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miércoles, 24 de agosto de 2016

LA RELIGIÓN PROHIBIDA (8)

13. CAIN, EL INMORTAL
Todos conocemos lo que ocurrió después de la “caída” del hombre, según el Génesis. Adán y Eva fueron expulsados del paraíso y tuvieron hijos. Primero Caín y luego Abel. Todos sabemos que “Dios no aceptaba los sacrificios que le dedicaba Caín y sí aceptaba los de Abel”. Entonces Caín,
lleno de celos, se abalanzó sobre su hermano y lo mató. Todos sabemos eso, siempre hemos pensado “que malo que es Caín”, “mató al hermano, que horrible”. Caín era el malo y Abel era el bueno, esa es la interpretación que nos llega por el judaísmo, el cristianismo y el islamismo. Incluso San Agustín, cuando nos da su interpretación del mito de Caín y Abel, equipara a Caín con los judíos y a Abel con Cristo.
Dice San Agustín que los judíos mataron a Cristo así como Caín mató a Abel. San Agustín, como la mayoría, continúa la tradición de que Abel era el bueno y Caín el malo. Está muy claro en la biblia, Caín es castigado por Dios, es desterrado. Esto es visto como algo lógico y normal: Caín es el malo y Abel el bueno. La interpretación Gnóstica es totalmente distinta, ahora la vamos a ver. En primer lugar, la Gnosis sostiene que Caín no fue hijo de Adán, que Eva engendró a su primer hijo, Caín, con la Serpiente, con Lucifer. La Serpiente Lucifer fecundó a Eva con su aliento. Ó sea que Caín no fue un niño totalmente humano, nacido de la carne. Tuvo algo Espiritual muy grande, porque su padre era Lucifer, proveniente del mundo incognoscible del Espíritu. Por el contrario, Abel fue hijo de Adán y Eva, o sea que Abel sí fue un hijo de la carne.
Tenemos ahora una primera diferencia entre ambos hermanos: Caín es superior a Abel. Caín es hijo de Eva y de Lucifer, la Serpiente iniciadora del Edén. Caín es hijo del Espíritu y la carne. Abel, por el contrario, es hijo solamente de la carne. Eso en primer lugar, ahora tenemos que Caín
no es alguien malo, es alguien superior, es alguien importante, mucho más que Abel.
En segundo lugar, tanto Caín como Abel realizan sacrificios al dios creador para complacerlo, ofrendándole cosas que le agradan a él. Caín le sacrifica elementos vegetales y Abel animales, corderos por ejemplo. Según la biblia, esto último es lo que más agrada al creador: la sangre del animal muerto y el olor a carne quemada del cadáver. Al creador, dice la biblia, le gustaban los sacrificios que le dedicaba Abel y no los de Caín. Pareciera que Caín no sentía muchos deseos de complacer al creador, pues le ofrecía unas pocas semillas sin mucha devoción, como si no estuviera realmente convencido de la conveniencia de realizar sacrificios. Lógicamente, los sacrificios de Abel eran aceptados por el creador y los de Caín no. Caín sentía rechazo por los sacrificios dedicados al creador, por su origen, porque era hijo de Lucifer, porque poseía en su interior la chispa divina del Ángel de la Luz. Por eso no realizaba bien los sacrificios al creador, le repugnaba hacerlo, pues él no pertenecía a este mundo creado. Abel en cambio, quien no era de naturaleza Espiritual sino animal, realizaba bien lo sacrificios, los que sí eran del agrado del creador.
Una antigua leyenda nos relata lo que dijo en un momento Abel a su hermano Caín: “Mi sacrificio, mi ofrenda fue aceptada por Dios porque yo le amo, tu ofren da en cambio fue rechazada porque tu le odias”. Ahora está todo bien claro, ¡Cómo no va a odiar al creador si es un hijo del Espíritu, si su naturaleza es Espiritual! Ahí está bien claro. Todas estas leyendas y mitos que rodean al Génesis nos dicen muchas cosas. A través de ellos caemos en cuenta que mucha información nos ha sido tergiversada y ocultada. También son muy interesantes otras palabras que Caín dice a su hermano. En una pequeña frase está resumida toda la posición de él. Estas palabras son clave: “No hay ley, ni juez” (Targumín Palestiniano, Gen., 4:8). Caín está negando la autoridad del dios creador y que deba rendirle culto y obediencia.
Posteriormente vemos que Caín asesina a su hermano Abel. Esto es algo muy profundo porque significa que el Espíritu rechaza, destruye, asesina al alma. Abel, presentado como puro amor y devoción en la biblia, según los Gnósticos representa al alma del hombre. Caín, por el contrario,
es el representante del Espíritu, por eso su hostilidad y su odio. La hostilidad y el odio propios del Espíritu, pues el Espíritu realmente aborrece este mundo impuro, plagado de mandamientos injustos y absurdos. Por eso la resistencia de Caín a realizar sacrificios, por eso su desobediencia
a los mandatos del creador. Caín y Abel son tan opuestos e irreconciliables como lo son el Espíritu y el alma.
El alma es amor puro, no el Amor Verdadero sino lo que conocemos como amor, lo que creemos que es el amor, lo que nos han dicho que es el amor, que en realidad es odio. El Espíritu es lo contrario, es percibido como odio puro, hostilidad y venganza. Al haber sido encadenado a esta creación satánica sólo puede sentir hostilidad y odio, es decir, lo que los hombres ordinarios conocen como odio. El Espíritu, que es Amor Puro, sólo puede sentir aversión y repugnancia ante esta asquerosidad. Por eso desea destruirla, porque para Él la creación es una monstruosidad deforme que no debió haber existido jamás. Esto es lo que simboliza el asesinato de Abel por su hermano Caín.
Caín, con todos sus actos se ha emancipado totalmente del creador y de su propio cuerpo y alma. A través de sus actos contra el dios creador y contra su medio hermano Abel, se ha emancipado de una vez y para siempre del dios inferior y de su creación impura y defectuosa. Con sus actos se ha transformado en un opositor, en un enemigo eterno del demiurgo y de su obra.
Todo este episodio de Caín y Abel, tal como está en el Génesis bíblico y en leyendas como las del midrash judío, entre otras, ha sido interpretado por los Gnósticos de una manera totalmente opuesta a la aceptada.
Después de cometer su Acto Supremo, dice la biblia que Caín fue maldecido por dios y expulsado de ese lugar. “Maldecido y expulsado”, el mismo destino de la Serpiente del paraíso. Fue lógico que así sucediera, porque Caín se había convertido en un opositor absoluto del dios creador,
pero además ocurrieron otras cosas muy interesantes que vamos a destacar aquí.
En primer lugar, vemos que Caín ha sido maldecido y desterrado por el dios creador. Eso que pudiera parecer un castigo, para un Gnóstico es todo lo contrario. Ser maldecido y desterrado por el creador es un honor para un Gnóstico. Es la reacción lógica del demiurgo frente a quien lo ha desafiado y abofeteado, frente a quien se ha hecho igual o superior a él. Caín es un desterrado porque se ha transformado totalmente, se ha desterrado exitosamente por sí mismo y ya no pertenece a este mundo aunque siga habitándolo. La biblia dice que el creador lo desterró, pero
Caín es un emancipado, un liberado en vida, que con sus actos maldijo al creador y se desterró a sí mismo de esta creación abominable.
En segundo lugar, cuentan algunas leyendas judías que el creador ha castigado para siempre a Caín con la falta de sueño, condenándolo a no poder dormir, a la vigilia permanente. Para un Gnóstico eso no es un castigo sino un triunfo. Estar siempre despierto es una ventaja, una virtud, un logro importante. Caín se ha despertado por sí mismo, desobedeciendo los preceptos del creador y “asesinando” a su alma.
En tercer lugar, la biblia dice que el creador protegió a Caín, no permitiendo que nadie le hiciera daño o matara. Este es otro dato muy interesante. Dicen los Gnósticos que el hombre que se ha transformado en puro Espíritu, aunque siga habitando el cuerpo físico es un inmortal, un intocable.
Nada ni nadie puede dañarlo, nadie puede atacarlo, ya no tiene miedo, pues está por encima de todo y ya nunca morirá. Está en este mundo pero fuera de este mundo. Está fuera de la materia y fuera del tiempo, ya no forma parte de la creación. Es un desterrado de este mundo por propia voluntad. El dios creador ya no lo puede dañar, porque Caín se ha vuelto superior a él.
En cuarto lugar, la biblia dice que el creador puso una marca en Caín, un signo para que todos lo reconocieran y no le hicieran daño. Antiguas leyendas judías dicen que ese signo era un cuerno en la frente. Un cuerno en la frente significa poder, el poder que proviene del Espíritu, el poder
que lo distingue de los demás hombres. Esa dureza en la frente significa que el Espíritu se ha liberado y ha tomado posesión del cuerpo, solidificándolo, Espiritualizándolo. Nadie le puso una marca a Caín. Caín la consiguió por sí mismo. Cuando esto ocurre, lo advierten los demás hombres y la creación entera. Todo Espíritu liberado de la prisión de la materia tendrá esa marca por toda la eternidad. Ya nunca será el Espíritu que era antes del encadenamiento a la materia. Esa marca característica es el cuerpo transformado, duro como el diamante, a quien el Espíritu ha transmutado en inmortal y eterno. Este será su eterno recuerdo, la prueba imperecedera de su paso por el infierno y de su triunfo sobre él.
Podemos encontrar distintas síntesis sobre la explicación Gnóstica del mito de Caín, en el libro que hemos citado de Monseñor Meurin sobre la masonería. También en “Le dieu rouge”, de Robert Ambelain y en “Atheism in Christianity”, de Ernst Bloch. Asimismo, en el libro “Los mitos hebreos”, de Graves y Patai hay datos interesantes.
Pero la interpretación Gnóstica más profunda sobre este mito se halla en “El misterio de Belicena Villca”, la extraordinaria novela de Nimrod de Rosario.


martes, 23 de agosto de 2016

LA RELIGIÓN PROHIBIDA (7)


12. LA SERPIENTE DE LA SALVACION

Hemos dicho que, según la interpretación Gnóstica del Génesis, el dios creador había aprisionado a Adán y Eva en ¡un mundo de miseria y los había dotado de un alma servil.

Dice la biblia que después de comer el fruto prohibido Adán y Eva se escondieron, avergonzados por la falta cometida. Dios llegó al paraíso y llamó a Adán con estas palabras: “¿Dónde estás?”. Dios parece comportarse como un amo llamando a su sirviente. Al no encontrarlo parece decir “¿Dónde estás? ¿Dónde te has metido? ¿Qué has hecho? ¿Qué pasa que no estás aquí trabajando?”. Este dios creador los ha creado a Adán y Eva incapaces de distinguir entre el bien y el mal, entre el reino de lo increado y el reino de lo creado. También los creó ignorantes
de su origen y su destino.

¿Por qué los había creado así? Según la Gnosis, no quería el creador que los hombres conocieran su verdadero origen. Este mundo ha sido creado contra la voluntad del Dios Incognoscible y el creador no quiere que los hombres sepan esas cosas. No quiere que se den cuenta en qué situación Espiritual se hallan, quiénes son, para qué han sido creados. Quiere que permanezcan en la ignorancia. Por eso les prohibió comer el fruto del árbol del conocimiento. Porque “se abrirían sus ojos”, despertarían y se percatarían de quiénes son y de dónde vienen, en qué situación están y qué deben hacer. Advertirían que el Edén no era un paraíso, sino todo lo contrario.

En la descripción que hace el Padre León Meurin en su libro “La franc-maçonnerie”, cuando comenta las interpretaciones Gnósticas sobre el paraíso terrenal y la Serpiente del Génesis, se encuentran estas ideas: Jehová no quiere que el hombre conozca su origen y su alto destino. Le ha
prohibido todo contacto con el mundo superior. Quiere que el hombre lo refleje a él, al creador y no al Dios Supremo.

Pero el hombre despertó, se hizo conocedor del bien y del mal. ¿Cómo logró eso?, la Serpiente tentadora del Edén le dió a comer el fruto prohibido que abrió sus ojos. Según los Gnósticos esta Serpiente es Lucifer, el que trae la Luz. Lucifer significa eso: Portador de Luz. Lucifer tomó la
forma de una serpiente para despertar a los hombres. Es un Enviado del Dios Supremo, del Dios Incognoscible. Es un Enviado del Dios Verdadero que penetró en este mundo de miseria, imperfecto y deficiente, para despertar y liberar al hombre, para mostrarle cuál es su verdadera situación y cuál puede ser su alto destino. Por esta razón los hombres que siguen los mandamientos del dios creador ven a la serpiente como algo maligno y satánico, y en medio de su gran confusión la equiparan a satanás.

Por el contrario, los Gnósticos ven a la Serpiente Lucifer como salvadora. Como alguien que vino a salvar a los hombres, como un Enviado del Dios Verdadero. Esta Serpiente iluminadora que trae la Gnosis, la verdad Gnóstica que permite descubrir lo auténtico y verdadero en este mundo de confusión, ha venido a liberar al hombre.

Lucifer es el verdadero liberador del hombre. Ha venido a liberar al hombre de la tiranía de Yahvé, de la tiranía del dios creador. Les ha traído a los hombres el conocimiento verdadero capaz de liberarlos, el conocimiento que por sí solo libera, que puede ayudar al hombre a salir de este
mundo satánico, a regresar al mundo de donde proviene.

Esta Serpiente es, para los Gnósticos, la Serpiente de la Salvación, la Serpiente que ha abierto los ojos de los hombres, que les ha ofrecido la manzana de la emancipación, para ayudarlos a despertar y liberarse de este mundo de miseria y materia impura.

El creador quiso hacer al hombre como a los demás seres vivos, incapaz de distinguir entre el bien y el mal, y por la acción de la Serpiente se ha despertado y liberado.

Indudablemente, dicen los Gnósticos, este conocimiento, esta Gnosis que la Serpiente Lucifer ha traído a los hombres, ha producido un gran disturbio cósmico en la creación.

Así es de poderoso este conocimiento. La Gnosis produce cambios en quien la recibe, en quien la escucha, porque no es un conocimiento común y corriente, es un conocimiento
que libera.

Hay un interesante libro cuyo título es “Atheism in Christianity”, escrito por Ernst Bloch, que nos ofrece una buena síntesis de todo este aspecto del pensamiento Gnóstico, el aspecto relacionado con la Serpiente liberadora como Enviada del Dios Verdadero.

Los Gnósticos de épocas posteriores, en los orígenes del cristianismo, lo que se dió en llamar Gnósticos Cristianos o Cristianos Gnósticos, percibieron a Cristo como la Serpiente del Génesis. Esto fue así porque Cristo, mucho después de los sucesos del paraíso terrenal, al igual que la Serpiente vino a traer un mensaje liberador. Un mensaje que libera de este mundo impuro a los hombres. Según estos Gnósticos Cristianos, se trató de un conocimiento capaz de poner a los hombres en contacto con el otro mundo, opuesto al del demiurgo: el mundo incognoscible del Dios Verdadero.

A Cristo, portador de ese mensaje, de esa Gnosis, se lo ha equiparado a la Serpiente del Génesis, quien vuelve por segunda vez a la Tierra para ayudar nuevamente a la humanidad. En la primera venida fue la Serpiente Lucifer y en la segunda fue el Cristo Lucifer. Según la Gnosis Cristiana,
cuando Cristo vino al mundo lo hizo por segunda vez, pues la primera fue en el paraíso terrenal. En ambas se trató en realidad de Lucifer, el Enviado del Incognoscible. En ambas su mensaje fue el mismo: la Gnosis que perturba, que produce cambios, que despierta y libera a quien la escucha. 

Para los Gnósticos Cristianos la Serpiente es Cristo, el Salvador que vino dos veces a este mundo. Hay un diagrama Gnóstico, en el que se ve una serpiente crucificada, clavada en una cruz, lo cual demuestra todavía más la identidad Gnóstica entre la Serpiente del Génesis y Cristo. Hay mitos que afirman que la cruz en la que Cristo fue crucificado fue hecha con la madera del árbol del conocimiento del bien y del mal. Debemos aclarar que nos estamos refiriendo a la gnosis judeocristiana, que es una deformación de la Gnosis Primordial. Hubo una época en que todo este conocimiento estaba escrito y se transmitía. Pero ese período duró hasta la “conversión” de Constantino y el fortalecimiento de la iglesia de Roma como religión oficial del Imperio Romano. 

Desde ese momento los libros y documentos de la Gnosis fueron prohibidos, perseguidos y destruidos. Es muy poco lo que ha quedado de ellos. Origenes, por ejemplo, describió un diagrama Gnóstico en el cual se ve claramente una serpiente que divide los dos mundos, el mundo creado y el mundo increado. Aunque a nadie le agrada este dualismo de los dos mundos, así es la realidad y hay que aceptarla. El Gnóstico sabe que hay otro mundo sumamente perfecto, un mundo que no tiene nada que ver con éste. Origenes pudo tener acceso a esos diagramas y libros Gnósticos, a toda esa información, para después criticarlos, como también lo hicieron San Agustín, Tertuliano, Hipólito, Ireneo de Lyon, Epifanio y muchos otros.

Pero ahora, la mayoría de los textos Gnósticos originales no existen, han sido destruidos. Estos críticos de la Gnosis distorsionaron toda la información de los textos Gnósticos originales, poniendo frases fuera de contexto para ridiculizarlas mejor, entre otras estratagemas. Pero nada de eso importa ya. La Gnosis Primordial está siempre presente, aunque muchos no lo adviertan. En las distintas oportunidades en que apareció abiertamente en el mundo se trató siempre de la misma Gnosis, aunque con diferentes connotaciones históricas y culturales. Aunque prohibida y
perseguida, la Gnosis nunca desapareció y no desaparecerá jamás. Permanece siempre al alcance de quien la merezca. Cuanto más se la persigue más se fortalece. Además del libro de Bloch, hay otros libros también interesantes que hacen una descripción de estos aspectos de la antigua Gnosis, en lo que se refiere a la Serpiente salvadora del Edén. Uno de ellos es “Adán, le dieu rouge”, de Robert Ambelain y otro es “Gnostics and their Remains”, de C.W. King, este último escrito en el siglo XIX.

Hay un dato muy interesante sobre la Serpiente del Génesis en el libro “Refutación contra todas las herejías”, escrito por Hipólito, gran perseguidor de Gnósticos. En este libro, Hipólito comenta y critica unas palabras de Celso, que para él son horrorosas. Se trata del fragmento de Celso en que éste sostiene, refiriéndose a los sucesos del paraíso terrenal, que así como el creador maldijo a la Serpiente cuando esta echó a perder sus planes y le arruinó su obra, así debe ser maldecido el creador por cada hombre que haya despertado. Así como el creador maldijo a la Serpiente de la Salvación, así será maldecido el creador mientras exista, por cada Espíritu liberado de sus garras. Hipólito observa horrorizado que, si bien sabía que los Gnósticos equiparaban al dios creador con
satanás, nunca había imaginado que también lo maldicieran. En efecto, en los pocos libros Gnósticos salvados de las llamas, vemos que el dios creador es llamado a veces satanás.
La tradición Gnóstica se refiere al demiurgo como“satanás, el creador del mundo y del hombre”, “satanás y sus demonios, creadores del mundo”, y cosas por el estilo.

lunes, 22 de agosto de 2016

LA RELIGIÓN PROHIBIDA (6)


9. TRES TIPOS DE HOMBRES
Dijimos que el ser humano está compuesto de cuerpo, alma y Espíritu.Tendremos así tres diferentes tipos de
hombres según predomine en cada uno de ellos la influencia del cuerpo, del alma, o del Espíritu. Desde la antigüedad, la Gnosis dividía a los hombres de esta forma, en físicos, psíquicos y Espirituales. San Pablo también los denominaba así. Los cátaros, por ejemplo, clasificaban a los hombres también en tres clases: hílicos o terrestres, en los cuales predominaba el cuerpo, psíquicos en los cuales predominaba el alma y pneumáticos o espirituales si predominaba el Espíritu.
En una de las obras Gnósticas encontradas en Nag Hammadi, llamada “Tratado Tripartito”, encontramos la
misma diferenciación de los hombres en materiales, psíquicos y espirituales. Julius Evola, en su libro sobre el yoga tántrico, basándose en tradiciones de la antigua India clasifica a los hombres en tres tipos, los cuales tienen las mismas características que estamos viendo: pasú, vira y divya. Pasú significa animal y se refiere al animal-hombre, en quien predominan el cuerpo y los instintos. El vira es el guerrero que lucha por despertar. Está más o menos confundido, pero lucha para liberarse de este mundo material y realizar su Espíritu. Por ultimo el divya, el tercer tipo de hombre en el cual su Espíritu ya ha sido liberado e impera absolutamente. Constituye el hombre perfecto en esta clasificación.

10. SATANAS, OPRESOR
El hombre en su estado normal está sumido en la confusión, adormecido, no sabe quien es, ni de donde viene, ni que destino le espera. No sabe qué debe hacer, está en un estado de confusión, como entre brumas, semidormido. Cuando hablábamos del creador del mundo, dijimos que para los Gnósticos el creador, el demiurgo, el creador de la materia, del universo y del hombre, es equiparado a la figura de satán, pues la materia es satánica, toda la creación es satánica, el creador es un ser satánico. Este creador es opresor del hombre. Desde que creó al hombre, lo obligó acumplir sus mandatos, a obedecer sus preceptos, sus mandamientos. Este creador desea ser obedecido por el hombre, además de admirado, temido, adorado a través de sacrificios y rituales. Quiere imponer al hombre sus leyes opresivas. Quiere que el hombre le obedezca y que renuncie a sus deseos, que muchas veces son los deseos de su Espíritu, de ese Yo Espiritual que, aunque los seres humanos lo ignoren, llevan adentro. El creador, según la Gnosis, tiene un proyecto para su creación, por algo ha creado el universo y ha colocado en él al hombre. Tiene un plan para
llevar adelante y para ello necesita del hombre. Pero necesita que el hombre actúe de acuerdo a los mandamientos de él, su creador, y no según los deseos del Espíritu. El demiurgo no permite la manifestación del Espíritu, encadenado al alma del hombre. Desea que el hombre actúe con el alma y no con el Espíritu. Para eso es necesario oprimirlo al hombre, asustarlo, preocuparlo. Es un dios enteramente opresor de sus criaturas.

11. LUCIFER, LIBERADOR
Según los mitos Gnósticos, Lucifer es el Enviado del Dios Incognoscible. Habíamos dicho que este Dios, el más grande, inalcanzable e incognoscible, no puede penetrar en este universo limitado de materia impura y satánica. Pero puede enviar a alguien, a Lucifer, según estos mitos. Solo con un supremo sacrificio puede un ser de fuego antimateria, inmensamente Espiritual, puro, penetrar en el terreno infernal de este universo.

Según las leyendas y mitos Gnósticos, el gran Dios Incognoscible envió a Lucifer,ángel de fuego y de luz inefables, para iluminar a los hombres, para ayudarlos a despertar y a conocer su verdadero origen, el origen de su Espíritu, perversamente aprisionado en esa materia impura llamada cuerpo-alma. Es un ser increado, que ha venido al mundo creado a traer la Luz: la Gnosis liberadora. El conocimiento salvador capaz de despertar a los hombres y ayudarlos a liberar a sus Espíritus cautivos. El conocimiento apropiado para que el hombre pueda conocer quién es, por qué está aquí en este mundo y qué debe hacer para liberarse y realizar su Espíritu, el cual pertenece a otro plano, increado e incognoscible. Lucifer vino al mundo a despertar al hombre, hemos dicho, a ayudarlo a recordar su origen divino, el origen divino de su Espíritu, a ayudarlo a liberarse del cuerpoalma que lo aprisiona y a liberarse del tiempo y de la materia creados.

Sostienen los Gnósticos que el mito bíblico de la creación puede ser interpretado de la siguiente manera: el satanás creador del mundo aprisionó a Adán y a Eva en su mundo de miseria, y Lucifer, tomando la forma de una serpiente, les ofreció el fruto prohibido de la Gnosis salvadora y les demostró que el creador les engañaba. Efectivamente, el creador había dicho al hombre: “…del árbol del conocimiento del bien y del mal, no comerás, porque en el día que de él comieres, ciertamente morirás”. Por su lado, dijo la Serpiente: “Morir, no moriréis; antes bien, sabe Dios que en el día que comiereis de él, vuestros ojos se abrirán, y seréis como Dios, conocedores del bien y del mal”. Continúa la biblia: “Y se abrieron los ojos de ambos”. No dice “murieron ambos”, dice “se abrieron los ojos de ambos”, tal como lo había anunciado la Serpiente. Más adelante, dice el creador: “He aquí que el hombre ha venido a ser como uno de Nosotros, conociendo el bien y el mal”. El creador mintió, dijo que el hombre moriría si comía el fruto, y el hombre no murió. La Serpiente dijo la verdad. El creador mismo termina dándole la razón. Precisamente, los Gnósticos adjudican al demiurgo las características de mentiroso, además de plagiador. Para ellos, la creación entera es un intento fallido del demiurgo de imitar al mundo incognoscible. Asimismo, sostienen que la misma biblia es un plagio completo, basado en escritos anteriores de Babilonia y Egipto, principalmente.

Esta Serpiente Lucifer es el liberador del hombre y del mundo, según la Gnosis. Es la sabiduría, la Gnosis liberadora que despierta y salva al hombre. Por supuesto que este Enviado del Dios Incognoscible, Lucifer, es un opositor un enemigo del creador del mundo. Según los Gnósticos, el creador quiere mantener cautivo
al hombre en esta esfera limitada, inferior e impura.

También le ha prohibido al hombre contactarse con el mundo superior, representado en el mito bíblico por el fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal. Pero Lucifer, el Ángel de Luz, que con gran sacrificio descendió a este infierno satánico para dar a los hombres el fruto prohibido de la Gnosis, les ha abierto los ojos para que recuerden su origen divino y su superioridad con respecto al creador.

Antes de la llegada de la Serpiente al paraíso, afirman losGnósticos, el hombre se hallaba en un estado de desconocimiento y de ceguera con respecto a su verdadera situación. Sostienen que Adán y Eva se encontraban en un estado de servidumbre, hasta que la Serpiente Lucifer les abrió los ojos dándoles a comer el fruto del conocimiento, que les hizo recordar su origen divino y percatarse de la situación
en que se hallaban.

Por supuesto, el creador expulsó a Adán y Eva de ese paraíso donde los había colocado, pues él quiere que los hombres lo reflejen a él, que sean a imagen y semejanza de él, que cumplan sus preceptos para parecerse a él y no al Incognoscible. Él desea que el Espíritu permanezca adormecido para aprovechar su energía y nada más, impidiendo que ese Espíritu pueda manifestarse en el hombre y en el
mundo. Lucifer, liberador del hombre y del mundo, ha sido llamado también Abaddon, el Exterminador. Pero… ¿Exterminador de qué? Exterminador de la materia, porque aborrece este mundo creado de materia y tiempo. Se comportaría como una fuerza antimateria hostil, de una gran agresividad, porque odia todo lo que ha sido creado, como también aborrece los cuerpos y las almas de los hombres, pues pertenece al plano increado de lo incognoscible. Es exterminador, pero exterminador de la materia, exterminador de lo impuro. Tal es la leyenda Gnóstica de Lucifer.

Ahora podemos describir qué entidades increadas se encuentran dentro de este mundo creado. Primero, el Dios Incognoscible, que no está en este mundo pero puede infiltrar una pequeña partícula de Él, un Enviado. Este Enviado también es increado, no ha sido creado por el dios creador. Segundo, los Espíritus aprisionados de los hombres, los cuales pertenecen también al mundo incognoscible de lo increado y eterno.
Según la Gnosis todo ser vivo tiene encadenado a su alma un elemento Espiritual increado: el Espíritu. El Espíritu encerrado en el hombre es totalmente superior al de los animales, plantas y otros seres vivos. Es
tan grande la diferencia entre el hombre y los demás seres vivos, como son de diferentes los Espíritus que se hallan aprisionados en su interior. Los Espíritus de los seres humanos son de una elevadísima categoría Espiritual. Tercero, otro ente increado, inserto en este plano de creación, es el conocimiento salvador y divino de la Gnosis. Conocimiento que ha venido de afuera, que no ha sido elaborado dentro de este mundo.


sábado, 20 de agosto de 2016

LUCHA ENTRE EL BIEN Y EL MAL (2)



SEGUNDO DIA

Comenzaré por el Pacto de Sangre. El mismo significa que los Atlantes blancos mezclaron su sangre con los representantes de los pueblos nativos, que también eran de Raza blanca, generando las primeras dinastías de Reyes Guerreros de Origen Divino: lo eran, afirmarían luego, porque descendían de los Atlantes blancos, quienes a su vez sostenían ser Hijos de los Dioses. Pero los Reyes Guerreros debían preservar esa herencia Divina apoyándose en una Aristocracia de la Sangre y el Espíritu, protegiendo su pureza racial: es lo que harían fielmente durante milenios... hasta que la Estrategia enemiga operando a través de las Culturas extranjeras consiguió cegarlos o enloquecerlos y los llevó a quebrar el Pacto de Sangre. Y aquella falta al compromiso con los Hijos de los Dioses fue, como Ud. verá enseguida Dr., causa de grandes males. Desde luego, el Pacto de Sangre incluía algo más que la herencia genética. En primer lugar estaba la promesa de la Sabiduría: los Atlantes blancos habían asegurado a sus descendientes, y futuros representantes, que la lealtad a la misión sería recompensada por los Dioses Liberadores con la Más Alta Sabiduría, aquella que permitía al Espíritu regresar al Origen, más allá de las estrellas. Vale decir, que los Reyes Guerreros, y los miembros de la Aristocracia de la Sangre, se convertirían también en Guerreros Sabios, en Hombres de Piedra, como los Atlantes blancos, con sólo cumplir la misión y respetar el Pacto de Sangre; por el contrario, el olvido de la misión o la traición al Pacto de Sangre traerían graves consecuencias: no se trataba de un “castigo de los Dioses” ni de nada semejante, sino de perder la Eternidad, es decir, de una caída espiritual irreversible, más terrible aún que la que había encadenado el Espíritu a la Materia. “Los Dioses Liberadores, según la particular descripción que los Atlantes blancos hacían a los pueblos nativos, no perdonaban ni castigaban por sus actos; ni siquiera juzgaban pues estaban más allá de toda Ley; sus miradas sólo reparaban en el Espíritu del hombre, o en lo que había en él de espiritual, en su voluntad de abandonar la materia; quienes amaban la Creación, quienes deseaban permanecer sujetos al dolor y al sufrimiento de la vida animal, aquellos que, por sostener estas ilusiones u otras similares, olvidaban la misión o traicionaban el Pacto de Sangre, no afrontarían ¡no! ningún castigo: sólo era segura la pérdida de la eternidad... a menos que se considerase un ‘castigo’ la implacable indiferencia que los Dioses Liberadores exhiben hacia todos los Traidores”.

Con respecto a la Sabiduría, los pueblos nativos recibían en todos los casos una prueba directa de que podían adquirir un conocimiento superior, una evidencia concreta que hablaba más que las incomprensibles artes empleadas en las construcciones megalíticas: y esta prueba innegable, que situaba a los pueblos nativos por encima de cualquier otro que no hubiese hecho tratos con los Atlantes, consistía en la comprensión de la Agricultura y de la forma de domesticar y gobernar a las poblaciones animales útiles al hombre. En efecto, a la partida de los Atlantes blancos, los pueblos nativos contaban para sostenerse en su sitio, y cumplir la misión, con la poderosa ayuda de la Agricultura y de la Ganadería, sin importar qué hubiesen sido antes: recolectores, cazadores o simples guerreros saqueadores. El cercado mágico de los campos, y el trazado de las ciudades amuralladas, debía realizarse en la tierra por medio de un arado de piedra que los Atlantes blancos legaban a los pueblos nativos para tal efecto: se trataba de un instrumento lítico diseñado y construído por Ellos, del que no tenían que desprenderse nunca y al que sólo emplearían para fundar los sectores agrícolas y urbanos en la tierra ocupada. Naturalmente, ésta era una prueba de la Sabiduría pero no la Sabiduría en sí. ¿Y qué de la Sabiduría?, ¿cuándo se obtendría el conocimiento que permitía al Espíritu viajar más allá de las estrellas?

Individualmente dependía de la voluntad puesta en regresar al Origen y de la orientación con que esa voluntad se dirigiese hacia el Origen: cada uno podría irse en cualquier momento y desde cualquier lugar si adquiría la Sabiduría procedente de la voluntad de regresar y de la orientación hacia el Origen; el combate contra las Potencias de la Materia tendría que ser resuelto, en este caso, personalmente: ello constituiría una hazaña del Espíritu y sería tenido en alta estima por los Dioses Liberadores. Colectivamente, en cambio, la Sabiduría de la Liberación del Espíritu, la que haría posible la partida de todos los Guerreros Sabios hacia K'Taagar y, desde allí, hacia el Origen, sólo se obtendría cuando el teatro de operaciones de la Guerra Esencial se trasladase nuevamente a la Tierra: entonces los Dioses Liberadores volverían a manifestarse a los hombres para conducir a las Fuerzas del Espíritu en la Batalla Final contra las Potencias de la Materia. 

Hasta entonces, los Guerreros Sabios deberían cumplir eficazmente con la misión y prepararse para la Batalla Final: y en ese entonces, cuando fuesen convocados por los Dioses para ocupar su puesto en la Batalla, les tocaría a los Guerreros Sabios en conjunto demostrar la Sabiduría del Espíritu. Tal como afirmaban los Atlantes blancos, ello sería inevitable si los pueblos nativos cumplían su misión y respetaban el Pacto de Sangre pues, “entonces”, la Máxima Sabiduría coincidiría con la Más Fuerte Voluntad de regresar al Origen, con la Mayor Orientación hacia el Origen, con el Más Alto Valor resuelto a combatir contra las Potencias de la Materia, y con la Máxima Hostilidad Espiritual hacia lo no espiritual. Colectivamente, pues, la máxima Sabiduría se revelaría al final, durante la Batalla Final, en un momento que todos los Guerreros Sabios reconocerían simultáneamente ¿Cómo? la oportunidad sería reconocida directamente con la Sangre Pura, en una percepción interior, o mediante la “Piedra de Venus”.

A los Reyes Guerreros de cada pueblo aliado, es decir, a sus descendientes, los Atlantes blancos legaban también una Piedra de Venus, gema semejante a una esmeralda del tamaño del puño de un niño. Aquella piedra, que había sido traída a la Tierra por los Dioses Liberadores, no estaba facetada en modo alguno sino finamente pulida, mostrando sobre un sector de la superficie una ligera concavidad en cuyo centro se observaba el Signo del Origen. De acuerdo con lo que los Atlantes blancos revelaron a los Reyes Guerreros, antes de la caída del Espíritu extraterrestre en la Materia, existía en la Tierra un animal-hombre extremadamente primitivo, hijo del Dios Creador de todas las formas materiales: tal animal hombre poseía esencia anímica, es decir, un Alma capaz de alcanzar la inmortalidad, pero carecía del Espíritu eterno que caracterizaba a los Dioses Liberadores o al propio Dios Creador. Sin embargo, el animal hombre estaba destinado a obtener evolutivamente un alto grado de conocimiento sobre la Obra del Creador, conocimiento que se resumía en el Signo de la Serpiente; con otras palabras, la serpiente representaba el más alto conocimiento para el animal hombre. Luego de protagonizar el Misterio de la Caída, el Espíritu vino a quedar incorporado al animal hombre, prisionero de la Materia, y surgió la necesidad de su liberación. Los Dioses Liberadores, que en esto se mostraron tan terribles como el maldito Dios Creador Cautivador de los Espíritus, sólo atendían, como se dijo, a quienes disponían de voluntad de regresar al Origen y exhibían orientación hacia el Origen; a esos Espíritus valientes, los Dioses decían: “has perdido el Origen y eres prisionero de la serpiente: ¡con el Signo del Origen, comprende a la serpiente, y serás nuevamente libre en el Origen!”.

Así, pues, la Sabiduría consistía en comprender a la serpiente, con el Signo del Origen. De aquí la importancia del legado que los Atlantes blancos concedían por el Pacto de Sangre: la Sangre Pura, sangre de los Dioses, y la Piedra de Venus, en cuya concavidad se observaba el Signo del Origen. Esa herencia, sin duda alguna, podía salvar al Espíritu si “con el Signo del Origen se comprendía a la serpiente”, tal como ordenaban los Dioses. Pero concretar la Sabiduría de la Liberación del Espíritu no sería tarea fácil pues en la Piedra de Venus no estaba plasmado de ningún modo el Signo del Origen: sobre ella, en su concavidad, sólo se lo podía “observar”. Y lo veía allí solamente quien respetaba el Pacto de Sangre pues, en verdad, lo que existía como herencia Divina de los Dioses era un Símbolo del Origen en la Sangre Pura: el Signo del Origen, observado en la Piedra de Venus, era sólo el reflejo del Símbolo del Origen presente en la Sangre Pura de los Reyes Guerreros, de los Guerreros Sabios, de lo Hijos de los Dioses, de los Hombres Semidivinos que, junto a un cuerpo animal y a un Alma material, poseían un Espíritu Eterno. Si se traicionaba el Pacto de Sangre, si la sangre se tornaba impura, entonces el Símbolo del Origen se debilitaría y ya no podría ser visto el Signo del Origen sobre la Piedra de Venus: se perdería así la posibilidad de “comprender a la serpiente”, la máxima Sabiduría, y con ello la oportunidad, la última oportunidad, de incorporarse a la Guerra Esencial. Por el contrario, si se respetaba el Pacto de Sangre, si se conservaba la Sangre Pura, entonces la Piedra de Venus podría ser denominada con justeza “espejo de la Sangre Pura” y quienes observasen sobre ella el Signo del Origen serían “Iniciados en el Misterio de la Sangre Pura”, verdaderos Guerreros Sabios.

Los Atlantes blancos afirmaban que su avance continental estaba guiado directamente por un Gran Jefe Blanco al que llamaban Navután. Ese Jefe al que sólo ellos veían, y por el que expresaban un profundo respeto y veneración, tenía fama de haber sido quien reveló a los mismos Atlantes blancos el Signo del Origen. Naturalmente, el Signo del Origen sería incomunicable puesto que sólo puede ser visto por quien posee previamente, en su sangre, el Símbolo del Origen. La Piedra de Venus, el Espejo de la Sangre Pura, permitía justamente obtener afuera un reflejo del Símbolo del Origen: pero aquel reflejo, el Signo del Origen, no podía ser comunicado ni por Iniciación ni por ninguna otra función social si el receptor carecía de la herencia del Símbolo del Origen. Inclusive entre los Atlantes blancos hubo un tiempo en el que sólo unos pocos, individualmente, lograban conocer el Símbolo del Origen. La dificultad estribaba en la imposibilidad de establecer una correspondencia entre lo Increado y lo Creado: era como si la materia fuese impotente para reflejar lo Increado. De hecho, las Piedras de Venus habían sido modificadas estructuralmente por los Dioses Liberadores para que cumpliesen su función. Con el propósito de resolver este problema y de dotar a su Raza de la Más Alta Sabiduría, mayor aún que la Sabiduría Lítica conocida por ellos, Navután había descendido al Infierno. Por lo menos eso era lo que contaban los Atlantes blancos. Aquí, luchó contra las Potencias de la Materia pero no consiguió obligarlas a reflejar el Símbolo del Origen para que fuese visto por todos los miembros de su Raza. Al parecer fue Frya, su Divina Esposa, quien resolvió el problema: pudo expresar el Signo del Origen mediante la danza.

Todos los movimientos de la danza proceden del movimiento de las aves, de sus Arquetipos. El descubrimiento de Frya permitió a Navután comprender al Signo del Origen con la Lengua de los Pájaros y expresarlo del mismo modo. Mas no era ésta una lengua compuesta por sonidos sino por movimientos significativos que realizaban ciertas aves en conjunto, especialmente las aves zancudas, como la garza o la grulla, y las aves gallináceas como la perdiz, el pavo o el faisán: según Navután, para comprender al Signo del Origen se requerían exactamente “trece más tres Vrunas”, es decir, un alfabeto de dieciséis signos denominados Vrunas o Varunas.

Gracias a Navután y Frya, los Atlantes blancos eran Arúspices (de ave spicere), vale decir, estaban dotados para comprender el Signo del Origen observando el vuelo de las aves: la Lengua de los Pájaros representaba, para ellos, una victoria racial del Espíritu contra las Potencias de la Materia. Así se sintetizaría la Sabiduría de Navután: quien comprendiese el alfabeto de dieciséis Vrunas comprendería la Lengua de los Pájaros. Quien comprendiese la Lengua de los Pájaros comprendería el Signo del Origen. Quien comprendiese el Signo del Origen comprendería a la serpiente. Y quien comprendiese a la serpiente, con el Signo del Origen, podría ser libre en el Origen.

Es claro que los Atlantes blancos no confiaban en la perdurabilidad de la Lengua de los Pájaros, la que, a pesar de todo, transmitían a sus descendientes del Pacto de Sangre. Preveían que, de triunfar el Pacto Cultural de los Atlantes morenos, la lengua sagrada pronto sería olvidada por lo hombres; en ese caso, la única garantía de que al menos alguien individualmente consiguiese ver el Signo del Origen, estaría constituida por la Piedra de Venus. Con gran acierto, basaron en ella el éxito de la misión. Así, cuando los Atlantes blancos se despidieron de mis Antepasados, Dr. Siegnagel, les sugirieron un modo adecuado para asegurar el cumplimiento de la misión. Ante todo se debería respetar sin excepciones el Pacto de Sangre y mantener, para ello, una Aristocracia de la Sangre Pura. De esta Aristocracia, que comenzaba con los descendientes de los Atlantes blancos, ya se habían seleccionado los primeros Reyes y las Guerreras Sabias que custodiarían el Arado de Piedra y la Piedra de Venus: en efecto, al principio cada pueblo fue dividido exogámicamente en tres grupos, cada uno de los cuales tenía el derecho de emplear los instrumentos líticos y aportaba, para su custodia común, una Guerrera Sabia; ellas conservaban los instrumentos en el interior de una gruta secreta y, cuando debían ser utilizados, los transportaban las tres en conjunto; los tres grupos del pueblo, por supuesto, obedecían a un mismo Rey; con el correr de los siglos, a causa de la derrota cultural que luego expondré, la triple división del pueblo fue olvidada, aunque perduró por mucho tiempo la costumbre de confiar la custodia de los instrumentos líticos a las “Tres Guerreras Sabias” o Vrayas.

En consiguiente lugar, todos los Reyes y los Nobles de la Sangre serían Iniciados en el Misterio de la Sangre Pura: la Iniciación sería a los dieciséis años, cuando se los enfrentaría con la Piedra de Venus y se trataría de que observasen en ella el Signo del Origen. Quien pudiese observarlo dispondría en ese mismo momento de la Sabiduría suficiente como para concretar la autoliberación del Espíritu y partir hacia el Origen. Mas, si el Guerrero Sabio era un Rey, o un Héroe que deseaba posponer su propia libertad espiritual en procura de la liberación de la Raza, dos serían los pasos a seguir. El primeroconsistía en cumplir la orden de los Dioses Liberadores y “comprender a la serpiente con el Signo del Origen”, comunicando luego la Sabiduría lograda a los restantes Iniciados. Una vez visto el Signo del Origen, el segundo paso del Iniciado exigía no apartar la atención de la Piedra de Venus porque en ella, sobre su concavidad, algún día se vería la Señal Lítica de K'Taagar, esto es, una imagen que señalaría el camino hacia la Ciudad de los Dioses Liberadores. Este principio daría lugar a una secreta institución entre los iberos, de la cual hablaré mucho posteriormente, la de los Noyos y las Vrayas, cuerpo de Iniciados consagrados a custodiar en todo tiempo y lugar a la Piedra de Venus y aguardar la manifestación del Símbolo del Origen.

Así fue como a los descendientes o aliados de los Atlantes blancos, que ejecutaban el primer paso en la comprensión de la serpiente, y la representaban ora con la forma real del reptil, ora abstractamente con la forma de la espiral, se los tomó universalmente por adoradores de los ofidios. Tal confusión fue empleada malignamente para adjudicar a los Guerreros Sabios toda suerte de actos e intenciones tenebrosas; con ese propósito el Enemigo asoció la serpiente a las ideas que más temor o repugnancia causaban en los pueblos ignorantes de la Tierra: la noche, la luna, las fuerzas demoníacas, todo lo que es reptante o subterráneo, lo oculto, etc. De ese modo, mediante una vulgarización calumniosa y malintencionada de sus actos, ya que nadie salvo los Iniciados conocían la existencia de la Piedra de Venus y del Signo del Origen, se consiguió culpar a los Guerreros Sabios de Magia Negra, es decir, de las artes mágicas más groseras, aquellas que se practican con el concurso de las pasiones del cuerpo y del Alma:¡Curiosa paradoja! ¡Los Iniciados en el Misterio de la Sangre Pura acusados de Magia Negra y humanidad! ¡justamente Ellos que, por comprender a la serpiente, símbolo total del conocimiento humano, estaban fuera de lo humano!