mientras nosotros defendíamos la muralla. Cuando conquistaron nuestro puerto, los terribles soldados quisieron aplastar la ciudad y nuestros barcos -uno había raptado previamente a una joven- pero Cecrops no lo permitió, y el Tirio que todavía tenían sangre Frisia en sus venas, dijo, Si haces eso nosotros incendiaremos tus barcos y no volverás a ver tus montañas otra vez. Cecrops, que no tenía inclinaciones hacia la muerte ni a la devastación, envió mensajeros hacia Geert, invitándola a dejar la ciudad, ofreciéndole una salida libre con todas sus propiedades vivas y muertas, y lo mismo a sus seguidores. Los más inteligentes de los ciudadanos, viendo que no podían conseguir la ciudadela, aconsejaron a Geert que aceptara al momento, antes de que Cecrops se pusiera furioso y cambiara de idea. Tres meses después Geert parti´ño con la mayor parte de los hijos de Frya, y por lo menos treinta barcos de Tyre con mujeres y niños. Podían haberse quedado en Atenas, pero cuando oyeron cómo estaban las cosas allí, se fueron con Geert. El rey del mar de los Tyrios los cogió y los llevó a través del estrecho que en aquel tiempo llevaba al Mar Rojo (ahora restablecido como Canal de Suez). Al final desembarcaron el el Punjab, llamado en nuestra lengua los Cinco Ríos, porque cinco ríos fluyen juntos hacia el mar. Allí se establecieron y se llamó Geertmania. Mas tarde el Rey del Mar de Tiro, viendo que todos sus mejores marineros se habían ido, envió todos sus barcos con sus salvajes guerreros a esarle, vivo o muerto. Cuando llegaron al estrecho, tanto el mar como la tierra temblaron. La tierra se levantó tanto que el gua se derramó sobre el estrecho, y una fangosa tierra se levantó como un terraplén. Esto ocurrió en favor de las virtudes de los Geertmen, como cada uno puede claramente comprender.


LO QUE SIGUE SE ESCRIBIÓ EN EL MURO ESTE DE FRYASBURGT EN EL AÑO MIL CINCO DESDE EL HUNDIMIENTO DE ATLAND

Después de haber pasado doce años sin ver ningún Italiano en Almanland, llegaron tres barcos, más hermosos que cualquiera de los nuestros y que hubiéramos visto jamás.
En el más grade de ellos había un rey de las Islas Jónicas cuyo nombre era Ulises, cuya gran sabiduría era famosa. Una sacerdotisa le había profetizado que sería nombrado rey de toda Italia consiguiendo una lámpara que hubiera sido encendida en la lámpara de Texland. Con este propósito llevaba un gran tesoro con él, sobre todo, las más bellas joyas que se hubieran visto antes para las mujeres. Venía de Troya, una ciudad que los griegos habían conquistado. Todos aquellos tesoros se los ofreció a la madre, pero la madre no quería tratos con él. Al final, cuando comprendió que no tenía nada que temer de ella, fué a Walhallagara (Walcheren). Allí se había establecido una Burgtmaagd cuyo nombre era Kaat, pero a la que se conocía comúnmente por Kalip, porque su insolente amor atrapaba como una droga. Allí se quedó él durante años, para escándalo de los que le conocían. Contando con la complicidad de las Vírgenes, obtuvo una lámpara, pero no le sirvió de nada, porque cuando fué a buscar su barco al mar éste había desaparecido, él estaba desnudo y desprovisto de cualquier barco. Había desaparecido por un escrito de un rey de pura sangre de Frya, nacido en el nuevo puerto de Atenas, que nos había informado de lo que había pasado en Atenas, por lo que se podía ver cuán acertadamente habló la madre Hei-licht cuando dijo que las costumbres de Frya nunca se instaurarían firmemente en Atenas.


De otros griegos tendréis que haber oído bastantes cosas malas acerca de Cecrops, porque no tenía buena reputación, yo me atrevería a afirmar que era un hombre muy inteligente, muy recordado tanto entre los habitantes como entre nosotros, porque siempre estuvo contra la represión y supo evaluar la sabiduría de las naciones distantes. Sabiendo esto, nos permitió vivir de acuerdo con nuestro propio Asegaboek. Corría la historia de que nos era favorable porque era hijo de una muchacha frisona y un sacerdote Egipcio: la razón de esto era que tenía los ojos azules, y que varias de nuestra jóvenes habían sido secuestradas y vendidas o Egipto, pero él nunca lo confirmó. Quizá fuera así, cierto es que nos demostraba más amistad que todos los otros sacerdotes juntos. Cuando murió, su sucesor pronto empezó a recortar nuestros privilegios, y a emitir gradualmente tan inaceptables normas que a la larga no quedó nada de la libertad, sino su sombra y el nombre. Además, ellos no permitían escribir las leyes, así que el conocimiento de ellas nos estaba vetado. En todo caso en Atenas normalmente se suplicaba en nuestra lengua, más tarde en ambas lenguas y al final sólo en la lengua nativa. Al principio los hombres de Atenas sólo se casaban con mujeres de nuestra propia raza, pero los jóvenes como crecían con las muchachas del lugar las tomaban por esposas. Los hijos bastardos de estas uniones eran los más educados y los más inteligentes del mundo; pero elegían las cosas malvadas, bandeando entre las dos partes, sin tener en cuenta las leyes ni las costumbres excepto cuando redundaban en su propio beneficio. Mientras un rayo del espíritu de Frya existió, todos los materiales para construir eran de uso común, y nadie pretendía construir una casa más grande o mejor que sus vecinos; pero cuando algún ciudadano degenerado se hacia rico por los viajes por mar y por la plata que sus esclavos obtenían en las tierras de la plata, iban a vivir fuera en las colinas o en los valles. Allí, tras de altos escondites de árboles o muros, construían palacios con costosos adornos y para conservar la estimación de los indecentes sacerdotes, colocaban allí representaciones de falsos dioses e impúdicas estatuas. Algunas veces los sucios sacerdotes y príncipes tenían deseos de muchachos más que de muchachas, y entonces les hacían extraviarse del sendero de la virtud con ricos regalos o a la fuerza. Porque los ricos son más valorados por la perdida y degenerada raza que por la virtud y el honor, alguna vez se vieron chicos vestidos con espléndidos y coloreados trajes, para desgracia de sus padres y muchachas y para vergüenza de su propio sexo. Si nuestros pobres padres fueran a la asamblea general en Atenas y presenta alguna queja, se elevará un grito, Mirad, mirad!!! un monstruo de mar viene a hablar. Así es como Atenas se ha convertido, en una especie de cenagal de un país tropical lleno de sanguijuelas, y serpientes venenosas, en la que ningún hombre con hábitos decentes pueda pone los pies.

LA CONFESIÓN. DICCIONARIO FILOSÓFICO. VOLTAIRE

CONFESIÓN.

Sólo el arrepentimiento puede purificar de las faltas cometidas, y para arrepentirse es indispensable confesarlas. La confesión es pues, casi tan antigua como la sociedad civil.

Los antiguos se confesaban en la celebración de los misterios de Egipto, Grecia y Samotracia. Consta en la vida de Marco Aurelio que cuando abrazó los misterios de Eleusis, se confesaba con el hierofante aunque dicho emperador era quien menos necesitaba confesarse.

Ese acto lo mismo puede ser saludable que peligroso, que es lo que acontece a todas las instituciones humanas. Sabida es la contestación que un ciudadano de Esparta dio a un hierofante que trataba de convencerle de que debía confesarse: «¿A quién debo confesar mis faltas, a Dios o a ti?» «A Dios», le respondió el sacerdote. «Pues no insistas, porque tú no eres más que un hombre» (Plutarco, Dichos notables de los lacedemonios).

Es difícil averiguar la época en que se implantó tal práctica entre los hebreos, que adoptaron muchos ritos de los países vecinos. La Mishna que es la recopilación de leyes hebreas, dice que frecuentemente se confesaban en Israel poniendo la mano sobre un ternero que pertenecía a un sacerdote, y que esto se denominaba la confesión de los terneros.

En el mismo libro se dice que los condenados a muerte iban a confesarse delante de testigos, en un lugar reservado, momentos antes de cumplirse la sentencia. Si se consideraban culpables, debían decir: «Que mi muerte expíe todos mis pecados», y en caso contrario: «Que expíe mi muerte todos mis pecados, menos del que se me acusa».

En la fiesta llamada por los judíos de la expiación solemne (2), los fieles se confesaban unos con otros, especificando las faltas cometidas. El confesor recitaba tres veces trece palabras del Salmo LXXVII y durante ese tiempo daba treinta y nueve latigazos al confesado, que se los devolvía a su vez, quedando de este modo en paz. Dícese que esta ceremonia subsiste aún.

(1) San Gregorio Nacianceno, carta LV.
(2) Sinagoga judaica, cap. XXXV.

Mucha gente acudía a confesarse con Juan el Bautista atraída por la reputación de santidad que gozaba y a recibir de sus manos el bautismo de justicia, según la antigua costumbre. Pero no se dice que el Precursor diera treinta y nueve latigazos a sus penitentes. La confesión no era entonces un sacramento, como prueban varias razones. La primera, que la palabra sacramento era desconocida en aquella época, y ello nos dispensa de exponer las otras. Los cristianos tomaron la confesión de los ritos judíos, no de los misterios de Isis y de Ceres. Los judíos se confesaban con sus camaradas y los cristianos también, pero con el tiempo pareció más conveniente conceder este derecho a los sacerdotes. Los ritos y ceremonias fueron estableciéndose paulatinamente, siendo imposible que no quedara algún rastro de la costumbre de confesarse los seglares entre sí.

En la época de Constantino se confesaban públicamente las faltas. En el siglo V, después del cisma de Novato, se nombraron penitenciarios para que absolvieran a los que cometían el pecado de idolatría, pero el emperador Teodosio abolió la costumbre de confesarse con estos sacerdotes. Una mujer se acusó en voz alta, ante el penitenciario de Constantinopla, de haberse acostado con el diácono y esta indiscreción produjo tanto escándalo y revuelo en la ciudad que Neptario permitió a los fieles que se acercaran al altar sin confesarse y sólo escucharan su conciencia al comulgar. Por esta razón, san Juan Crisóstomo, sucesor de Neptario, dijo al pueblo en su Homilía V: «Confesaos con Dios continuamente, que no quiero llevaros a un teatro con vuestros compañeros pecadores para que les descubráis vuestras faltas. Enseñad a Dios las heridas y pedidle que las cure. Confesad vuestros pecados a quien no los reproche ante los hombres, porque en vano los ocultaréis al que lo sabe todo».

Créese que la confesión auricular no se implantó en Occidente hasta el siglo VII. La instituyeron los abades, que exigieron a los monjes que confesaran todas sus faltas dos veces cada año. Esos abades inventaron la siguiente fórmula: «Yo te absuelvo hasta donde puedo y hasta donde tú necesitas». Parece que hubiera sido más justo y más respetuoso para el Ser Supremo, decir: «Quiera Dios perdonar tus faltas y las mías».

La confesión ha conseguido algunas veces que restituyan lo robado algunos rateruelos, pero en muchas ocasiones ha producido perturbaciones en el estado y obligado a los penitentes a ser rebeldes y sanguinarios, porque así lo dictaba su conciencia. Los sacerdotes güelfos negaban la absolución a los gibelinos, y los sacerdotes gibelinos a los güelfos. El consejero de Estado, Lenet, refiere en sus Memorias que todo lo que pudo obtener en Borgoña para sublevar a los pueblos en favor del príncipe de Condé, al que Mazarino había encarcelado en Vincennes, fue «soltar los sacerdotes en los confesionarios». Esto equivale a tratarlos de perros rabiosos que podían incitar a la guerra civil por medio del secreto de la confesión.

En el sitio de Barcelona, los frailes se negaban a absolver a los que permanecían fieles a Felipe V, y en la última revolución de Génova se advirtió a los ciudadanos que no se absolvería a ninguno que no tomara las armas contra los austríacos. La confesión, en todas las épocas, se trocó de remedio saludable en veneno. Los asesinos de los Sforza, Médicis, príncipes de Orange y reyes de Francia, para cometer sus asesinatos se preparaban con el sacramento de la confesión. Luis XI y la Brinvilliers se confesaban tras haber cometido un crimen y lo hacían con frecuencia. Eran como los glotones, que toman medicinas para tener más apetito.

De la revelación en la confesión.
La contestación que dio el jesuita Cotón a Enrique IV durará más que la Orden de los jesuitas. «¿Revelarías la confesión que os hiciera el hombre que estuviera resuelto a asesinarme?» «No, pero me interpondría entre vos y él.» No siempre se ha seguido la máxima del padre Cotón. En algunos países existen misterios de Estado que el público desconoce y en los cuales no son ajenas las revelaciones de la confesión. Se sabe, por mediación de los confesores oficiales, los secretos de los presos.

Algunos confesores, para poner de acuerdo su interés con el secreto de la confesión usan un artificio singular. Revelan, no lo que el preso dice, sino lo que se ha callado. Por ejemplo, cuando tienen que averiguar si el acusado tiene por cómplices un francés o un italiano, dicen al que hizo el encargo: El preso me juró que no habló a ningún italiano de sus proyectos. De lo que deducen que es un francés el sospechoso de culpa.

Bodin dice, en su libro De la República: «El culpable así descubierto no puede negar que conspiró contra la vida del rey, o quiso hacerlo. Como le sucedió a un gentilhombre de Normandía, que al confesarse con un religioso le dijo que quiso matar al rey Francisco I. El religioso advirtió al rey, que envió al gentilhombre a la corte del Parlamento y fue sentenciado a muerte, como he sabido por M. Canaye, abogado en el Parlamento».

Se sabe la traición que el jesuita Daubeton cometió con Felipe V, rey de España, del que era confesor. Por una política mal entendida, el jesuita creyó que debía enterar de los secretos de su penitente al duque de Orleáns, regente del reino, y cometió la imprudencia de escribirle lo que ni siquiera podía confiar a nadie al oído. El duque de Orleáns envió la carta al rey de España; el jesuita fue expulsado del país y murió poco después. Este es un hecho probado.

Resulta extraña la bula del papa Gregorio XV, publicada el 30 de agosto de 1622, en la que permite revelar la confesión de ciertos casos. No deja de ser difícil determinar cuándo puede revelarse el secreto de la confesión, porque de ser en el caso de cometer el crimen de lesa majestad humana, es fácil llevar demasiado lejos ese crimen, y de llevarlo hasta el contrabando de sal y muselinas, porque ofende a las majestades. Con mayor razón se deben revelar los crímenes de lesa majestad divina, y este delito puede extenderse hasta las menores faltas, como por ejemplo, no haber asistido a las vísperas. Por tanto, sería importante decidir qué confesiones deben revelarse y cuáles guardarse secretas, pero esta decisión sería peligrosa porque hay cosas que no se deben profundizar.

Pontas, que decide en tres volúmenes en folio los casos de conciencia que pueden presentarse a los franceses, pero es desconocido en el resto del mundo, dice que en ningún caso debe revelarse el secreto de la confesión. Los parlamentos han decidido lo contrario. Así, ¿a quién debemos creer, a Pontas o a los guardianes de las leyes del reino, que velan por la vida de los reyes y la salud del Estado? (1)

(1) Pontas, Diccionario de casos de conciencia, publicado en París en 1715 y reimpreso en
1741. Tres volúmenes en folio.

De si los laicos y las mujeres han sido confesores y confesoras.
Así como en la antigua ley los laicos se confesaban unos con otros, en la nueva ley estuvieron haciendo lo mismo durante mucho tiempo. Para demostrar que esto es cierto, basta citar a Joinville, que concretamente dice que «el condestable de Chipre se confesó con él y le absolvió, usando el derecho que tenía para hacerlo».

Santo Tomás se expresa en estos términos, en la tercera parte de la Suma: «Confessio ex defectu sacerdotis laico facta sacramentalis est quodam modo» (La confesión que se hace con un laico a falta de sacerdote es sacramental en cierto modo).

Se ve en la Vida de san Burgundofare y en la Regla de un desconocido, que las monjas confesaban a su abadesa los pecados más graves. La Regla de san Donato ordena que las religiosas descubran tres veces cada día sus faltas a la superiora. En las Capitulares de nuestros reyes leemos que es preciso abrogar el derecho que las abadesas han usurpado, contrario a las costumbres de la Santa Iglesia, de dar bendiciones e imponer las manos, lo que parece significar dar la absolución y supone la confesión de los pecados. Marco, patriarca de Alejandría, preguntó a Balzamón, célebre canonista griego de su época, si debe concederse a las abadesas permiso para confesar, y Balzamón le contestó negativamente. En el derecho canónico consta un decreto del papa Inocencio III que manda a los obispos de Valencia y de Burgos que no permitan a ciertas abadesas bendecir a las monjas de su comunidad, confesarlas, ni predicar públicamente, «porque —dice el decreto— aunque la bienaventurada Virgen María sea superior a los apóstoles en dignidad y en mérito, no fue a ella, sino a los apóstoles, a quienes el Señor confió las llaves del reino de los cielos». Ese derecho era tan antiguo que ya constaba en las Reglas de san Basilio y permitía a las abadesas confesar a las monjas de su comunidad junto con un sacerdote. El padre Martene, en Ritos de la Iglesia, dice que las abadesas confesaron a las monjas durante mucho tiempo, y añade que como las mujeres eran tan curiosas las tuvieron que privar de ese derecho.

El ex jesuita Nonotte debe confesarse y hacer penitencia, no por haber sido de los mayores ignorantes que han emborronado papel (porque esto no es un pecado), ni por haber considerado como errores verdades que desconocía, sino por haber calumniado con la más mostrenca insolencia al autor de este artículo y haber llamado loco a su hermano, negando los hechos que acabamos de referir y otros muchos que no conocía. Con ello se ha hecho acreedor al fuego del infierno. Esperemos con fundamento que pedirá perdón a Dios de las muchas tonterías que ha dicho; nosotros no deseamos la muerte del pecador, sino su conversión.

Durante mucho tiempo se ha preguntado por qué tres hombres famosos en la pequeña parte del Globo donde está en uso la confesión, han muerto sin ese sacramento. Esos hombres son el papa León X, Pellisson y el cardenal Dubois. Pellisson, que fue protestante hasta la edad de cuarenta años, se convirtió al catolicismo para disfrutar de algunos beneficios, y el papa León X estaba tan ocupado en asuntos temporales cuando le sorprendió la muerte que no tuvo tiempo para ocuparse de asuntos espirituales.

De las cédulas de confesión.
Los protestantes se confiesan con Dios y los católicos con los hombres. Los protestantes dicen que no se puede engañar a Dios, mientras que a los hombres podemos decirles lo que queremos. Como siempre rehuímos la controversia, no entramos en esta cuestión. Nuestra sociedad literaria se compone de católicos y de protestantes que se reúnen por amor a las letras, sin consentir que las disputas eclesiásticas siembren la cizaña.

En Italia y demás países católicos toda la gente, sin distinción, confiesa y comulga. Si se cometen pecados graves, tenéis en cambio confesores que os absuelvan. Si vuestra confesión nada vale, tanto peor para vosotros. Mediante pago, os dan un recibo impreso con el cual podéis comulgar, y luego meten todos los recibos en un copón; ésta es la costumbre.

En París, no se conocieron esos billetes al portador hasta el año 1750 en que el arzobispo ideó abrir una especie de banco espiritual para extirpar el jansenismo y triunfara la bula Unigenitus. El arzobispo mandó que se negara la extremaunción y el viático a los enfermos que no presentaran la cédula de confesión firmada por un sacerdote constitucionario.

Esa medida equivalió a negar los sacramentos a las nueve décimas partes de la población de París. Inútilmente le decían al arzobispo: «Pensad bien lo que estáis haciendo, porque o los sacramentos son necesarios para no condenarse o podemos salvarnos sin recibirlos teniendo fe, esperanza y caridad, buenas obras y los méritos del Salvador. Si podemos salvarnos sin recibir el viático, las cédulas de confesión son inútiles; si los sacramentos son necesarios, se condena a todos aquellos a quienes no los administráis; tendréis la culpa de que se quemen durante toda la eternidad muchísimas almas, suponiendo que viváis bastante tiempo para enterrarlas. Calmaos y dejad morir a cada cual como pueda». El arzobispo no contestó a este dilema, pero persistió en su idea.

Es un proceder horrible valerse de la religión para atormentar a los hombres, cuando la religión es para consolarles. El Parlamento, percatándose de las perturbaciones de la sociedad, dictó decretos contrarios al mandato del arzobispo. Mas como quiera que la jerarquía eclesiástica no quiso acatar la autoridad legislativa, la magistratura se vio obligada a emplear la fuerza y envió arqueros para obligar a los sacerdotes a que confesaran, dieran la comunión y enterraran a los parisienses, cumpliendo la voluntad de éstos.

En este exceso de ridículo nunca conocido hasta entonces, las intrigas y las cuestiones se enconaron tanto que perturbaron el reino, y se llegó hasta el extremo de desterrar a los miembros del Parlamento y después al arzobispo de París. Las cédulas de confesión hubieran promovido una guerra civil en tiempos anteriores, pero en el nuestro sólo produjeron por fortuna desavenencias civiles. El espíritu filosófico, que no es sino el desarrollo de la razón, proporcionó a las personas honradas el 
único antídoto que erradica las enfermedades epidémicas.


miércoles, 19 de julio de 2017

SENECA Y YO VAMOS A HABLAR DE SUICIDIO (ABSTENERSE PSEUDOMORALISTAS, ESPÍRITUS PACATOS Y CESURADORES COMPULSIVOS. AQUÍ SE HABLA DE LO QUE YO QUIERO)

PARA ENTRAR EN TEMA A MODO DE PRESENTACIÓN DEL CONFERENCIANTE QUE, DEJANDO EL OLIMPO, NOS INSTRUYE Y RECUERDA COSAS QUE ES PRECISO TENER PRESENTE.

A mí es fácil darme lecciones, de muchísimas cosas y, mis amigos saben que escucho atentamente a los que considero que me pueden enseñar algo. Pero tengo pocos amigos. Así que escucho pocas lecciones. Hace unos días, viendo tanto y tanto cartel lapidario con tantas quejas sobre los malos que somos todos y lo mal que anda la humanidad y el hambre que hay en el mundo y todas esas cosas alegres con las que deleitáis vuestros masoquistas espíritus, se me ocurrió un toque de atención en la que en una frase muy corta (las largas las dejo para asuntos importantes) utilizaba yo la palabra (SUICIDIO).  No bien hube tecleado "Publicar", cuando todos los timbres de mi ordenador (porque mi ordenador es muy chivato y enseguida me avisa) se pusieron a pitar con una urgencia de catástrofe apocalíptica.

Por lo visto mis palabras eran poco menos que de.... "incitación a la autoinmolación" de un montón de adolescentes que lo hacen, según estadísticas fiables que supongo obraban en poder de la horda atacante. Alguien me preguntó si yo "entendía" algo de suicidios. Contesté que algo había oído del tema. Al parecer nadie me había visto en ningún Congreso de Suicidiología. Y quién así me chillaba, aunque su educación no le permitía escribir con mayúsculas, aducía su pertenencia a la Rama Sanitaria para avalar su mayor conocimiento sobre el asunto del que yo pudiera tener. Como ya era hora de dormir, el tema quedó..... pues, así....como zanjado. Pero qué va. A mí no me zanja un tema nadie por tener enmarcado un título académico. Porque, entonces, como en el tute, yo podía decir: "mayores ganan..." (creo que es el tute. Desde que dejé el barco del Mississipi no he vuelto a jugar). Aunque los míos deben de andar por algún cajón, más o menos localizados por si alguien me pide alguna demostración. En uno de ellos, dice que el estado español reconocía........ y se expedía a tantos de tantos de mi...........tantos, el correspondiente título de Psicología. No me considero yo una experta en nada que tenga que ver con el ser humano, aunque me tuviera que empollar todo lo que se ha escrito sobre dicha disciplina a lo largo de la historia y no se me ocurre callar a nadie porque yo tenga un título polvoroso metido en algún cajón. Pero, lo que no puedo admitir es que el estamento médico se apropie también de la Etica y mucho menos puedo admitir que el pronunciar la palabra "SUICIDIO", desencadene una hecatombe de dimensiones bíblicas. 

Todo lo que sé de las personas se basa en mis observaciones y en mi experiencia y los libros me han ayudado a tener un vocabulario florido y clarito para poder escribir tostones como éste. Pero, precisamente del tema que nos ocupa sé MUCÍIIIIISIMO, por las vías indicadas y por el hecho incuestionable de que si hay alguien en esta sala que haya pasado la vida entre adolescentes, esa es MI MENDA. Ni Congresos, ni Simposiums, ni Jornadas contra....., ni Jornadas pro..., ni convivencias, ni cualquier otra zarandaja que se nos ocurra, acabará con esos dolorosos casos. Y, desde luego, el no nombrarlo, nos retrotrae al tiempo de las cavernas, cuando nuestros ancestros pintaban bisontes, no sé si por miedo, por aburrimiento en las largas noches de invierno o por ese pensamiento fetichista que piensa que las cosas son atraídas por su representación. Mejor, con tranquilidad, sin apasionamientos y si tienen Vds. ganas, analicen el cambio en las estructuras familiares producidos en los últimos tiempos, el efecto dominó y sobre todo la santurronería que renace al grito de lo políticamente correcto.Quizá por ese camino, se pueda descubrir "bicheras ande naide creiba que hubiera gusano"

Otro apunte que se me ocurre, al hilo del tema y, para no dejarme nada en el tintero. Puesto que mi escrito no era en absoluto tan mortífero como se quería hacer creer, no tuve más remedio que darme cuenta de que la persona que se me abalanzó con tan tremenda furibundia, no era la primera vez que lo hacía en alguna que otra ocasión. O sea, que mi vocabulario no es el que ella quisiera. Pero es que yo nací de pié y según mi madre lo primero que dije: "apaguen la luz.......". O sea, que soy así, hablo así y no pienso cambiar a no ser que YO considere en algún momento que alguien necesita que lo haga. Pues, aparte de todas esas cosas, Dios me dotó con tal cantidad de EMPATÍA que me sale hasta por los ojos. 

Y, sin más por mi parte, tengo el gusto de presentarles a Vd. a nuestro insigne conferenciante de hoy, que no necesita más que ser llamado para hablar de lo divino y lo humano.


LIBRO VIII

Causas que pueden justificar el suicidio

Después de largo tiempo he visto de nuevo tu querida Pompeya : me he vuelto a encontrar como en medio de mi juventud. Todo cuanto en ella había realizado durante mis años mozos me parecía que aún podía realizarlo y que poco antes lo había realizado.
Hemos pasado navegando por la vida, Lucilio, y como en el mar, en frase de nuestro Virgilio, «las tierras y las ciudades se alejan», así a lo largo de esta carrera velocísima de la vida, primero hemos dejado atrás la niñez, a continuación la adolescencia, luego el período aquel que discurre entre la juventud y la vejez, situado en la frontera de una y otra, después los mejores años de la propia vejez; por último empezamos a vislumbrar el término común de la raza humana.

Como un escollo lo consideramos nosotros llenos de insensatez; en realidad es el puerto que, en ocasiones, hay que buscar y nunca rehuir; todo el que ha sido conducido a él en sus primeros años no debe lamentarse por ello más que el navegante que hizo la travesía con rapidez. Pues, como sabes, a uno los vientos flojos lo hacen su juguete reteniéndole y fatigándole con el tedio de una calma persistente, a otro el soplo constante le conduce a término con suma rapidez.

Esto mismo, piénsalo, nos acontece a nosotros: a unos la vida con gran velocidad les condujo al punto al que habían de llegar, aunque su marcha hubiera sido lenta; a otros los debilitó y torturó. Mas la vida, como sabes, no debe conservarse por encima de todo, ya que no es un bien el vivir, sino el vivir con rectitud. En consecuencia, el sabio vivirá mientras deba, no mientras pueda.

Considerará en qué lugar ha de vivir, en qué comunidad, de qué forma, cuál es su cometido. Piensa siempre en la calidad de la vida, no en su duración. Si le sobrevienen muchas contrariedades que perturban su quietud, abandona su puesto. Y esta conducta no la adopta tan sólo en caso de necesidad extrema, sino que tan pronto como la fortuna comienza a inspirarle recelo, examina atentamente si no es aquél el momento de terminar. Considera sin importancia alguna darse la muerte o recibirla, que ésta acontezca más pronto o más tarde: no la teme como a una gran pérdida. Nadie puede perder mucho cuando el agua se escurre gota a gota.

Morir más pronto o más tarde no es la cuestión; morir bien o mal, ésa es la cuestión; pero morir bien supone evitar el riesgo de vivir mal. De ahí que juzgue muy poco viril la frase de aquel rodio que, metido en una jaula por el tirano y alimentado como una fiera cualquiera, así dijo a uno que le aconsejaba abstenerse de comer: «Al hombre le cabe mantener la esperanza de todo, mientras vive».

Aunque esto fuera verdad, la vida no debe comprarse a cualquier precio. Por más cuantiosas que sean ciertas ganancias, por más seguras que sean, no las obtendré a costa de reconocer vilmente mi cobardía; ¿voy a pensar que la fortuna tiene poder omnímodo sobre el que vive, antes que pensar que ninguno posee sobre el que sabe morir?

Algunas veces, sin embargo, aun cuando la muerte amenace con toda seguridad y conozca el sabio que ha sido decretado contra él el suplicio, no prestará su concurso a la ejecución del castigo: lo prestaría a su propia debilidad. Es necedad morir por temor a la muerte. Se presenta el que te va a matar, espéralo. ¿Por qué te adelantas? ¿Por qué te conviertes en ejecutor de la crueldad ajena? ¿Acaso envidias a tu verdugo o le compadeces? Sócrates pudo acabar con su vida dejando de comer y sucumbir por inanición antes que por envenenamiento; con todo, pasó treinta días en la cárcel a la espera de la muerte, no porque pensase que todo era posible y que tan larga dilación daba cabida a muchas esperanzas, sino para someterse a las leyes, para hacer fruir a sus amigos del Sócrates de los postreros momentos. ¿Qué mayor absurdo que despreciar la muerte y, en cambio, temer el veneno?.Escribonia, mujer enérgica, fue la tía de Druso Libón, un joven tan necio como noble, que aspiraba a puestos superiores a los que nadie en aquel tiempo, o él mismo en cualquier tiempo, podía ambicionar. Cuando era sacado del senado, enfermo, en una litera, acompañado de un cortejo en verdad poco concurrido —pues todos sus familiares habían abandonado sin piedad a quién más que un reo era ya un cadáver—, se puso a deliberar si se daría la muerte o esperaría su llegada. Escribonia le reprendió: «¿por qué te complaces en llevar a cabo un asunto que te es ajeno?». Pero no logró convencerle; él se quitó la vida y con toda razón. Porque quien a los tres o cuatro días va a morir por decisión del enemigo, si prolonga la vida, cumple el cometido de otro.

Así que no se puede decidir de forma general si hemos de anticiparnos a la muerte o aguardar su venida, en el caso de que una violencia externa nos conmine con ella; existen diversas circunstancias que pueden decidirnos por una u otra alternativa. Si se nos da opción entre una muerte dolorosa y otra sencilla y apacible, ¿por qué no escoger esta última? Del mismo modo que elegiré la nave en que navegar y la casa en que habitar, así también la muerte con que salir de la vida. Por otra parte, así como no siempre es mejor la vida más larga, así resulta siempre peor la muerte que más se prolonga.

Más que en ningún otro asunto es en el trance de la muerte cuando debemos seguir la inclinación de nuestra alma. Busque la salida por donde le guíe su impulso: bien sea que apetezca la espada, o la cuerda, o algún veneno que penetre en las venas, prosiga hasta el final y rompa las cadenas de la esclavitud. Su vida cada cual debe hacerla aceptable a los demás, su muerte a sí mismo: la mejor es la que nos agrada.

Son torpes estos raciocinios: «Uno dirá que he obrado con poca entereza, otro que con excesiva temeridad, un tercero que existía algún género de muerte que exigía mayor esfuerzo». Por tu parte has de pensar que se ventila una decisión que no concierne a la opinión pública. Atiende tan sólo a este objetivo: a sustraerte lo más pronto posible a la fortuna; por lo demás no faltarán quienes juzguen mal de tu acción.

Encontrarás incluso maestros de sabiduría que niegan sea lícito hacer violencia a la propia vida y consideran como pecado que uno se convierta en su propio asesino: hay que aguardar, dicen, el final que la naturaleza determinó. Quien así habla no se da cuenta de que bloquea el camino hacia la libertad. Ninguna solución mejor ha encontrado la ley eterna que la de habernos otorgado una sola entrada en la vida y muchas salidas. ¿Voy a esperar la crueldad de la enfermedad o de los humanos, cuando puedo abrirme paso a través de los tormentos y conjurar la adversidad? Este es un motivo importante para no quejarnos de la vida: que a nadie retiene.

Buena es la condición de las cosas humanas, dado que nadie es desgraciado sino por su culpa. ¿Te agrada? Sigue viviendo. ¿No te agrada? Puedes regresar a tu lugar de origen. Para aliviar el dolor de cabeza a menudo te has sangrado; para suprimir la plétora, uno se abre la vena. No se precisa de una dilatada herida para cortarse las entrañas: basta el bisturí para abrir el camino hacia aquella excelsa libertad; la seguridad depende de un pinchazo. ¿Cuál es, pues, el motivo de nuestra indolencia y torpeza? Ninguno de nosotros piensa que algún día tendrá que salir de este domicilio, cual viejos inquilinos a quienes su apego al lugar y sus hábitos les retienen en su casa aun en medio de afrentas.
¿Quieres mantenerte libre frente a ese tu cuerpo? Habita en él como quien tiene que cambiar de residencia. Recuerda que algún día te verás privado de ese consorcio: te harás más fuerte ante la necesidad de partir. Pero ¿cómo van a pensar en su final quienes no ponen límite alguno a sus deseos?

Para ningún otro asunto es tan necesaria la preparación, ya que en otros casos puede que el adiestramiento resulte superfluo. El alma se ha preparado para la pobreza: hemos mantenido la riqueza. Nos hemos fortalecido para desdeñar el dolor: la prueba de esta virtud jamás nos la exigirá el vigor de nuestro cuerpo robusto y sano. Nos aleccionamos para soportar con firmeza la nostalgia de los seres queridos: a todos cuantos amábamos la fortuna nos los conservó en vida. Ésta es, pues, la única preparación que algún día se nos exigirá poner en práctica.

No tienes por qué pensar que sólo los grandes caracteres tuvieron entereza para destruir las barreras de la esclavitud humana. No tienes por qué juzgar que esto no pudo hacerlo más que Catón, quien arrancó con la mano el alma que no había podido expulsar con la espada. Hombres de ínfima condición con un poderoso impulso alcanzaron el lugar seguro; puesto que no les era posible morir a su gusto ni escoger conforme a su deseo los instrumentos de muerte, arrebataron cualquier objeto a su alcance y aquello que no era nocivo por naturaleza lo transformaron con su violencia en dardo mortífero.

Poco ha, durante una lucha de gladiadores con las fieras, uno de los germanos que iba a participar en el espectáculo matinal se retiró al excusado para evacuar —a ningún otro lugar reservado se le permitia ir sin escolta—. Allí, el palo que, adherido a una esponja, se emplea para limpiar la impureza del cuerpo, lo embutió todo entero en la garganta, con lo que, obstruidas las fauces, se ahogó. Acto éste que supuso un escarnio para la muerte. Así, desde luego, poco limpiamente, poco decorosamente. ¿Hay algo más absurdo que morir con mucha finura? ¡Oh varón fuerte!, ¡digno de hacer la elección de su destino! ¡Con qué firmeza se hubiera servido de la espada!, ¡con cuánto arrojo se hubiera lanzado a la sima profunda del mar o a un precipicio escarpado! Desprovisto de todo recurso, aún halló la manera de tener que agradecer sólo a sí mismo la muerte y el arma mortal, a fin de que aprendamos que para morir no existe más obstáculo que nuestra voluntad. Juzgue cada cual, según su propio criterio, la acción de este hombre tan impetuoso, con tal que esté de acuerdo en que debemos preferir la muerte más inmunda a la más noble esclavitud.

Puesto que he comenzado a aducir ejemplos de gente humilde, continuaré con ellos: sin duda cada cual será más exigente consigo si comprueba que la muerte aun los más despreciables la pueden despreciar. Los Catones, los Escipiones y otros cuyos nombres estamos acostumbrados a escuchar con admiración los suponemos a una altura inimitable. Ahora yo te mostraré que de esta virtud tenemos tantos ejemplos entre los que combaten en el circo con las fieras como entre los caudillos de la guerra civil.

Poco ha, cuando era llevado en un carro, en medio de la escolta, un esclavo destinado al espectáculo matinal, bamboleándose como dominado por el sueño, dejó caer la cabeza hasta introducirla entre los radios de la rueda, y se mantuvo en su asiento hasta tanto que el giro de ésta le cortase el cuello: en el mismo vehículo que le conducía al suplicio, escapó de éste. Ningún obstáculo existe para quien desea forzarlo y salir: la naturaleza nos guarda en campo abierto. Aquel a quien su extrema necesidad se lo permite, trate de conseguir una salida fácil; quien tiene a mano muchos medios de liberarse debe hacer su elección examinando por dónde escapará mejor; a quien la ocasión se le presenta difícil, ese que agarre la más próxima como la mejor, aunque sea inaudita, aunque sea sorprendente. No le faltarán iniciativas para la muerte a quien no le falte valor. ¿Te das cuenta cómo hasta los esclavos más viles, cuando el dolor les estimula, aguzan su ingenio y engañan a la guardia más atenta? Grande es el hombre que no sólo se impuso a sí mismo la muerte, sino que, además, la encontró.

Sobre aquellas mismas competiciones del circo te he prometido varios ejemplos: Durante el segundo espectáculo de la naumaquia uno de los bárbaros hundió entera en su garganta la lanza que había recibido contra sus adversarios. «¿Por qué», se decía, «por qué no huyo al instante de todo tormento, de todo escarnio?, ¿por qué con las armas en la mano aguardó la muerte?». Este espectáculo resultó tanto más bello cuanto es más digno que los hombres aprendan a morir que a matar.

¿Qué, pues? El valor que posee hasta la gente depravada y criminal ¿no lo poseerán aquellos a quienes para arrostrar tales infortunios les aleccionó una larga meditación y la razón, maestra de todo saber? Ella nos enseña que, si la muerte tiene múltiples accesos, su final es el mismo, y que nada importa dónde comienza lo que al fin llega.

Esa misma razón te exhorta a morir de la forma que te agrade, si puedes; pero si no, de la forma que te sea posible, y que eches mano de cuanto tuvieres a tu alcance para quitarte la vida. Es vergonzoso vivir del robo; por el contrario, morir mediante un robo es magnífico.






martes, 18 de julio de 2017

OERA LINDA. MANUSCRITO DEL SIGLO XIII ( V )




ESTOS SON LOS TRES PRINCIPIOS EN LOS QUE ESTAS LEYES SE FUNDAMENTAN

1.- Todos los hombres saben que requieren cosas necesarias para la vida y si no pueden obtenerlas no saben cómo preservar su vida.

2.- Todos los hombres tienen un natural deseo de tener niños, y si no es satisfecho no  son conscientes del mal que se puede producir.

3.- Cada hombre sabe que desea vivir libre y tranquilamente, y que los demás quieren lo mismo.

Para asegurar esto, se han hecho estas leyes y normas.

El pueblo de Finda también tiene sus normas y regulaciones, pero no han sido hechas de acuerdo con lo justo – sólo en provecho de sacerdotes y príncipes- Por lo tanto sus estados están llenos de querellas y asesinatos.

1.- Si cualquier hombre cae en un estado de indigencia, su caso deberá ser tenido en cuenta por las vírgenes, porque el alto pensamiento Frisón no puede aguantar hacerlo solo.

2.- Si cualquier hombre es pobre porque no quiere trabajar, debe ser expulsado de la pueblo, porque los cobardes y locos son molestos y malintencionados, por lo que es preciso librarse de ellos.

3.- Cada joven debe buscar una prometida y casarse a los veinticinco.

4.- Si un joven no se casa a los veinticinco, debe marcharse de su casa y los más jóvenes deben evitarle. Si entonces no quiere casarse, se le debe declarar muerto, y dejar la comarca, de tal forma que no constituya una ofensa.

5.- Si un hombre es impotente, debe declarar abiertamente que nadie tiene nada que temer de él, después puede ir o venir donde guste.

6.- Si después de esto, él comete algún acto de incontinencia, entonces debe huir, si no lo hace puede caer en la venganza de aquellos a los que ha ofendido, y nadie debe ayudarle.

7.- Cualquiera que cometiera un robo debe restituir el triple. Por una segunda ofensas será mandado a las minas de estaño. La persona robada puede perdonarle, si le place, pero a la tercera ofensa nadie le podrá proteger.


ESTAS NORMAS SE HICIERON PARA LAS PELEAS ENTRE LA GENTE

1.- Si alguien en un momento de pasión o sin mala voluntad le rompe un miembro a otro, o le arranca un ojo o un diente, debe pagar lo que el injuriado demande. Si no puede pagar, debe sufrir el mismo daño que él le ha hecho al otro. Si se niega a ello, puede acudir al BurgtMaagd para ser enviado a trabajar a las minas de estaño hasta que haya expiado su crimen según la ley general.

2.- Si alguien es tan malvado que mata a un Frisón, debe pagar con su propia vida, pero si el Burgtmaagd puede mandarle a las minas de estaño para toda la vida después de detenerlo, puede hacerlo.

3.- Si el prisionero puede probar por propios testigos que la muerte fue accidental, debe irse libre; pero si ocurre una segunda vez, debe ir a las minas de estaño para no sufrir nada parecido por rencor o venganza.


ESTAS SON LAS NORMAS PARA LOS BASTARDOS

1.- Si alguien prende fuego a la casa de otro, no es un Frisón, es un bastardo. Si es cogido en el acto, debe ser arrojado al fuego, nunca estará seguro de la justicia vengadora.

2.- Un verdadero Frisón no hablará mal de las faltas de sus vecinos. Si un hombre se injuria a sí mismo, pero no hace daño a otros, él será su propio juez; pero si se pone tan malo que es peligroso para otros, deben cogerlo antes del delito. Pero si en vez de cometer un delito un hombre acusa a otro por la espalda, será puesto en la picota en la plaza del mercado y después se le expulsará de la comarca, pero no a las minas de estaño, porque allí un murmurador es casi más peligroso.

3.- Si se probara que un hombre es un traidor y enseña a nuestros enemigos los caminos que conducen a nuestros sitios de refugio, o se arrastra con ellos en la noche, debe ser considerado vástago de Finda; debe ser quemado. Los marineros deben llevar a sus madres y todos sus parientes a una isla desierta y allí esparcir sus cenizas para que ninguna venenosa hierba pueda surgir de ellas. Las muchachas deben pregonar su nombre en todas las ciudades, para que ningún niño lleve su nombre y que sus ancestros le repudien.

La guerra había llegado y había acabado, pero el hambre vino en su lugar. Había tres hombres que robaron cada uno un saco de maíz de distintos propietarios, pero fueron capturados. El primer propietario llevó a su ladrón ante el juez y las vírgenes dijeron en todas partes que estaba bien hecho. El segundo propietario cogió el maíz del su ladrón y le dejó ir en paz. Las vírgenes dijeron que estaba bien hecho. El tercer propietario vino a la casa del ladrón y al ver la miseria que había allí, fue y cogió un carro lleno de todo lo necesario para aliviar sus penas. Las vírgenes de Frya le rodearon y escribieron su hazaña en el libro eterno y le perdonaron todos sus pecados. Esto fue referido a la Weremooder y ésta hizo que fuera conocido por todo el pueblo.


LO QUE AQUÍ ABAJO ESTÁ ESCRITO SE ESCRIBIÓ EN TODOS LOS MUROS DE WARABURGT

(NOTA: El original que he conseguido no trae imágenes, pero supongo que se referirá a alguna de las siguientes. Si no , el lector puede encontrar muchas en internet.)



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Resultado de imagen de ALFABETO MANUSCRITO FRISÓN








Lo que está arriba es el signo de Juul – es decir, el primer símbolo de Wr-alda, así como el origen del principio del que se originó el Tiempo, es el calendario en el que todo debe girar junto con Juul. De acuerdo con este modelo Frya formó el modelo que utilizó para escribir su texto. Cuando Fast era Eeremoeder formó las runas. El rey consorte- es decir, Godofredo el Viejo- formó los números con el abecedario y las runas. No es demasiado que lo celebremos una vez al año. Debemos agradecer eternamente a Wr-lda que haya derramado su espíritu para ejercer tanta influencia sobre nuestros antepasados.

En sus tiempos también Finda inventó una forma de escritura, pero era tan corriente y tan llena de florituras que su descendientes olvidaron pronto su significado.

Después otros estudiaron nuestra escritura – o sea, los Fineses, los Tirios y los Griegos- pero no reconocieron que provenía de Juul, y creyeron que los círculos se referían al sol. Además quisieron que su escritura fuera ilegible para los otros pueblos, porque quizá tuvieran asuntos que ocultar. Haciendo esto, no actuaron sabiamente, porque sus niños sólo con mucha dificultad podían leer los escritos de sus predecesores, sin embargo nuestros escritos más antiguos se pueden leer tan fácilmente como si hubieran sido escritos ayer.

Arriba se muestra el alfabeto y las runas, así como sus figuras.


ESTO ESTABA ESCRITO EN TODAS LA CIUDADELAS

Antes de que el mal tiempo llegara a nuestras tierras, eran las más bellas del mundo. El sol salía muy alto y rara vez hacía frío. Los árboles y los arbustos producían varios frutos que ahora se han perdido. En los campos teníamos no sólo cebada, avena y centeno, sino también trigo que relucía como el oro y que podía ser comido al aire libre. Los días no se contaban porque uno era tan feliz como otro.

Por un lado estábamos limitados por el mar de Wr-alda, en el que nadie excepto nosotros podía pasear o pescar. Por el otro lado estábamos rodeados por el amplio Twiskland (Tusscheland, Duitschland) a través del cual el pueblo de Finda no se atrevía a pasar por los brumosos bosques y las fieras salvajes.

Al Este nuestras fronteras llegaban hasta el Mar del Este y al Oeste hasta el Mar Mediterráneo; así que además de pequeños ríos teníamos doce largos ríos dados por Wr-alda para mantener nuestra tierra húmeda y enseñar a nuestros marineros el camino al mar.

Las orillas de estos ríos estaban en aquel tiempo totalmente habitadas por nuestro pueblo, igual que las orillas del Rhin de un lado a otro; enfrente teníamos Dinamarca y Jutland y un Burgtmaagd. De allí obteníamos cobre y acero así como alquitrán y brea, y otras cosas necesarias. Frente a nosotros teníamos a Bretaña, antiguamente Westland, con sus minas de estaño.

Bretaña era una tierra para los exilados, que con la ayuda de su Burgtmaagd había huído para salvar sus vidas. Pero para que no intentaran volver eran tatuados con una B en la frente, los desterrados con tinta roja, los otros criminales con azul. Además, nuestros marineros y comerciantes tenían muchas fábricas a lo largo de la distante Krokelanders (tierras griegas) y en Lidia. En Lidia (Lybia) la gente era negra. Como nuestro país era tan grande y extenso, teníamos diferentes nombres. Los que estaban asentados al Este de Denmark fueron llamados Jutten, porque apenas hacían otra cosa que buscar ámbar (jutten) por las orillas. Los que vivían en las islas se conocían como Letten, porque llevaban una vida apartada. Los que vivían entre Denmark y Dandval, ahora Scheldt, eran llamados Stuurlieden (guías), Zeekampers (hombres del mar) y Angelaren (pescadores). Los Angelaren eran pescadores en el mar y se les llamaba así porque usaban sogas y ganchos colgados de las redes. Desde aquí hasta la parte más cercana de Krekaland eran conocidos como Kadhemers, porque nunca iban hacia el mar y permanecían en tierra.

Los que estaban asentados en las marcas más altas lindando conTwisklanden (Germany) se conocían como Saxmanen, porque estaban peleando siempre con las bestias salvajes y los salvajes Britones. Entre estos nosotros teníamos el nombre de Landzaten (nativos de la tierra), Marzaten (nativos de los pantanos) y Woud o Hout zaten (nativos de la madera).



CÓMO LLEGÓ EL MAL TIEMPO


Durante todo el verano, el Sol había estado escondido tras las nubes, como si no tuviera ganas de mirar a la Tierra y la humedad permanecía suspendida como una cortina lluviosa sobre las casas y los pantanos. Había una calma continua, el aire era espeso y pesado y en el corazón de los hombres no había ni alegría ni complacencia. En medio de esta quietud, la Tierra empezó a temblar como si estuviera agonizante. Las montañas se abrieron para expulsar con fuerza fuego y llamas. Algunas se hundieron en el seno de la tierra y en otros sitios las montañas surgieron en el seno de las llanuras. Aldland, llamada por los marineros Altland, desapareció, y se levantó sobre la colina y el valle una terrible ola tan alta que sepultó todo en el mar. Muchos habitantes fueron tragados por la tierra y otros, que habían escapado al fuego, perecieron en el agua.

No fue sólo en el territorio de Finda dónde la Tierra vomitó fuego, sino también en Twiskland. Los bosques fueron arrasados uno tras otro y, cuando el viento vino de allí, nuestra tierra se cubrió de cenizas. Los ríos cambiaron su curso y, en sus desembocaduras se formaron nuevas islas de arena y nuevas corrientes.

Esto duró tres años, pero al final cesó y se pudieron vislumbrar los bosques. Muchos pueblos se habían sumergido y, en otros lugares, la tierra surgió sobre el mar, la madera había sido destruida a través de media Twiskland. Las tropas del pueblo de Finda llegaron y se asentaron en los lugares vacíos. Nuestro disperso pueblo fue exterminado o esclavizado. Entonces una doble vigilancia se impuso sobre nosotros y el tiempo nos demostró que la unión hace la fuerza.


ESTO FUE ESCRITO EN WARABURGT POR LOS ALDEGAMUDE

Waeaburgt no es una ciudad de vírgenes, sino el lugar dónde todos los artículos extranjeros se ponen a la venta. Está a tres horas al Sur de Medeasblik.

Esto es el Prefacio

Altas colinas rodean tu cabeza; todavía lloran los arroyos y las nubes. Sí. Schoonland (Scandinavia) se ruboriza, un pueblo esclavizado pisotea tus vestiduras, Oh Frya.

Esta es la historia

En el año ciento uno después del hundimiento de Aldland, un pueblo apareció por el Este. Este pueblo era conducido por otro. Por detrás de nosotros, en Twiskiland, disputaron entre ellos, se dividieron en dos partes y cada unos siguió caminos distintos. Uno no tenía previsto acercase a nosotros, pero el otro vino a espaldas de nuestra Schoonland, que estaba escasamente poblada, particularmente la parte superior. Por lo tanto les fue fácil adueñarse de ella sin nuestra oposición y, como ellos no estaban armados, nosotros no se lo impedimos. Ahora que hemos aprendido a conocerlos, podemos describir sus costumbres, antes de decir de qué forma se acercaron a nosotros. No eran violentos, como la mayoría del pueblo de Finda, pero, como los Egipcios, tenían sacerdotes y estatuas en sus templos. Los sacerdotes eran los únicos gobernantes, se llamaban a sí mismos Magyares, y su jege Magy. Era un alto sacerdote y un rey al mismo tiempo. El resto del pueblo no contaba y estaban a sus órdenes. Este pueblo ni siquiera tenía un nombre, pero les llamábamos Fineses, porque si bien en todos sus festivales eran melancólicos y sangrientos, eran tan educados que nosotros nos sentíamos inferiores en este aspecto. Pero todavía no estaban tranquilos, porque eran esclavos de sus sacerdotes y todavía más de sus creencias. Creían que los malos espíritus abundaban por todas partesa, y en el interior del hombre y de las bestias, pero del espíritu de Wr-alda no sabían nada. Tenían armamento de piedra y los Magiares de cobre. Los Magiares decían que podían exorcizar y llamar a los malos espíritus y esto aterrorizaba al pueblo, hasta tal punto que nunca tenía cara de felicidad.

Cuando se hubieron establecido, los Magiares solicitaron nuestra amistad, adoptaron nuestra lengua y costumbres, nuestro ganado y nuestras armas de acero, que ellos habrían comprado muy barato a cambio de sus adornos de oro y plata, que siempre mantuvieran a su pueblo dentro de sus límites y esto escapó a nuestra vigilancia.

Ocho años más tarde, justo en el tiempo de la fiesta de Juul, arrasaron nuestro pueblo como una tormenta de nieve arrastrada por el viento. Todos los que no se hicieron a la mar rápidamente fueron muertos. Frya se presentó, pero los Schoolanders (Scandinavian) no escucharon sus advertencias. Entonces todas las fuerzas se juntaron y se reunieron a tres horas de Godasburgt, pero la guerra continuaba. Kat o Katerine era el nombre de la sacerdotisa que era Burgtmaagd de Godasburgt. Kat era orgullosa y altanera, y nunca necesitaría consejo y ayuda de su madre, pero cuando los Burgtheeren (ciudadanos) lo supieron, ellos mismos mandaron mensajeros a Texland a la Eeremoeder. Mina -este era el nombre de la madre- llamó a todos los navegantes y los jóvenes de Oostflyland y Denmark. De esta expedición salió la historia de Wodin, que fué escrita en las ciudadelas y aquím se copia.

En Aldergamuden vivió un antiguo rey del Mar, cuyo nombre era Sterik, cuyas hazañas fueron famosas. Este viejo lobo de mar tenía tres nietos. Wodin, el mayor, vivía en Lumkamakia, cerca de Eemude, en Oostflyland, con sus padres. En sus tiempos había encabezado tropas. Teunis e Inka eran guerreros navales y estaban justamente con su padre en Aldergamude. Cuando los jóvenes guerreros se juntaron, eligieron a Wodin como su líder o rey, y la fuerza naval eligió a Teunis su rey del mar y a Inka como su almirante. Las naves partieron entonces hacia Denmark, dónde subieron a bordo a Wodin y sus valientes tropas.

El tiempo era favorable, así que llegaron inmediatamente a Schoonland. Cuando llegaron sus hermanos del Norte, Wodin dividió su ejército en tres partes. Frya era su grito de guerra, e hicieron retroceder a los Finns y los Magiares como niños. Cuando Magy oyó que sus fuerzas habían sido derrotadas fácilmente, mandó mensajeros con golpes y heridas en la cabeza, que dijeron a Wodin: Oh, todopoderoso rey, somos culpables, pero todo lo que hemos hecho ha sido movidos por la necesidad. Piensas que hemos atacado a vuestros hermanos por mala voluntad, pero fuimos empujados por nuestros enemigos, que ya están en nuestras colinas. Hemos acudido muchas veces a vuestra Burgtmaagd pidiendo ayuda, pero ella no nos ha contestado. The Magy dice que si matamos la mitad luchando con algún otro, después vendrán los pastores y matarán al resto. The Magy posee grandes riquezas, pero ha visto que Frya es mucho más poderosa que todo nuestros espíritus juntos. Él desea apoyar su cabeza en su regazo. Tú eres el mayor rey guerrero de la tierra y tu pueblo es de acero. Sé nuestro rey y todos seremos tus esclavos. Qué gloria sería para Vos si pudiérais educar a los salvajes. Nuestras trompetas resonarían con vuestras alabanzas y la fama de vuestras hazañas os precedería en cualquier parte. Wodin era fuerte, feroz y amante de la guerra, pero no destacaba por su inteligencia, así que se dejó vencer por la fatiga y fue coronado por Magy.

Muchos marineros y soldados, al ver este procedimiento se disgustaron y secretamente se marcharon, llevando a Kat con ellos. Pero Kat, que no quiso aparecer ni ante su madre ni ante la asamblea general, saltó al mar. Entonces se levantó una tormenta y desvió los barcos hacia las orillas de Dennmark, con la total destrucción de sus tripulantes. Este estrecho fue llamado más adelante Kattegat. Cuando Wodin fué coronado, atacó a los salvajes, que eran todos hombres a caballo y cayeron sobre Wodin como un pedrisco; pero como un remolino tuvieron que volverse y no osaron aparecer más. Cuando Wodin volvió, Magy le entregó a su hija como esposa. Desde entonces le rociaban con hierbas; pero eran hierbas mágicas y poco a poco se hizo más audaz y llegó a renegar y ridiculizar los espíritus de Frya y Wr-alda, mientras inclinaba su libre cabeza ante falsas y engañosas imágenes. Su reinado duró siete años y después desapareció. The Magy dijo que había sido arrebatado por sus dioses y todavía reinaba sobre nosotros, pero nuestro pueblo se reía de lo que les decía. Algún tiempo después de la desaparición de Wodin, se produjeron disputas. Nosotros queríamos elegir otro rey, pero Magy no quería permitirlo. Decía que este era su reino entregado por sus ídolos. Pero además de esta disputa había una entre Magiars y Finns, que no rendían honores ni a Frya ni a Wodin; pero Magy consiguió justo lo que quería, porque su hija tuvo un hijo de Wodin y él querría que este hijo fuera de noble descendencia. Mientras todos estaban disputando y querellando, él coronó al niño como rey, y se colocó a sí mismo como guardián y consejero. Los que se preocuparon más por sí mismos que por la justicia le dejaron trabajar en su propio interés. Pero muchos hombres honrados comunicaron su partida. Muchos Magyares volvieron con sus tropas y los pueblos del mar embarcaron, acompañados por un fornido cuerpo de Finns como remeros.


Después entra en escena la historia de Neef-Teunis y Neef Inka.